La ciudad de València vive este jueves 2 de julio una nueva jornada intensa de los XII Gay Games, el evento que, desde el pasado 27 de junio y hasta el 4 de julio, ha convertido la capital del Turia en el epicentro mundial del deporte inclusivo. Más de 25 disciplinas deportivas se disputan simultáneamente por una veintena de sedes repartidas por toda la ciudad, desde la Marina hasta los polideportivos de barrio, en lo que es ya la quinta jornada de una competición sin precedentes en la historia deportiva valenciana.
Los Gay Games son considerados el mayor evento deportivo inclusivo del mundo, comparable en estructura a los Juegos Olímpicos, donde atletas y aliados LGTB+ de todo el planeta se reúnen para una semana de deporte y celebración. Esta edición, con sede en València, se celebra del 27 de junio al 4 de julio de 2026. Una cita que llega cada cuatro años y que, por primera vez, aterriza en territorio español.
Una ciudad convertida en estadio
La jornada del jueves arrancó a primera hora de la mañana con la natación en el Parque del Oeste y no dará tregua hasta las ocho de la tarde. El voleibol ocupa los pabellones del Cabanyal, la Malvarrosa, Nou Moles y Benicalap; el fútbol se extiende por seis sedes distintas, incluyendo varios tramos del Jardín del Túria, el campo de Marxalenes y el polideportivo de Nazaret; y el tenis se juega en nueve clubes del área metropolitana más la Universitat de València. La geografía de la ciudad entera se transforma, por unos días, en un mapa del deporte.
La agenda no se queda ahí. Golf en el Parador de El Saler, waterpolo en Nou Moles y Nazaret, rugby en Quatre Carreres, hockey hierba en La Carrasca y Tarongers, bádminton en la Fuensanta, baloncesto en la UPV, vela y dragon boat en la Marina de València. En el antiguo cauce del Túria confluyen también el sóftbol, el béisbol, la petanca en el Parc dels Congressos y el ajedrez en la Petxina. Completan el programa el patinaje artístico en Fun on Ice, la natación artística en la piscina de Nazaret, el dance sport en la Fuente de San Luis, el tenis de mesa en el Velódromo Luis Puig y el voley playa en la Malvarrosa. La carrera 5K de atletismo cerrará la actividad deportiva del día a las 20:00 horas con un recorrido por el Jardín del Túria.
Pilota valenciana y colpbol: cuando lo local conquista al mundo
Uno de los gestos más simbólicos de esta jornada tiene lugar en el Trinquet de Pelayo y en el polideportivo de Nazaret. Como novedad, los visitantes podrán descubrir y practicar dos deportes locales en modalidad de exhibición: el colpbol y la pilota valenciana. Son dos citas pensadas para tender un puente entre la cultura deportiva valenciana y los miles de participantes internacionales que han llegado a la ciudad desde más de 70 países.
El programa deportivo combina los requisitos establecidos por la Federación de Gay Games para los deportes «obligatorios» con la cultura deportiva española. En ese equilibrio, la pilota —ese juego ancestral que lleva siglos disputándose en trinquets y frontones de toda la Comunitat— y el colpbol encuentran su hueco internacional. Pocas veces un deporte de raíz tan local ha tenido un escenario tan global para presentarse.
Cultura queer al atardecer
Cuando los deportistas guarden las zapatillas, la ciudad cambia de tercio pero no de intensidad. El Meeting Point de los Jardines del Túria, en el Tramo III, acoge a las 18:00 horas la charla "Out Loud: Fútbol Trans es Fútbol", dentro del ciclo Charlas Orgullosas, un espacio de reflexión que acompaña cada jornada de los Juegos con debates sobre identidad, deporte y derechos. Una hora después, el Centro Cultural Nave 3 Ribes proyecta una nueva sesión del festival de cine queer Pride in Motion, una programación cinematográfica que lleva la diversidad a la gran pantalla con mirada artística y reivindicativa.
El broche cultural de la jornada lo pone la Sala Iturbi del Palau de la Música, que a las 19:30 horas acoge el Festival de Bandas de los Gay Games XII, uno de los eventos más festivos y corales del programa cultural de estos Juegos. El programa cultural aspira a respetar la tradición histórica de los Gay Games e introducir al mismo tiempo a los participantes en algunos de los rasgos que definen la identidad cultural valenciana.
Lo que comenzó hace cinco días como una apuesta de ciudad se consolida hoy como una realidad difícil de ignorar: València no solo compite, acoge. Y en ese gesto de apertura —deportiva, cultural e identitaria— reside quizás el legado más duradero de unos Juegos que el próximo sábado 4 de julio cerrarán su edición española con ceremonia de clausura. Hasta entonces, la ciudad sigue en movimiento.


