Un óleo sobre arpillera conquista el Senyera: el pintor José Luis Cremades gana el premio de artes visuales de València 2026

El artista de Ibi se impone con 'Naturaleza muerta', un óleo de dos metros premiado con 12.000 euros que pasará al patrimonio municipal.

 - Actualizado a 22/10/2026 12:22

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Premio de artes visuales de València 2026
Premio de artes visuales de València 2026
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Un lienzo de dos metros de óleo sobre arpillera ha bastado para convencer al jurado del certamen artístico más longevo de la ciudad. El pintor José Luis Cremades Milla, nacido en Ibi en 1979, ha ganado el Premio Senyera de Artes Visuales 2026 que concede el Ayuntamiento de València con su obra Naturaleza muerta, una pieza de grandes dimensiones —dos metros de alto por 1,30 de ancho— que desde ahora formará parte del patrimonio artístico municipal.

Una abstracción que convence por su rigor y su sutileza

El jurado, integrado por expertos en Bellas Artes y presidido por el concejal de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales, no dudó en distinguir a Cremades por encima del resto de candidaturas. En un panorama artístico donde conviven lenguajes muy diversos —desde la instalación al videoarte, pasando por la escultura o el grabado—, apostar por la pintura abstracta podría parecer una elección conservadora. Y sin embargo, el tribunal lo interpretó exactamente al revés.

"El rigor y la seriosidad con la que el artista aborda el trabajo y la capacidad para mantener el pulso de la abstracción con una expresividad sutil" - Jurado del Premio Senyera de Artes Visuales 2026, Ayuntamiento de València

Para el jurado, la obra reafirma la vigencia de la abstracción en el arte contemporáneo y establece un diálogo con la tradición pictórica que, lejos de cerrarse sobre sí mismo, abre nuevas posibilidades de futuro. Una valoración que sitúa a Naturaleza muerta no como un ejercicio de nostalgia, sino como una propuesta plenamente actual.

El artista: formación sólida y un camino ya reconocido

Cremades no llega al Senyera como un desconocido. Nacido en Ibi en 1979, desarrolla su trayectoria como pintor y artista visual. Es licenciado en Bellas Artes por la Universitat Politècnica de València y cuenta con reconocimientos previos como la beca Alfons Roig, concedida por la Diputación de València. Un perfil que combina formación académica rigurosa con una práctica artística consolidada.

La arpillera —ese tejido rústico de fibras naturales que habitualmente se asocia al embalaje o al campo— resulta una elección llamativa como soporte para un óleo. Lejos del lienzo convencional, el material añade textura, rugosidad y una carga simbólica que encaja con el título de la obra: Naturaleza muerta, un género pictórico que desde el Siglo de Oro español ha servido para reflexionar sobre el tiempo, la materia y la fragilidad de lo cotidiano.

Un premio con más de seis décadas de historia

La convocatoria data del año 1957, cuando la corporación municipal inició una serie de concursos artísticos para fomentar temas relacionados con la ciudad y estimular a jóvenes artistas de la escuela valenciana. Con el tiempo, este galardón se ha consolidado como uno de los premios más longevos de España en el ámbito de las Bellas Artes. Algunas ediciones se centraron exclusivamente en pintura, mientras que otras incluyeron escultura, grabado o cerámica. En 2017 pasó a llamarse «Premio Senyera de Artes Visuales» para integrar todas las disciplinas.

La dotación económica asciende a 12.000 euros, una cuantía que se mantiene estable desde hace años y que el Ayuntamiento destina a impulsar la trayectoria profesional de artistas valencianos. Pero más allá del dinero, el galardón implica algo igualmente valioso: la obra ganadora pasa a engrosar la colección permanente del patrimonio artístico municipal, con la visibilidad institucional que eso conlleva.

Un relevo generacional en el palmarés reciente

Cremades hereda un palmarés reciente marcado por propuestas muy distintas entre sí, lo que da una idea de la amplitud de criterios del certamen. Las últimas ediciones las ganaron Rocío Garriga en 2025 con Sueño ligero; María Jesús González en 2024 con Pabellón 6. Hospital Psiquiátrico de Bétera. Pliego I; y Antonio Samo en 2023 con la escultura Posiciones. Pintura, memoria documental y escultura: tres lenguajes diferentes, tres miradas distintas sobre lo que puede ser el arte valenciano contemporáneo.

Que un óleo sobre arpillera —técnica y soporte de apariencia clásica— se imponga en 2026 dice algo sobre la capacidad de este premio para sorprender. En el arte, como en tantas otras disciplinas, la tradición no siempre mira hacia atrás. A veces, simplemente, sabe exactamente hacia dónde va.