Ochenta salidas al año, cuatro rutas distintas, autobús, guía, comida y entrada incluidos. La Junta de Gobierno Local de València ha adjudicado este jueves el contrato para organizar las visitas culturales destinadas a las personas mayores de la ciudad, un servicio que durante los próximos cuatro años correrá a cargo de la empresa Viajes Transvia Tours SL por un importe de 730.400 euros, IVA incluido. No es un capricho administrativo: detrás de esa cifra hay decenas de miles de vecinos que cada temporada esperan estos recorridos como uno de los grandes atractivos del calendario municipal.
Un programa arraigado en el día a día de los barrios
Las visitas culturales forman parte del programa de animación sociocultural de los Centros Municipales de Actividades para Personas Mayores (CMAPM) de València. Estos centros son espacios de encuentro, comunicación y esparcimiento de titularidad municipal, y actualmente son 51, distribuidos por los barrios de la ciudad, con acceso para cualquier persona de 60 o más años empadronada en València, jubilada o pensionista. No hace falta vivir cerca: cualquier mayor puede acudir al centro que prefiera, independientemente de su domicilio.
Los programas de animación del Ayuntamiento de Valencia para personas mayores se dividen en visitas culturales, talleres y cursos, actividades físicas y termalismo urbano. Las excursiones culturales son, quizá, la propuesta más esperada: implican salir de la ciudad, conocer pueblos y rincones de la Comunitat Valenciana y compartir la jornada en grupo. Una experiencia difícil de reemplazar con cualquier otra actividad.
Ochenta salidas al año, repartidas en cuatro rutas
El contrato adjudicado establece un calendario ambicioso. Un total de 80 visitas anuales, organizadas en cuatro itinerarios de 20 salidas cada uno, con salidas programadas entre los meses de octubre y mayo desde los propios CMAPM. Los destinos serán pueblos o ciudades de la Comunitat Valenciana, aunque el pliego no detalla los nombres concretos de los lugares, lo que deja margen para diseñar recorridos variados cada temporada.
Cada visita deberá incluir, como mínimo, cuatro elementos: transporte en autobús, guía profesional con titulación adecuada, comida y entradas a museos o lugares de interés. Todo ello dentro del precio del contrato, sin costes adicionales para los participantes. Las actividades son gratuitas para los usuarios y, en el caso de las visitas culturales, se permite incluso la inscripción con un acompañante a partir de los 55 años, siempre que esté empadronado en la ciudad.
Más que un autobús: una empresa con obligaciones concretas
La adjudicataria, Viajes Transvia Tours SL, no solo deberá fletar los vehículos. El pliego de condiciones le impone una organización integral que va mucho más allá de la logística de transporte. La empresa deberá contar con infraestructura administrativa propia, personal de coordinación, guías titulados, seguro de responsabilidad civil y un sistema de gestión de bonos de reserva y listas de espera. Además, tendrá que comunicar previamente la relación de participantes, gestionar el pago de entradas y elaborar una memoria de evaluación con encuesta de satisfacción al finalizar cada ciclo. En definitiva, el Ayuntamiento no delega solo el transporte, sino la experiencia completa.
La licitación había salido a concurso con un presupuesto de salida de 745.537,40 euros IVA incluido, por lo que el precio final adjudicado supone una bajada de algo más de 15.000 euros respecto al techo máximo previsto. Una señal, al menos, de que la competencia en el proceso funcionó.
Cuatro años de cultura para los mayores de la ciudad
El contrato tendrá una duración de cuatro años, lo que garantiza continuidad al programa más allá de los vaivenes presupuestarios anuales. Estos centros desarrollan actividades de tipo formativo y lúdico destinadas a mejorar la calidad de vida de las personas mayores, así como a facilitar el acceso a los bienes culturales y a las actividades de ocio y tiempo libre del propio barrio en que se ubican. En ese contexto, las visitas culturales representan uno de los pocos momentos en que ese ocio trasciende el barrio y lleva a sus protagonistas a explorar el territorio que los rodea. Cuatro años, ochenta salidas por año: más de trescientas excursiones que, sumadas, configuran algo que va mucho más allá de un contrato público. Configuran, en definitiva, una forma de entender qué ciudad quiere ser València con quienes la han construido.


