Valencia destina más de 745.000 euros para llevar a los mayores de excursión cultural por la Comunitat Valenciana

La Junta de Gobierno Local de Valencia licita el servicio de visitas culturales para mayores con un presupuesto de 745.537 euros, 80 salidas anuales y destinos como Elche, Peñíscola o Anna.

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Envejecimiento activo
Envejecimiento activo

El Ayuntamiento de Valencia ha dado el pistoletazo de salida para contratar la empresa que gestionará las salidas culturales de sus ciudadanos mayores durante el próximo curso. La Junta de Gobierno Local ha abierto la licitación del servicio de visitas culturales para personas mayores con un presupuesto de salida de 745.537,40 euros, IVA incluido, un contrato que coordina el Servicio Municipal de Mayores y cuyo anuncio ha realizado este viernes el portavoz municipal, Juan Carlos Caballero.

No se trata de un programa menor. Las visitas culturales son una de las piezas centrales del modelo de envejecimiento activo que promueve el consistorio valenciano. La red de Centros Municipales de Actividades para Personas Mayores (CMAPM) cuenta con 42.000 personas asociadas en la ciudad , y en cursos anteriores se han llegado a registrar más de 10.000 solicitudes únicamente para las visitas culturales . La demanda, en otras palabras, supera con creces la oferta disponible.

80 visitas al año, cuatro rutas, un autobús y buena compañía

El contrato que ahora se licita contempla un total de 80 visitas anuales, estructuradas en cuatro itinerarios de 20 salidas cada uno. Cada excursión deberá incluir, como mínimo, transporte en autobús, un guía con titulación profesional, comida y las entradas a museos o lugares de interés, todo ello integrado dentro del precio del contrato. Ningún coste añadido para el participante, al menos en ese bloque de servicios.

El calendario de actividades se desarrolla de octubre a mayo en los Centros Municipales de Actividades para Personas Mayores , lo que implica que las salidas quedan distribuidas a lo largo de casi ocho meses del año, dejando fuera los meses de verano. Un ritmo sostenido que permite a los participantes planificar con antelación su agenda cultural.

El pliego de condiciones aprobado ya incluye propuestas concretas de destino. Entre los recorridos previstos figuran municipios y ciudades de la Comunitat Valenciana como Elche, Anna, Busot y Peñíscola, con descripción de las visitas tanto en exteriores como en interiores. Una mezcla de patrimonio histórico, entornos naturales y cultura local que refleja la diversidad del territorio.

Mucho más que fletar un autobús

La empresa que resulte adjudicataria no tendrá una tarea sencilla. El pliego impone una organización administrativa exigente: deberá contar con infraestructura propia, personal de coordinación, guías especializados y seguro de responsabilidad civil. También asumirá la gestión de los bonos de reserva, la atención a las listas de espera —que, a la vista de la demanda histórica, serán inevitables— y la comunicación continua con el Servicio Municipal de Mayores.

Además, al finalizar cada visita, la empresa deberá presentar una memoria de evaluación que incluya una encuesta de satisfacción entre los participantes. No es un detalle burocrático menor: en un programa con decenas de miles de potenciales usuarios, medir la experiencia real de quien asiste es la única forma de mejorar curso a curso.

El pliego también dedica un bloque específico a la confidencialidad y la seguridad de los datos de los participantes, en cumplimiento de la normativa vigente y del Esquema Nacional de Seguridad. En un contexto en que los servicios públicos gestionan cada vez más información personal de ciudadanos vulnerables, esta exigencia refleja una sensibilidad que va más allá de lo meramente administrativo.

Una apuesta por el envejecimiento activo

Los CMAPM son centros de encuentro, comunicación y esparcimiento dirigidos a personas jubiladas y pensionistas mayores de sesenta años, con actividades destinadas a mejorar su calidad de vida y a facilitar el acceso a los bienes culturales y al ocio del barrio en el que se ubican. Las visitas culturales encajan, precisamente, en esa lógica: no son un lujo ni una concesión puntual, sino parte de un programa de animación sociocultural pensado para mantener activa la vida social y cognitiva de quienes ya han dejado atrás el mercado laboral.

Con casi tres cuartos de millón de euros en juego y decenas de miles de personas mayores esperando su turno en las listas de inscripción, el concurso que ahora se abre tiene un impacto cotidiano muy concreto: el de quiénes podrán subir a ese autobús en octubre, y quiénes tendrán que esperar a que llegue su número en el sorteo.