Valencia despeja 243 toneladas de lodo del colector de Eugènia Viñes antes del otoño: casi medio millón de euros para blindar el litoral frente a las lluvias

El Ayuntamiento de València finaliza la limpieza del colector de Eugènia Viñes tras 4 meses y 476.800 € invertidos para prevenir inundaciones.

Guardar

79be560ac630e5baf78903c7ec3e7566
79be560ac630e5baf78903c7ec3e7566
Añadir ValènciaExtra.com como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora

Cuatro meses de trabajo, casi medio millón de euros y 243 toneladas de lodos y residuos extraídos a mano. Ese es el balance de la intervención que el Ayuntamiento de València ha concluido en el colector de la calle Eugènia Viñes, en el barrio de Poblats Marítims, justo a tiempo para recibir con garantías el otoño mediterráneo. Una carrera contra el calendario que la ciudad, con una larga historia de episodios de inundaciones a sus espaldas, no podía permitirse perder.

Una infraestructura crítica en el punto más vulnerable de la ciudad

El colector de Eugènia Viñes no es una tubería cualquiera. Discurre por una de las zonas más bajas de València, prácticamente al nivel del mar, junto al paseo marítimo de La Malva-rosa. Esa condición geográfica, que convierte al barrio en uno de los rincones más fotogénicos y concurridos de la ciudad, es también su mayor debilidad hidráulica. Al carecer casi por completo de pendiente, la canalización acumula sedimentos de forma natural y continuada, como si el subsuelo estuviera diseñado para retener todo aquello que debería fluir hacia el mar.

El resultado, antes de la intervención, era una red progresivamente taponada que, ante una tormenta intensa, podría haber convertido las calles del barrio en improvisados canales. No es un escenario hipotético: según la Agencia Estatal de Meteorología, el 29 de octubre de 2024 llovió en Valencia el equivalente a un año en solo ocho horas, un diluvio que causó inundaciones devastadoras, convirtiendo las calles en ríos. La memoria de aquel episodio sigue muy presente en la ciudad.

Cuatro meses, 1.082 metros y trabajo completamente manual

Los trabajos arrancaron el 27 de abril y se dieron por finalizados el 28 de agosto. Durante ese periodo, las brigadas de la UTE Sanejament de València intervinieron sobre una longitud de 1.082,50 metros de red. Para hacerse una idea de la escala: es como limpiar el interior de una canalización que recorre, metro a metro, el equivalente a más de diez campos de fútbol en sucesión.

El gran condicionante fue que toda la limpieza tuvo que ejecutarse mediante medios manuales, sin posibilidad de recurrir a la maquinaria habitual en este tipo de actuaciones. La escasa pendiente del tramo, característica inherente a su ubicación costera, impedía utilizar los sistemas de presión hidráulica que aceleran y simplifican estas tareas en otras zonas de la ciudad. Cada tonelada de lodo extraída —y fueron 243 en total— implicó el esfuerzo físico directo de los operarios.

Una inversión de 476.800 euros para blindar el barrio

El coste total de la actuación asciende a 476.800,95 euros, una cantidad que el Servicio municipal del Ciclo Integral del Agua ha destinado íntegramente a poner a punto esta infraestructura estratégica antes de que lleguen las precipitaciones más intensas del año. La inversión refleja tanto la complejidad técnica del proyecto como la voluntad del equipo de gobierno municipal de actuar de forma preventiva, sin esperar a que el problema se materialice en una emergencia.

La decisión de priorizar este colector responde a una lógica sencilla pero contundente: en una ciudad con una topografía costera como la de València, el tiempo que transcurre entre el inicio de una lluvia torrencial y el colapso de una red saturada puede medirse en minutos. Las inundaciones han sido habituales en la zona a lo largo de los siglos; de hecho, el propio humedal valenciano existe gracias a ellas. Ignorar el mantenimiento de las canalizaciones en este entorno no es una opción.

La red, lista para el otoño

Con los 243.000 kilos de lodos y desechos fuera de la canalización, el colector recupera su sección transversal completa y, con ella, su capacidad máxima de desagüe. El agua podrá circular sin obstáculos desde el barrio hasta su punto de evacuación, reduciendo el riesgo de retenciones y desbordamientos en superficie durante los episodios de lluvia intensa que caracterizan el otoño en el litoral levantino.

El Ayuntamiento de València cumple así el objetivo de dejar la red de saneamiento de Eugènia Viñes libre de obstrucciones antes de que comiencen las precipitaciones fuertes, dando a los vecinos de Poblats Marítims algo que, en una ciudad tan acostumbrada a convivir con el agua como esta, tiene un valor enorme: la tranquilidad de saber que el suelo bajo sus pies está listo para absorber lo que el cielo decida enviar.