El robo del Tesoro de Villena encendió todas las alarmas. En la madrugada del 27 de agosto, el Museo de Villena sufrió el robo del conjunto original de su tesoro, considerado uno de los hallazgos de orfebrería prehistórica más importantes del Mediterráneo occidental. El asalto fue ejecutado en menos de cuatro minutos, lo que apunta a una planificación previa exhaustiva y a recursos técnicos sofisticados. Un golpe quirúrgico que ha dejado en evidencia la vulnerabilidad de los museos de mediana escala ante bandas especializadas, y que ha obligado a muchas instituciones a mirarse en el espejo. El Ayuntamiento de València ha decidido no esperar a que ocurra algo similar: este martes convocó una reunión de emergencia técnica para revisar y reforzar sus sistemas de seguridad.
Una reunión para no lamentar pérdidas
Los técnicos del Servicio de Patrimonio Histórico y Artístico del Ayuntamiento de València se reunieron con los responsables de los museos y monumentos municipales para hacer un diagnóstico sin complacencias. El objetivo era revisar las medidas de seguridad actuales —tanto activas como pasivas— en el conjunto de los espacios patrimoniales de la ciudad y detectar posibles puntos vulnerables antes de que alguien más lo haga. El resultado más inmediato: el establecimiento de un seguimiento periódico de las medidas de seguridad, con protocolos de actuación ante cualquier debilidad detectada. Una auditoría continua, en lugar de una respuesta reactiva.
"Los museos y monumentos municipales tienen excelentes sistemas de seguridad, pero vamos a reforzar aún más si cabe todas las medidas para garantizar la plena conservación de nuestros museos, monumentos y colecciones. Es un proceso que se va a hacer a corto y medio plazo, para fortalecer la vigilancia y seguir trabajando en la defensa de nuestro patrimonio artístico" - José Luis Moreno, concejal de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales del Ayuntamiento de València
3,6 millones ya invertidos: la seguridad que ya existe
La iniciativa de este martes no parte de cero. El año pasado, la Junta de Gobierno Local ya aprobó destinar 3,6 millones de euros a la vigilancia de museos y edificios históricos municipales, con un contrato adjudicado a una empresa de seguridad privada por un plazo de dos años. Una cifra que da idea de la escala del reto: custodiar el patrimonio de una ciudad como València no es tarea sencilla ni barata.
Ese contrato cubre una vigilancia sin pausas: los edificios están vigilados las 24 horas del día, en horario diurno y nocturno, y también durante la apertura al público de lunes a sábado, domingos y festivos. En periodos especialmente sensibles, como las Fallas, la cobertura se amplía hasta completar jornadas completas de 24 horas en determinados monumentos. Los vigilantes no solo patrullan el interior: también controlan los accesos, inspeccionan los edificios tras la salida del personal, gestionan los sistemas de alarma y están preparados para actuar ante conatos de incendio o cualquier otra incidencia. Además, están en contacto permanente con la base de control de la empresa, operativa las 24 horas.
El caso Sorolla: casi 300.000 euros para una exposición extraordinaria
Hay un espacio que concentra una atención especial: el Museu de la Ciutat, que acogerá de forma provisional las obras del pintor valenciano Joaquín Sorolla procedentes de la Hispanic Society of America. Una colección de enorme valor patrimonial y simbólico que llega a la ciudad de su autor y que, naturalmente, exige garantías de seguridad proporcionales a su importancia.
El Consistorio ha actuado en tres frentes. Primero, ha modificado el contrato de vigilancia privada del espacio —firmado en enero de este año— para incrementar la presencia de guardias de seguridad, sobre todo en horario nocturno, con una inversión adicional de 207.178,52 euros (IVA incluido). Segundo, ha adjudicado las obras necesarias para mejorar el circuito cerrado de televisión y los sistemas de detección de intrusión. Y tercero, ha renovado las instalaciones de detección de incendios de la pinacoteca municipal. En total, estas tres iniciativas para proteger el Museu de la Ciutat ante la llegada de las obras de Sorolla suman 291.917,15 euros.
El robo del Tesoro de Villena, que se enmarca en una tendencia creciente de asaltos organizados contra el patrimonio histórico en Europa, documentada recientemente por Europol, ha funcionado como una señal de alarma para las instituciones culturales de toda la región. València ha tomado nota. Porque proteger el patrimonio no es solo una cuestión de presupuesto o tecnología: es también una declaración de lo que una ciudad considera irremplazable.


