Tener una vivienda pública en condiciones dignas no es solo una cuestión de estética. Es, en muchos casos, la diferencia entre una familia que puede desarrollar su vida con normalidad y otra que convive con humedades, desperfectos o instalaciones deterioradas. Con ese objetivo de fondo, la Junta de Gobierno Local de Valencia aprobó este viernes la adjudicación del contrato de mantenimiento y conservación de edificios y viviendas de propiedad municipal por un importe de 2.250.000 euros, repartidos en dos grandes lotes y con un horizonte de hasta cinco años de ejecución.
Un contrato dividido en dos frentes
La licitación se articuló en dos lotes con perfiles bien diferenciados. El Lote 1, dotado con 1,5 millones de euros, cubre el mantenimiento de los edificios y viviendas gestionados por la Delegación de Vivienda. El Lote 2, con 750.000 euros, se destina a las viviendas bajo la órbita de la Delegación de Servicios Sociales, es decir, aquellas destinadas preferentemente a personas y familias en situación de vulnerabilidad social. La empresa adjudicataria en ambos casos es ACSA Obras e Infraestructuras SAU, que se hará cargo de los trabajos durante un período inicial de tres años, prorrogable hasta dos años más.
El concejal portavoz del gobierno municipal, Juan Carlos Caballero, fue el encargado de presentar la medida y no escatimó en precisar su relevancia:
"Este contrato permitirá atender de forma ágil las incidencias y necesidades que surjan durante los próximos años" - Juan Carlos Caballero, concejal portavoz del Ayuntamiento de Valencia
Caballero subrayó también que el parque de viviendas municipales "requiere actuaciones continuas de mantenimiento, reparación y adecuación para garantizar que se encuentran en condiciones óptimas de habitabilidad y conservación". Una obviedad, quizá, pero que en la práctica exige una planificación constante y recursos sostenidos en el tiempo.
Digitalización y pintura: las mejoras incluidas en el pliego
Más allá de las labores habituales de conservación, el contrato incorpora algunas novedades que conviene destacar. En el lote gestionado por Vivienda, se introduce la digitalización de la gestión del servicio, un paso hacia la modernización de la administración del patrimonio municipal que debería agilizar la detección y resolución de incidencias. Por su parte, el lote de Servicios Sociales contempla actuaciones adicionales de pintura interior en 85 viviendas, un detalle menor en términos económicos pero con un impacto muy concreto en el día a día de sus inquilinos.
El contexto de fondo no es menor. El Ayuntamiento de Valencia ha cifrado su inversión en políticas de vivienda en más de 60 millones de euros desde mediados de 2023, y el nivel de ejecución del Plan + Vivienda alcanza el 45,4%, con 446 viviendas incorporadas al parque público municipal. Un parque que crece, pero que también envejece en algunos de sus inmuebles más antiguos, lo que hace imprescindible contratos como el que se acaba de firmar.
Conservar lo que ya existe, tan urgente como construir lo nuevo
El debate sobre la vivienda pública suele girar en torno a los números de obra nueva: cuántas se construyen, cuántas se compran, cuánto tarda en entrar una familia en lista de espera. Pero hay otra cara menos visible: la del mantenimiento de lo que ya existe. Una vivienda mal conservada puede dejar de ser habitable en pocos años, o simplemente convertirse en una fuente de conflictos cotidianos para quien la ocupa.
Caballero fue explícito al respecto: el objetivo del contrato no es únicamente preservar estructuras, sino "cuidar un patrimonio municipal que presta un servicio social esencial", garantizando a la vez una respuesta ágil ante cualquier incidencia. En ese sentido, los 2,25 millones de euros no son solo una inversión en ladrillos y tuberías, sino en la calidad de vida de las personas que habitan esas viviendas, muchas de ellas entre los ciudadanos más vulnerables de la ciudad.

