Valencia aprueba el plan urbanístico más esperado y polémico de Benimaclet: 1.345 viviendas donde antes había huerta

El pleno aprueba el PAI de Benimaclet con 1.345 viviendas, 70.000 m² de zonas verdes y fuerte oposición vecinal y política.

 - Actualizado a 23/10/2026 13:47

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Pleno Ayuntamiento Valencia
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Treinta años de espera, décadas de debate vecinal y un solar que durante años acumuló más conflictos que proyectos. El pleno del Ayuntamiento de Valencia aprobó este jueves, en sesión extraordinaria, la transformación urbanística de 268.142 metros cuadrados en el norte de la ciudad, en el espacio que separa el barrio de Benimaclet de la Ronda Norte. El resultado: 1.345 nuevas viviendas, 70.000 metros cuadrados de zonas verdes y una fractura política y vecinal que quedó en evidencia en el propio hemiciclo.

Un barrio-pueblo ante el mayor cambio de su historia

Benimaclet lleva treinta años conviviendo con un proyecto urbanístico que ha dividido al barrio entre quienes ven en él una oportunidad para ganar servicios e infraestructuras y quienes temen perder para siempre el carácter singular de uno de los pocos rincones de Valencia donde todavía puede intuirse la huerta que algún día lo rodeó todo. No es un barrio cualquiera. Con un tejido social y asociativo ejemplar y una huerta aún productiva, Benimaclet es uno de los barrios-pueblo mejor conservados que aún quedan en València.

El impulso dado al proyecto por el actual equipo de gobierno, tras más de dos décadas de tramitación y un proceso de diálogo con el vecindario, permitirá desarrollar una de las mayores bolsas de suelo pendientes de la ciudad. El plan, conocido como PAI (Programa de Actuación Integrada), fue ratificado con el respaldo del equipo de gobierno y el voto en contra de todos los grupos de la oposición, lo que anticipa que el debate sobre el futuro de este rincón de Valencia está lejos de cerrarse.

Qué contempla el plan: vivienda pública, zonas verdes y equipamientos

Las cifras del proyecto son considerables. De las 1.345 viviendas previstas, 403 contarán con protección pública. Además, el planeamiento reserva cerca de 20.000 metros cuadrados de suelo dotacional público destinados específicamente a unas 300 viviendas de alquiler asequible para menores de 45 años, una franja de edad que en Valencia, como en muchas otras ciudades españolas, sufre especialmente el encarecimiento del mercado inmobiliario. El desarrollo busca aumentar la oferta de vivienda disponible en València ante la crisis habitacional.

El proyecto también reserva unos 32.000 metros cuadrados de suelo dotacional público para usos educativos, deportivos y de servicios. Reserva unos 5.000 metros cuadrados para huertos urbanos, reforzando la relación histórica del barrio con la huerta. La actuación incluye la prolongación peatonal de la avenida de Valladolid hasta la Ronda Norte y abrirá nuevas conexiones a pie entre Benimaclet y la huerta de Vera, mejorando la accesibilidad y el contacto directo del vecindario con los espacios agrícolas periurbanos. También prevé la recuperación ornamental de la acequia del braç de l'Alegret, la introducción de especies autóctonas y la renaturalización del borde entre la ciudad y la huerta.

La voz del vecindario: "Benimaclet no está en venta"

Antes de la votación, el pleno abrió un turno de participación ciudadana que se convirtió en el termómetro más claro de la tensión acumulada. Representantes de hasta nueve entidades vecinales y sociales tomaron la palabra para cuestionar el proyecto, con argumentos que oscilaron entre la reivindicación de la huerta y el patrimonio hasta la denuncia de la falta de dotaciones para el barrio real, el de siempre.

Ignacio Calatayut, portavoz de la agrupación Soc el que menge y del Centre social Terra, no dejó lugar a la ambigüedad:

"Justicia social para un pueblo que se resiste a dejar de serlo y de la huerta que alimenta, que se va a sacrificar con una operación inmobiliaria disfrazada de progreso" - Ignacio Calatayut, portavoz de Soc el que menge y del Centre social Terra

Adrià Solbes, en nombre de la plataforma Acudim Benimaclet, planteó "dudas con este nuevo planeamiento que no responde a las necesidades dotacionales del barrio". Enric Sánchez, de la Asociación de Vecinos y Vecinas de Benimaclet, recordó el trabajo colectivo para conseguir los huertos urbanos y lamentó que "el resultado final solo beneficia a intereses inmobiliarios". Ignacio Carratalá, del Sporting Benimaclet —un club con 35 años de historia haciendo comunidad— expresó "incertidumbre ante el futuro de un barrio que se quiere construir sin escuchar a su gente".

Javier Navalón, de la Associació per l'Horta, defendió "el patrimonio cultural de las alquerías históricas y de los campos de Benimaclet", así como su papel como pulmón verde en la lucha contra el cambio climático. Ana Isabel Martínez, de la Asociación la Sucursal Juvenil, fue directa: "El PAI de Benimaclet no escucha al barrio".

La oposición política: "el mínimo de vivienda pública y el máximo de vivienda privada"

En el turno político, las críticas al proyecto arreciaron desde el PSPV y Compromís. El portavoz socialista, Borja Sanjuan, cuestionó a qué tipo de familias irán destinadas realmente las 1.345 viviendas anunciadas y habló de "recintos privados, con piscina, que no hacen barrio". Su diagnóstico fue tajante: el plan "garantiza el mínimo de vivienda pública y el máximo de vivienda privada, abierta a la especulación".

La portavoz de Compromís, Papi Robles, conocedora de un barrio que lleva más de 20 años demostrando que se pueden cambiar cosas de forma comunitaria, lamentó que el Ayuntamiento haya perdido "la oportunidad de demostrar que el urbanismo puede hacer barrio". Argumentó su voto en contra señalando que en la negociación "ha faltado diálogo y no se ha tenido en cuenta la transición amable entre la ciudad y la huerta".

El gobierno defiende el proyecto: "un día positivo para Benimaclet y para València"

El concejal de Urbanismo, Juan Giner, se mostró convencido de que el planeamiento aprobado responde a las necesidades reales de la ciudad. Giner destacó que dar el impulso definitivo al PAI de Benimaclet fue una de las prioridades que marcó la alcaldesa María José Catalá al inicio del mandato, y que desde 2023 el Ayuntamiento ha trabajado para convertir un proyecto que llevaba más de dos décadas esperando en nuevas viviendas, zonas verdes y mejores equipamientos.

"Gestionar es asumir la responsabilidad de avanzar, de resolver dificultades y dar pasos decisivos para contar con más viviendas, nuevos espacios públicos para la ciudadanía" - Juan Giner, concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Valencia

El edil defendió que el proyecto contempla "nuevos espacios de convivencia y mejores conexiones peatonales", da respuesta a "la urgente necesidad de vivienda" y planifica el futuro de la ciudad incorporando propuestas vecinales como los huertos urbanos. Para él, el 23 de octubre de 2026 es "un día positivo para Benimaclet y para València".

Queda por ver si la historia le da la razón. Benimaclet ha sido siempre mucho más que un solar pendiente de desarrollar: es un barrio que ha sabido organizarse, reclamar y resistir. Que ahora ese mismo tejido social mire con desconfianza el proyecto aprobado no es un detalle menor. Lo que se construya en esos 268.142 metros cuadrados definirá no solo el skyline del norte de Valencia, sino también si la ciudad es capaz de hacer urbanismo sin perder el alma de sus barrios.