El Ayuntamiento de Valencia ha puesto en marcha la maquinaria para lanzar el programa de formación para desempleados más ambicioso de los últimos años. La Concejalía de Empleo y Formación ha iniciado la tramitación del expediente que permitirá contratar externamente un amplio catálogo de cursos dirigidos a personas sin trabajo durante el periodo 2027-2029, con una inversión total de 4,8 millones de euros, distribuidos en cerca de 1,6 millones anuales. La cifra no es menor: equivale a comprometer casi medio millón de euros más cada año que muchos programas municipales de empleo convencionales.
Una apuesta que va más allá del "cursillo de turno"
La propuesta llega en un contexto que no invita a la complacencia. Las personas no cualificadas representan el 65,4% del total de personas desempleadas en la ciudad , lo que pone de relieve que la brecha formativa sigue siendo uno de los grandes obstáculos para encontrar trabajo. Frente a ese dato, el concejal de Empleo y Formación, José Gosálbez, ha querido marcar distancias con la imagen del curso público como mero trámite administrativo.
"No invertimos en cursos por cumplir un expediente. Invertimos para que más personas encuentren un empleo y para que las empresas puedan incorporar a los profesionales que necesitan. Cada euro público tiene que servir para generar oportunidades reales." - José Gosálbez, concejal de Empleo y Formación del Ayuntamiento de Valencia
La declaración no es retórica vacía. El diseño del programa se ha elaborado a partir de los informes de organismos especializados como LABORA, el Observatorio de las Ocupaciones del SEPE, el Consejo Territorial de Formación Profesional València Ciudad y la Confederación Empresarial Valenciana (CEV), entre otras entidades. Es decir, la oferta formativa no ha nacido en un despacho mirando al techo, sino escuchando a quienes contratan.
Tres líneas de actuación para distintos perfiles
El programa se articula en torno a tres grandes ejes que buscan dar respuesta a necesidades muy distintas entre sí. El primero y más exigente son los itinerarios para la obtención de certificados profesionales en sectores con alta demanda de empleo. Hablamos de ámbitos como la industria, la energía, el mantenimiento de instalaciones, las industrias alimentarias, el comercio y el marketing, o la edificación y la obra civil. Estos itinerarios, de entre 250 y 1.000 horas de duración, permiten obtener una cualificación profesional reconocida sin necesidad de cursar una Formación Profesional reglada. Una vía de acceso al mercado laboral más ágil para quienes no pueden —o no quieren— volver a las aulas durante años.
El segundo eje son los cursos de especialización de menor duración, pensados para adaptarse con rapidez a los cambios del mercado. El mayor volumen de desempleo en la provincia se concentra en el sector servicios , lo que hace especialmente relevante disponer de una oferta formativa que pueda actualizarse con agilidad cuando una nueva demanda emerja. El tercer bloque incluye formación en idiomas, competencias digitales y habilidades personales, las llamadas soft skills que cada vez más empresas exigen como condición indispensable para acceder a un puesto.
La modalidad también se ha pensado con criterio: la combinación de formación presencial y en línea busca eliminar barreras para personas con distintas disponibilidades horarias, cargas familiares o niveles de cualificación previos.
Externalización como herramienta de flexibilidad
Una de las decisiones estratégicas del programa es precisamente la contratación externa de los cursos. Gosálbez ha explicado que esa fórmula permitirá adaptar la oferta formativa con mayor agilidad a la evolución del mercado laboral y responder con rapidez tanto a las necesidades de las empresas como a las de los desempleados. No se trata, por tanto, de externalizar por externalizar, sino de ganar en capacidad de reacción ante un mercado que hoy cambia a una velocidad muy superior a la de cualquier catálogo formativo fijo.
"Encontrar trabajo no puede depender de la suerte. Tiene que depender de contar con la formación adecuada. Ese es el compromiso de este Ayuntamiento: ofrecer herramientas útiles para que quien quiera trabajar tenga más oportunidades de conseguirlo." - José Gosálbez, concejal de Empleo y Formación del Ayuntamiento de Valencia
Este programa no sustituye, sino que complementa, la formación que el propio Ayuntamiento ya imparte directamente en sus instalaciones, centrada especialmente en las familias profesionales de Hostelería y Turismo, Administración, y Servicios Socioculturales a la Comunidad. La combinación de ambas vías amplía el abanico de opciones disponibles para los desempleados de la ciudad.
El empleo como política social de fondo
Detrás de los millones y los expedientes hay una premisa política que Gosálbez no ha dudado en enunciar con claridad: "La mejor política social es un empleo. Y el primer paso para conseguirlo es ofrecer una formación útil, práctica y adaptada a lo que hoy demandan las empresas." Una frase que, más allá del titular fácil, apunta a un debate de fondo sobre cómo deben gastarse los recursos públicos destinados a la lucha contra el desempleo: si en prestaciones o en capacitación, si en paliar o en prevenir.
Con una tasa de paro que en la Comunitat Valenciana se sitúa en el entorno del 10,85% según la Encuesta de Población Activa del INE , y con más de un 65% de las personas desempleadas sin cualificación suficiente, la apuesta del Ayuntamiento de Valencia por invertir en formación real, conectada al tejido productivo y ejecutada durante tres años consecutivos, apunta en una dirección que pocos discutirían en teoría. La clave, como siempre, estará en los resultados: cuántas personas encuentran trabajo al terminar los cursos, cuántas empresas cubren puestos que hoy tienen vacantes, y si ese dinero acaba generando las oportunidades reales que promete el proyecto.

