Hay instalaciones que acumulan historia casi sin quererlo. El Complejo Deportivo y Cultural de Abastos de València, un edificio que en su día fue mercado de venta al por mayor y que hoy alberga desde un polideportivo hasta una comisaría de la Policía Nacional, cierra sus puertas este martes 30 de junio para afrontar la reforma más ambiciosa de su historia. Una intervención que llega con ocho años de retraso respecto al momento en que la concesión que lo gestionaba quedó caducada, en 2018, y que supone una inversión superior a los 8 millones de euros.
Un edificio con más vidas que un gato
Para entender la magnitud del momento, conviene hacer un poco de memoria. El complejo, situado en la calle Alberique 18, en el distrito de Extramuros, ocupa el antiguo mercado municipal de Abastos, un edificio declarado Bien de Relevancia Local que fue construido en la década de los cuarenta del siglo pasado como mercado de venta al por mayor para detallistas de la provincia. El inmueble ocupa dos manzanas completas, con una superficie total de 23.800 metros cuadrados. Diseñado por el arquitecto Javier Goerlich Lleó, tardó casi una década en terminarse. Hoy, ese mismo espacio que olía a frutas y verduras frescas es donde los vecinos del barrio van a nadar, hacer pesas o practicar deporte.
En el año 1991 fue objeto de una importante transformación que lo convirtió en un enorme contenedor que actualmente aloja en su interior dos edificios: un complejo deportivo y cultural y un instituto, organizados en torno a un gran vestíbulo central. El Complejo Deportivo Cultural Abastos fue inaugurado en 2003 y desde su construcción la instalación deportiva ha estado funcionando a pleno rendimiento con un contrato de concesión de servicio público. Pero ese contrato llegó a su fin en 2018 y, durante ocho años, nadie lo renovó.
Ocho años en el limbo administrativo
Que una instalación deportiva municipal de estas dimensiones funcionase durante casi una década con la concesión caducada no es un detalle menor. Es el tipo de situación que afecta directamente a la calidad del servicio: sin nuevo contrato, no hay inversión en equipamiento, no hay incentivos para mejorar y los usuarios lo notan. Tras más de dos décadas, tanto el edificio como los equipamientos requerían una importante inversión para subsanar las incidencias detectadas, y era necesario adaptar las instalaciones a la normativa vigente y dotarlas de mayor funcionalidad y operatividad.
La concejala de Deportes, Rocío Gil, no ha ahorrado palabras al respecto:
"Damos un paso histórico en la rehabilitación y recuperación de una instalación clave para los vecinos de Abastos, poniendo fin al legado de la izquierda valenciana en esta instalación: una concesión caducada desde 2018 y ninguna hoja de ruta para solucionarlo." - Rocío Gil, concejala de Deportes del Ayuntamiento de València
El pasado 17 de abril, la Junta de Gobierno aprobó la adjudicación del nuevo contrato de concesión de servicios, desbloqueando así un proceso que llevaba años paralizado. El Ayuntamiento de Valencia adjudicó a Demmero, el mismo grupo que gestiona Piscina Valencia, la ejecución de las obras de reforma y la dotación de todo el equipamiento necesario. El valor estimado del contrato es de casi 102 millones de euros y el plazo máximo de duración es de 25 años.
Más de 8 millones sin coste para el Ayuntamiento
Uno de los aspectos más llamativos de esta operación es quién paga la factura. Esta operación no generará gasto alguno para el Ayuntamiento, ya que la empresa concesionaria será la responsable de abonar un canon anual, compuesto por una parte fija y otra variable. En otras palabras, la reforma corre íntegramente a cargo de la nueva concesionaria, que operará bajo la marca SUMA Fitness Club, empresa que actualmente ya gestiona la Piscina de València.
La inversión supera los 8 millones de euros y las obras tienen una duración prevista de aproximadamente nueve meses. Se mejorarán las instalaciones y se cambiarán las máquinas y el material. Una renovación que, en términos prácticos, significa que cuando el complejo vuelva a abrir sus puertas, los usuarios se encontrarán con un espacio completamente diferente al que cerrará este martes.
¿Qué pasa mientras tanto con los usuarios?
Para los abonados del centro, el cierre plantea una pregunta inmediata: ¿dónde voy a hacer deporte? El Ayuntamiento ha previsto una respuesta. Todos los usuarios que acrediten su condición de abonados en el momento del cierre tendrán inscripción preferente cuando el complejo reabra. Y mientras duren las obras, podrán beneficiarse de matrícula gratuita en instalaciones deportivas municipales alternativas, tanto de gestión directa de la Fundación Deportiva Municipal —como el Polideportivo de El Carmen— como de gestión indirecta, entre las que se encuentran el Polideportivo de Nou Moles, el Complejo Deportivo Cultural de Patraix y el Polideportivo de Benimàmet.
"Las personas usuarias son nuestra prioridad, por eso tendrán inscripción preferente en la reapertura del complejo." - Rocío Gil, concejala de Deportes del Ayuntamiento de València
Que un mercado de los años cuarenta, reconvertido en polideportivo a principios de siglo, empiece ahora su primera gran reforma integral dice mucho del tiempo que a veces tarda la administración en ponerse al día. Pero también dice algo positivo: que una instalación tan arraigada en la vida del barrio de Arrancapins tiene, por fin, la hoja de ruta que nunca tuvo. Nueve meses de obras para varios años de servicio mejorado. Para los vecinos de Abastos, la espera, aunque incómoda, parece que merece la pena.

