El paso inferior de Pérez Galdós amanece este lunes cerrado al tráfico. Por primera vez desde que comenzaron las obras de reurbanización hace once meses, el túnel que conecta la avenida Giorgeta con el resto de la ciudad interrumpe su actividad de forma continuada durante tres días, hasta el próximo miércoles 3 de junio. El motivo es técnico pero inevitable: hay que realizar la conexión de un colector urbano justo en el acceso al paso subterráneo, una operación que no puede hacerse con vehículos circulando.
Un corte puntual en una obra que lleva once meses esquivando el tráfico
Resulta llamativo que, después de casi un año de intervención en uno de los ejes más transitados de Valencia, este sea el primer corte total y continuado del túnel. Desde que arrancaron los trabajos el 30 de junio de 2025, las obras se han ejecutado por fases precisamente para minimizar al máximo las afecciones sobre la circulación. Ese equilibrio entre obra y movilidad, difícil de mantener en cualquier ciudad, se rompe ahora de manera puntual y controlada.
Y no es un eje menor. Por estas avenidas transitan unos 56.000 vehículos diariamente , lo que convierte cada desvío en un pequeño terremoto para la red viaria del entorno. Durante estos tres días, los conductores que vengan desde la avenida Giorgeta deberán desviarse a la altura de la rotonda de Tres Forques-Cuenca, ya que ni el paso inferior ni la vía de servicio estarán operativos. El tráfico procedente del puente de Campanar, por su parte, no podrá acceder al túnel desde la calle Cartagena, aunque sí podrá circular por la vía de servicio hasta la intersección con las calles Linares y Lorca.
Septiembre, la fecha marcada en el calendario
El cierre temporal llega en un momento en que las obras entran en su recta final. La macroactuación de reurbanización de las avenidas de Pérez Galdós y Giorgeta entra en una fase decisiva tras meses de trabajos, y el proyecto es considerado uno de los más ambiciosos de transformación urbana de las últimas décadas. La meta está clara: que en septiembre, con el inicio del nuevo curso escolar, el eje quede abierto de nuevo a la circulación.
"Con el inicio del curso escolar, el eje Pérez Galdós-Giorgeta quede abierto a la circulación" - Jesús Carbonell, concejal de Movilidad del Ayuntamiento de Valencia
El presupuesto total de la actuación asciende a 23,9 millones de euros y está financiado con fondos europeos Next Generation del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Una cifra considerable que, según la alcaldesa María José Catalá, responde a la "obra urbana más importante que habrá hecho el Ayuntamiento en los últimos 40 años".
De aceras de metro y medio a boulevares con 60 especies vegetales
¿Qué justifica tanto esfuerzo y tanta incomodidad? La respuesta está en los números del proyecto final. Cuando concluyan los trabajos, se habrá actuado sobre 97.000 metros cuadrados de superficie, transformando por completo una arteria urbana que durante décadas ha sido sinónimo de asfalto, ruido y aceras estrechas. Las aceras pasarán de 1,4 metros a entre 3 y 7 metros de anchura , sombreadas, equipadas con mobiliario y pavimentadas con baldosas hidráulicas en tonalidades ocres, grises y arenosas.
La apuesta verde es también significativa: se crearán 6.800 metros cuadrados de zonas verdes, tres parques infantiles y un carril bici bidireccional y segregado de 2,4 kilómetros. Sesenta especies vegetales distintas poblarán un espacio que hoy es, en gran parte, una cicatriz de hormigón. A eso se suma la renovación integral del alcantarillado —precisamente la que obliga al cierre de estos días—, junto a la semaforización y un nuevo sistema de iluminación con 265 luminarias LED. Los nuevos carriles de rodadura incorporarán además pavimento fonoabsorbente, una tecnología que reduce de forma significativa la contaminación acústica, ese ruido de fondo que los vecinos de la zona han asumido como inevitable.
En paralelo a la transformación urbanística, el Ayuntamiento prepara una campaña de impulso económico bajo el nombre de Bono Comercio Pérez Galdós 2026, orientada a revitalizar el comercio de proximidad en los barrios afectados, incentivando las compras mediante descuentos y promociones, como respuesta a los meses de restricciones que han mermado el tránsito habitual de clientes. Tres días de túnel cerrado son, en ese contexto, un precio pequeño por la promesa de una avenida que, según sus promotores, lo cambiará todo.


