Cada año, cuando llega el mes de junio y suenan las últimas campanas del curso escolar, miles de familias en la Comunitat Valenciana se enfrentan a la misma pregunta: ¿quién cuida a los niños? Para muchos padres y madres con jornadas laborales que no se detienen por el calendario escolar, la respuesta no siempre es sencilla. Las escuelas de verano son, desde hace años, una de las soluciones más eficaces a ese dilema cotidiano. Y esta semana, el Consell ha querido visibilizar precisamente eso.
La vicepresidenta primera y consellera de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad, Susana Camarero, visitó las instalaciones del CEIP Navarro Darás de Carcaixent, donde desde el pasado 22 de junio un centenar de niñas y niños participa en la escuela de verano municipal. La iniciativa está financiada por el Plan Corresponsables con cerca de 80.000 euros, un programa estatal que canaliza recursos hacia los ayuntamientos para impulsar la conciliación de la vida laboral y familiar.
Un programa que va más allá del verano
Lo que se desarrolla en Carcaixent no es solo una actividad de julio. El Plan Corresponsables permite a los municipios valencianos sostener servicios de conciliación no solo durante el verano, sino también en otros periodos no lectivos como Navidad o Semana Santa. Actualmente, más de 542 municipios valencianos se benefician de estas iniciativas, con programas como escuelas matineras y vespertinas, actividades en Pascua, Navidad y verano. Es, en suma, una red de apoyo que opera durante todo el año escolar allí donde la jornada laboral y el calendario académico no coinciden.
El Plan Corresponsables persigue la articulación de una serie de mecanismos que promuevan y faciliten la conciliación de las familias con niños y jóvenes de hasta 16 años, así como otros ejes de actuación relacionados con la creación de empleo, la dignificación y reconocimiento de la experiencia profesional de los cuidados. No es, por tanto, un programa exclusivamente estival, sino una herramienta estructural de política de igualdad.
"Las escuelas de verano representan mucho más que un recurso asistencial. Son espacios de convivencia, aprendizaje y desarrollo personal que buscan garantizar un verano seguro, educativo e inclusivo para todas las niñas y niños que participan" - Susana Camarero, vicepresidenta primera y consellera de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad de la Generalitat Valenciana
Igualdad real, no solo declarada
Detrás de cada plaza en una escuela de verano hay, con frecuencia, una madre que puede acudir al trabajo sin tener que pedir un favor o un padre que no necesita pedir días de vacaciones para cubrir el hueco que deja el fin del curso. La corresponsabilidad, ese principio que defiende un reparto equitativo de las cargas familiares entre hombres y mujeres, sigue siendo una asignatura pendiente en muchos hogares españoles. Recursos como este intentan allanar el terreno.
Camarero subrayó durante la visita que el Consell "trabaja para garantizar una igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres, a través de recursos específicos que favorecen la conciliación familiar, laboral y personal, especialmente durante los periodos no lectivos y de vacaciones escolares". La acompañaron en el recorrido la directora general de Igualdad y del Instituto de las Mujeres, Davinia Bono, y la alcaldesa de Carcaixent, Carolina Almiñana.
Financiación bajo presión
La visita a Carcaixent se produce en un contexto de cierta tensión presupuestaria en torno al propio Plan Corresponsables. La Vicepresidencia Primera tuvo conocimiento del anuncio efectuado por el Ministerio de Igualdad para acometer un recorte del 25% del presupuesto de esta medida, lo que supuso una reducción de alrededor de 4,2 millones de euros, cayendo de los 16,7 millones de euros de 2024 a tan solo 12,6 millones para 2025. Una merma que, según denunció en su momento la Generalitat, puso en riesgo programas ya comprometidos por los ayuntamientos.
Pese a ese escenario, la apuesta del Consell por mantener estas iniciativas activas es clara. Las ayudas del Plan Corresponsables se destinan a entidades locales para impulsar el cuidado profesional de menores de hasta 16 años y promueven la creación de empleo en el ámbito de los cuidados y acciones formativas para avanzar hacia modelos familiares más corresponsables. En ese sentido, lo que ocurre en un colegio de Carcaixent durante el verano no es un hecho aislado: es el reflejo de una política pública que trata de traducir en hechos concretos el principio de que la igualdad también se construye en el día a día de las familias.

