El turismo no entiende de fronteras administrativas. Esa idea, sencilla pero con enorme calado político, fue el hilo conductor del I Foro de Diputaciones para el Turismo Provincial, celebrado en el MuVIM de València coincidiendo con el Día Mundial del Turismo. Por primera vez, diputaciones, cabildos y consejos insulares de toda España se sentaron en una misma mesa para debatir los grandes desafíos que hoy acechan a la gestión turística: la gobernanza entre territorios, la digitalización y el peso creciente de la gastronomía local como reclamo para los viajeros.
El acto, impulsado por la Diputació de València, tuvo lugar en un momento especialmente simbólico. El 27 de septiembre se celebra el Día Mundial del Turismo 2025 bajo el lema 'Turismo y transformación sostenible', que destaca el poder del turismo como motor de cambio positivo. Un escenario global que, lejos de ser un mero telón de fondo, dotó de urgencia al mensaje lanzado desde la capital valenciana: la gestión turística en España necesita más coordinación, y las administraciones provinciales quieren liderar ese cambio.
Un sector que crece, pero que también exige respuestas
Los datos del sector no dejan lugar a dudas sobre la importancia del momento. El número de turistas internacionales creció un 5% en el primer semestre de 2025, alcanzando los 690 millones de viajeros, mientras que el turismo aportó 10,9 billones de dólares al PIB global en 2024 y sustentó 357 millones de empleos en todo el mundo. Un gigante en expansión que, sin embargo, plantea retos cada vez más complejos a las administraciones locales y provinciales: cómo repartir los flujos de visitantes, cómo evitar la saturación, cómo garantizar que el beneficio llegue también a los municipios más pequeños.
Es precisamente ahí donde las diputaciones reclaman su espacio. No son la Administración más visible, pero sí la más cercana al territorio. La que conoce de primera mano qué municipios tienen potencial turístico sin explotar y cuáles están al límite de su capacidad. Y la que, hasta ahora, carecía de un foro propio para compartir esas experiencias con sus homólogas del resto del país.
Tres mesas, tres urgencias del turismo actual
El foro se articuló en torno a tres mesas temáticas que reflejan bien el estado del debate en el sector. La primera, dedicada a la gobernanza turística interprovincial, reunió a representantes de la Diputación de Barcelona, el Cabildo de Lanzarote y el Consell Insular de Ibiza. El diagnóstico fue compartido: ninguna estrategia turística funciona si los municipios, las empresas y la sociedad civil no caminan en la misma dirección que las administraciones que los gestionan.
La segunda mesa puso el foco en el turismo inteligente y la digitalización, con expertos de las diputaciones de Valencia y Alicante y del Cabildo de Fuerteventura. El mensaje fue claro: la tecnología no es un fin en sí misma, sino una herramienta para transformar datos en conocimiento y ese conocimiento en mejores decisiones. En un sector donde la estacionalidad, la saturación y la competencia entre destinos se miden casi en tiempo real, saber leer los datos marca la diferencia.
La tercera mesa exploró el papel de la gastronomía y el producto local como palanca turística, con la participación de representantes de las diputaciones de Toledo, Teruel y Alicante. La conclusión que se impuso es que convertir la riqueza gastronómica de un territorio en experiencias turísticas no es solo una estrategia de marketing: es también una forma de generar actividad económica y de tejer cohesión territorial.
La voz de los protagonistas
"El turismo no entiende de fronteras administrativas. Por eso tenemos que ser capaces de trabajar como territorio, de compartir conocimiento, experiencias y herramientas" - Vicent Mompó, presidente de la Diputació de València
Mompó clausuró la jornada insistiendo en uno de los grandes males estructurales del turismo español: la hiperconcentración en los meses de verano. "Nuestra tierra no se apaga cuando termina el verano", afirmó, apostando por construir experiencias durante los doce meses del año. La desestacionalización, una palabra que los expertos repiten desde hace décadas, sigue siendo una de las asignaturas pendientes del modelo turístico español, y los gobiernos provinciales aspiran a ser parte activa de la solución.
"Los grandes retos del turismo actual exigen cada vez más cooperación, coordinación y capacidad para compartir conocimiento entre territorios" - Pedro Cuesta, diputado de Turismo de la Diputació de València
Cuesta fue más allá y planteó abiertamente el deseo de que este primer foro no sea el último. La intención es que Valencia se convierta en el punto de partida de un espacio periódico de encuentro entre administraciones provinciales, capaz de consolidar relaciones y promover proyectos comunes. Un ambicioso objetivo que, si se cumple, podría cambiar la forma en que se diseña y gestiona el turismo a escala territorial en España.
Más de 30 municipios se suman a la celebración
La jornada en el MuVIM no fue el único acto del Día Mundial del Turismo en la provincia de Valencia. La celebración se extendió durante el fin de semana a más de 30 municipios y mancomunidades del territorio, con una amplia variedad de actividades y experiencias turísticas pensadas para todo tipo de públicos. Una demostración práctica de que el turismo provincial, lejos de ser un concepto abstracto, tiene rostro, calle y sabor local. Porque si algo quedó claro en este primer foro, es que el futuro del turismo no se decide solo en los grandes destinos, sino también —y quizás sobre todo— en los territorios que aún están por descubrir.


