València blindará Benimaclet contra la contaminación pluvial con un depósito capaz de retener 7.200 m³ de agua sucia antes de que llegue al mar

El Ayuntamiento aprueba el proyecto de un tanque de tormentas en Benimaclet que retendrá el agua más contaminada antes de enviarla a depuración.

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Barrio de Benimaclet
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Cuando llueve con fuerza en Valencia, el primer problema no siempre es visible. Bajo el asfalto, la red de alcantarillado recibe en pocos minutos un volumen de agua que puede multiplicar su capacidad, arrastrando consigo los contaminantes acumulados en calles, sumideros y tuberías. Esa primera descarga —la más sucia— es la que más daño hace al litoral y a las acequias. Para evitarlo en el barrio de Benimaclet, la Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de València ha aprobado este 17 de julio el proyecto técnico de un nuevo depósito de tormentas con capacidad para almacenar 7.200 metros cúbicos de aguas pluviales.

Un embalse bajo tierra para las lluvias más peligrosas

La lógica de esta infraestructura es tan simple como eficaz: retener el agua justo en el momento en que más contamina. Las lluvias torrenciales cada vez más frecuentes generan un colapso en la red de saneamiento y agotan la capacidad de las estaciones depuradoras, induciendo vertidos contaminantes al mar y la Albufera. El nuevo depósito actuará como un freno: evitará que las primeras aguas pluviales, que suelen ser las más contaminadas, se viertan directamente al medio ambiente, almacenará estas aguas, permitirá decantar los residuos sólidos y, una vez finalizado el episodio de lluvia, las bombeará de forma controlada a la depuradora para que sean tratadas.

Para hacerse una idea de la escala: 7.200 metros cúbicos equivalen a casi tres piscinas olímpicas de agua. No es un volumen que se llene en cualquier chubasco, pero sí en los episodios intensos que caracterizan el otoño mediterráneo. Como consecuencia del cambio climático, los episodios de lluvias torrenciales son cada vez más frecuentes, y los tanques de tormenta sirven para laminar los efectos de las inundaciones, cuidar la biodiversidad y la calidad ambiental en ríos y mares.

Tecnología y control en tiempo real

La instalación contará con sistemas automáticos de limpieza, ventilación, telecontrol y control continuo desde la Central Operativa de Saneamiento. Esto significa que los técnicos municipales podrán monitorizar en todo momento el estado del depósito y activar las bombas de vaciado sin necesidad de intervención manual en cada episodio de lluvia. Una infraestructura discreta, enterrada y silenciosa, pero constantemente activa.

No es la primera apuesta de Valencia por este tipo de soluciones. El Ayuntamiento ya construyó dos depósitos previos, uno en La Torre con 8.400 m³ y otro en El Cabañal con 20.476,5 m³, además de una cántara en la zona de Cantarranas. El de Benimaclet se suma a esa red, completando la cobertura en un distrito en plena transformación urbana.

Quién paga y por qué

El proyecto técnico, aprobado por la Junta de Gobierno Local, tendrá una financiación compartida: el 70% correrá a cargo del Ayuntamiento de València y el 30% restante lo asumirá la promotora del PAI de Benimaclet. Este reparto no es casual: el desarrollo urbanístico del PAI generará nuevas superficies impermeabilizadas que aumentarán la escorrentía pluvial en la zona, de modo que quienes impulsan esa transformación contribuyen también a financiar la infraestructura que la hará ambientalmente sostenible.

Los modelos actuales de desarrollo urbano, que han llevado a ciudades cada vez más impermeabilizadas, reducen la capacidad de infiltración del terreno, lo que supone que las precipitaciones generen caudales inasumibles para los sistemas colectores y las plantas de tratamiento de aguas residuales. En ese contexto, vincular la aprobación de nuevos desarrollos a la construcción de infraestructuras de regulación es una tendencia que gana cada vez más peso en la planificación urbana europea.

Cumplir la ley y proteger el mar

El concejal Juan Carlos Caballero, portavoz del Gobierno Municipal, subrayó el doble objetivo de la medida: el cumplimiento normativo y la mejora ambiental real.

"Con esta actuación cumplimos la normativa estatal y europea sobre vertidos en episodios de lluvia, mejoramos la calidad ambiental de los cauces y del litoral, y preparamos la red de saneamiento para el desarrollo del PAI de Benimaclet con una infraestructura moderna y sostenible" - Juan Carlos Caballero, concejal portavoz del Gobierno Municipal del Ayuntamiento de València

La referencia a la normativa europea no es menor. Los esfuerzos iniciales para controlar la contaminación de las masas de agua se centraron en regular los vertidos de aguas residuales urbanas e industriales, obviando durante décadas la contaminación producida por los desbordamientos del sistema de saneamiento en episodios de lluvia. Hoy, esa laguna regulatoria está siendo corregida tanto a nivel estatal como europeo, y las ciudades están obligadas a adaptarse.

En el caso de Valencia, la urgencia de esa adaptación quedó en evidencia tras la DANA de octubre de 2024. La riada rompió tramos de la red de agua potable y el barro obstruyó alcantarillado y depuradoras, generando un riesgo sanitario crítico. En municipios con infraestructuras de saneamiento saturadas, las aguas residuales llegaron a ríos y campos, causando daños adicionales. El depósito de Benimaclet no es una respuesta directa a aquella catástrofe, pero sí forma parte de la misma lección: las ciudades mediterráneas necesitan infraestructuras capaces de absorber lo que el cielo les lanza antes de que ese impacto llegue al mar.