Hay barrios donde crecer es, de entrada, una carrera de obstáculos. Orriols y Torrefiel, en el norte de Valencia, llevan años concentrando algunas de las situaciones de mayor vulnerabilidad social de la ciudad. Para muchos de sus niños y adolescentes, el riesgo de abandono escolar o de exclusión social no es una posibilidad abstracta: es una presión cotidiana. El Ayuntamiento de Valencia ha decidido actuar con una apuesta concreta y sostenida en el tiempo: financiar con 1,2 millones de euros, a razón de 300.000 euros anuales durante cuatro años, un programa integral de prevención y protección de la infancia en estos dos barrios.
Una subvención que consolida un programa ya en marcha
La Junta de Gobierno Local aprobó este jueves la concesión de una subvención a la Fundación FISAT Salesianos Social, entidad que ya gestiona el programa desde 2022 en colaboración con los servicios sociales municipales y otros agentes del territorio. No se trata, por tanto, de una iniciativa nueva, sino de la renovación y ampliación de un modelo que lleva años tomando forma en la calle.
FISAT Salesianos Social es una fundación que trabaja por la promoción y el pleno desarrollo de la infancia, la adolescencia y la juventud en situación de desigualdad social, atendiendo también a las necesidades de sus familias y a otros colectivos en situación de vulnerabilidad. La entidad aglutina los proyectos sociales salesianos en la Comunitat Valenciana, la Región de Murcia y Aragón.
El programa realiza una labor preventiva dirigida a niños, niñas y adolescentes en situación o riesgo de exclusión social, facilitando procesos orientadores y la plena inserción social. La intervención se centra en menores de entre 6 y 17 años que necesitan atención específica y son derivados al proyecto por criterios de protección, territorialidad e idoneidad.
Itinerarios a medida para quienes más lo necesitan
El portavoz del gobierno municipal, Juan Carlos Caballero, detalló el contenido concreto de la iniciativa al explicar sus líneas de actuación. Lejos de las intervenciones genéricas, el programa apuesta por la personalización como herramienta clave.
"Este programa contempla acciones de prevención del absentismo y el abandono escolar, el desarrollo de itinerarios personalizados, el apoyo y formación a las familias y la promoción de una cultura del buen trato hacia la infancia y la adolescencia." - Juan Carlos Caballero, portavoz del gobierno municipal del Ayuntamiento de Valencia
La referencia al absentismo escolar no es menor: el abandono temprano de las aulas sigue siendo uno de los indicadores más claros de exclusión futura. Intervenir antes de que se consolide esa ruptura es, precisamente, la lógica preventiva que vertebra todo el proyecto. Las derivaciones de los destinatarios y destinatarias del recurso las realizan los Servicios Sociales municipales, que valoran las situaciones de necesidad de las familias e incluidas en los programas y planifican las actuaciones para reducir las condiciones de vulnerabilidad o exclusión que les afectan.
Trabajo en red como modelo de intervención
Uno de los rasgos distintivos del programa es su apuesta por la coordinación. El proyecto trabaja en red para unir sinergias y favorecer el desarrollo comunitario a través de la coordinación con entidades dentro de la zona, así como con los propios recursos de la fundación, con el objetivo de fortalecer redes de apoyo a la infancia y a sus familias. Esta filosofía de acción colectiva se refleja también en la participación de FISAT en la Mesa de Prevención en Infancia y Adolescencia, el espacio de trabajo compartido entre el Ayuntamiento y las entidades sociales de la ciudad.
El edil Caballero lo resumió en términos de derechos: "La colaboración busca contribuir a la defensa de los derechos de la infancia y la adolescencia mediante actuaciones dirigidas a colectivos especialmente vulnerables." Una declaración que, más allá de la retórica institucional, encuentra su traducción práctica en educadores sociales que trabajan sobre el terreno, en familias acompañadas y en adolescentes que, con apoyo, tienen más probabilidades de no quedarse atrás.
Cuatro años para sembrar resultados
FISAT cuenta con una amplia experiencia en la atención a la infancia y a la juventud más vulnerable, con la gestión de centros de día y proyectos de apoyo educativo, además de otros recursos como residencias de acogida de menores. Ese bagaje es el que respalda la confianza del consistorio en la entidad para una colaboración que, ahora, se extiende hasta cuatro años.
El horizonte temporal importa. Los programas de intervención social con infancia vulnerable necesitan tiempo para mostrar resultados: la confianza no se construye en meses, los itinerarios personalizados requieren constancia y las familias en situación de riesgo necesitan certezas, no intervenciones puntuales. Con 1,2 millones de euros comprometidos hasta 2030, el Ayuntamiento de Valencia envía una señal de continuidad a los barrios de Orriols y Torrefiel: que el apoyo no desaparecerá al año siguiente cuando cambien las prioridades presupuestarias. En una ciudad que aún cicatriza heridas —sociales y materiales— esa estabilidad puede marcar una diferencia real en la vida de cientos de menores.


