Había quienes estudiaban a las tres de la madrugada del 24 de mayo. Y no estaban solos: ese día se registraron 1.113 accesos en las cinco bibliotecas municipales de València que permanecieron abiertas sin interrupción, la cifra más alta de todo el período. El experimento —inédito para la Red de Bibliotecas Municipales de la ciudad— ha arrojado sus primeros datos: cerca de 15.000 personas utilizaron el servicio entre el 15 de mayo y el 15 de junio de 2026, un resultado que el propio Ayuntamiento interpreta como un respaldo ciudadano claro a la iniciativa.
Un proyecto piloto sin precedentes en la ciudad
La idea no era nueva en el panorama nacional. La Comunidad de Madrid ya ampliaba desde el 11 de mayo hasta el 3 de julio el horario de once bibliotecas públicas de la capital para facilitar a los estudiantes la preparación de los exámenes del segundo semestre. Pero en València, la propuesta fue más ambiciosa y con un origen concreto: la medida daba respuesta a la demanda del Consell de la Joventut de València en relación con la necesidad de nuevos espacios públicos de estudio. La apertura extraordinaria de bibliotecas las 24 horas en época de exámenes fue, precisamente, una de las propuestas anunciadas por la alcaldesa de València, María José Catalá, durante el último debate sobre el estado de la ciudad.
El camino hasta hacerlo realidad, sin embargo, no fue sencillo. El Ayuntamiento inició en enero el procedimiento para contratar los servicios de vigilancia y seguridad necesarios, pero la licitación quedó desierta al no presentarse ofertas económicas por parte de las empresas. La solución llegó de dentro: más de 1.200 funcionarios y funcionarias se ofrecieron voluntarios para prestar el servicio y garantizar el uso de los espacios de estudio. El servicio supuso una inversión municipal de unos 300.000 euros.
"La implantación de este servicio ha supuesto un importante reto organizativo por parte del Ayuntamiento de València y de su personal. Ha sido necesario adaptar edificios concebidos para un uso ordinario, establecer un dispositivo extraordinario de apertura y vigilancia y coordinar distintos servicios municipales para garantizar el funcionamiento continuado de las instalaciones durante un mes." - José Luis Moreno, concejal de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales del Ayuntamiento de València
Cinco barrios, un mes y casi 15.000 visitas
Los cinco centros que participaron en esta apertura extraordinaria fueron las bibliotecas Carola Reig (Benimaclet), Azorín (Patraix), Eduard Escalante (Arrancapins), Joan de Timoneda (Beniferri) y Clara Santiró i Font (Sant Marcel·lí - Camí Real). Distribuidas por distintos puntos de la ciudad, funcionaron como una red de refugios nocturnos para el estudio, accesibles desde cualquier barrio sin necesidad de desplazarse al centro.
La biblioteca Joan de Timoneda fue la más visitada, con 3.638 usuarios registrados. Le siguieron Carola Reig con 3.442 y Eduard Escalante con 2.931. La segunda quincena de mayo concentró la mayor presión sobre los espacios: entre el 15 y el 31 de mayo se contabilizaron 10.095 registros de acceso, casi el 70% del total del período, coincidiendo con el arranque de los exámenes en centros docentes de la ciudad.
"La apertura extraordinaria de estas cinco bibliotecas municipales responde a una demanda real de espacios públicos de estudio durante la época de exámenes, como así confirma la elevada respuesta de la ciudadanía durante este periodo." - José Luis Moreno, concejal de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales del Ayuntamiento de València
Un perfil de usuario muy definido: mujeres adultas y estudiantes
Los números no dejan lugar a dudas sobre quién usó el servicio. De las 14.600 asistencias registradas, apenas 66 correspondieron a menores de edad, lo que confirma que la apertura nocturna fue aprovechada fundamentalmente por estudiantes universitarios y adultos en período de formación. En cuanto al género, las mujeres representaron el 60,6% de las personas usuarias, frente al 38,9% de hombres, una brecha que puede leerse como un indicador de los hábitos de estudio diferenciados entre sexos, aunque también del mayor uso femenino de los equipamientos culturales públicos en general.
Más allá de los datos de asistencia, el Ayuntamiento destaca otro elemento que no siempre es evidente cuando se habla de bibliotecas nocturnas: la seguridad. La presencia continuada de personal municipal y unas normas claras de convivencia convirtieron estos espacios en entornos de confianza, especialmente relevantes para quienes llegaban o se marchaban en horario nocturno. No es un detalle menor: que una mujer pueda estudiar sola hasta las cuatro de la mañana en un espacio público sin percibir inseguridad dice mucho sobre cómo está gestionado un servicio.
¿Repetirá el experimento?
Las aperturas están previstas en dos períodos concretos, coincidiendo con las principales convocatorias de exámenes oficiales: el primer tramo va del 15 de mayo al 14 de junio, y el segundo se desarrollará del 10 de diciembre al 10 de enero. Los resultados del primer tramo refuerzan la apuesta. Casi 15.000 personas en un mes, un pico de más de mil usuarios en un solo día y una demanda concentrada en las noches previas a los exámenes configuran un argumento difícil de ignorar para quien tenga que decidir si este modelo se consolida, se amplía a más centros o simplemente se repite. La biblioteca, ese espacio que muchos asocian a la tranquilidad diurna, acaba de demostrar que también tiene mucho que decir cuando la ciudad duerme.


