El barrio valenciano de Penya-roja lleva años peleando por algo tan básico como tener un centro de salud propio. Este jueves, el Pleno del Ayuntamiento de València ha dado uno de los pasos más importantes para convertir esa reivindicación en realidad: ha aprobado someter a información pública la modificación puntual del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que permitirá cambiar la calificación de una parcela municipal de uso educativo a sanitario, abriendo así la puerta formal a la construcción del nuevo equipamiento en el distrito de Camins al Grau.
No es un trámite menor. Sin este cambio de calificación urbanística, el proyecto no puede avanzar. Y detrás de ese proyecto hay una historia larga, con sentencias judiciales, litigios vecinales y un centro de salud —el de Trafalgar— que lleva años asumiendo la presión asistencial de los barrios de la Creu del Grao, Camí Fondo y Penya-roja, con una población cercana a las 40.000 personas . Los propios sindicatos y trabajadores del centro denunciaron, mucho antes de la pandemia, que la media de pacientes diarios por médico alcanzaba los 45, una de las medias más altas de la ciudad. El nuevo equipamiento de Penya-roja está llamado, precisamente, a aliviar esa situación.
Un puzzle urbanístico con solución ingeniosa
El principal escollo del proyecto era de naturaleza técnica: la parcela elegida, situada entre el camí de Penya-roja y el paseo de l'Albereda, estaba calificada íntegramente como suelo educativo. Cambiarla sin más habría supuesto reducir la reserva escolar del barrio, algo que la Conselleria de Educación no estaba dispuesta a aceptar. La solución llegó desde el propio Servicio de Planeamiento municipal: el tramo de la calle Martí Domínguez Barberà comprendido entre el camí de Penya-roja y el paseo de la Alameda, con su calzada y su aparcamiento, deja de ser viario rodado y se incorpora al suelo dotacional , lo que permite redibujar la geometría del conjunto sin restar ni un metro a la reserva educativa.
El resultado es un reparto equilibrado del terreno: 2.050 m² para el futuro centro de salud, 4.500 m² que se mantienen como suelo educativo y el resto reordenado como espacio peatonal. La fórmula, técnicamente compleja por la doble condición de suelo viario y dotacional, cuenta con el aval de ambas consellerias y con los informes favorables de los servicios municipales de Bomberos y Movilidad, que confirman que el cambio no compromete la accesibilidad del entorno ni la respuesta de emergencias.
Ocho consultas de Medicina de Familia y mucho más
El futuro centro de salud no será un equipamiento de mínimos. La Conselleria de Sanidad ya tiene definido un plan funcional detallado que contempla ocho consultas de Medicina de Familia y tres de Pediatría, un área de Rehabilitación con gimnasio, áreas Maternal, de Trabajo Social y de Extracciones, además de zonas administrativas. El equipamiento cubrirá la asistencia de más de 12.000 vecinos del distrito de Camins al Grau y, según los datos del Ayuntamiento, se construirá con una inversión de 8,5 millones de euros.
El proyecto se enmarca además en una ampliación estructural de la sanidad pública en esta zona de la ciudad. El Departamento de Salud Clínico-Malvarrosa pasará de 16 a 19 zonas básicas de salud con la incorporación de los nuevos centros de Penya-roja, Antonio Suárez y Alfahuir, un rediseño territorial que busca adaptar la red asistencial al crecimiento demográfico real de los barrios del este y sureste de València.
El camino recorrido y los pasos que quedan
La aprobación plenaria de este jueves no llega de la noche a la mañana. El pasado 10 de julio, la Junta de Gobierno Local ya había aprobado la resolución favorable de la evaluación ambiental y territorial estratégica de la modificación, concluyendo que la modificación propuesta no tendría efectos significativos sobre el medio ambiente, conforme a los criterios establecidos en la normativa de aplicación. Ese visto bueno ambiental era el requisito previo para que el Pleno pudiera dar el paso de hoy: someter la modificación a información pública, el trámite que permite a ciudadanos y administraciones formular alegaciones antes de que el cambio urbanístico quede definitivamente aprobado.
El equipamiento "verá la luz gracias al nuevo planeamiento de la zona", en palabras de la alcaldesa María José Catalá, quien aludió al trabajo desarrollado por el Ayuntamiento para dar respuesta a una demanda vecinal avalada por una sentencia que es fruto de un litigio con el anterior equipo de gobierno. La propuesta salió adelante con los votos a favor del equipo de gobierno y la abstención de los grupos municipales del Partido Socialista y Compromís.
Para los vecinos de Penya-roja, el avance de este jueves supone ver cómo una reivindicación histórica —con años de movilizaciones, recursos judiciales y promesas incumplidas— empieza a tomar forma en el papel oficial. Queda recorrido por delante: el periodo de información pública, la aprobación definitiva del cambio del PGOU y la posterior licitación de las obras. Pero por primera vez, el nuevo centro de salud tiene ya parcela, financiación, plan funcional y tramitación urbanística en marcha. El puzzle, por fin, empieza a encajar.


