El barrio del Cabanyal-Canyamelar tendrá por fin su propia escuela infantil municipal. La Junta de Gobierno Local de Valencia adjudicó este viernes la gestión y explotación de l'Escoleta Infantil Municipal Cabanyal-Canyamelar a una Unión Temporal de Empresas (UTE), lo que despeja el último obstáculo administrativo para que el centro pueda abrir sus puertas en el curso 2026-2027. Un proyecto que lleva años en marcha y que suma ahora su capítulo definitivo: el de la gestión.
Una UTE formada por cinco empresas, al frente del centro
La adjudicación recae sobre una Unión Temporal de Empresas integrada por Escola Infantil Carboneret SL, Redolins SLU, La Casa Rosa Escoles Infantils SLU, Ninos Gestió Educativa COOP Valenciana y Eulen Servicios Sociosanitarios SA. El contrato tendrá una duración de tres cursos escolares, con posibilidad de prórroga, y su coste total superará los 1,8 millones de euros.
"Con esta escuela infantil, a partir del próximo año aumentamos las capacidades y las plazas públicas en la ciudad de València, apoyamos a las familias y apoyamos también la conciliación y la igualdad de oportunidades en nuestra ciudad" - Juan Carlos Caballero, portavoz del Gobierno Municipal del Ayuntamiento de Valencia
La tramitación del contrato se impulsó con carácter de urgencia ya desde enero, precisamente para que los plazos administrativos no retrasaran la apertura del centro. Según lo previsto, la construcción de la escoleta concluirá este mismo año, por lo que se espera que esté en funcionamiento el próximo curso. De hecho, el periodo de matriculación ya se abrió a principios de junio para garantizar la escolarización desde el primer día.
Setenta plazas distribuidas por edades, todo en planta baja
El centro contará con 70 plazas para menores de 0 a 3 años repartidas en seis aulas, todas ellas con salida directa a baños y a patio propio. Un detalle que no es menor: el edificio constará de una sola planta para evitar los recorridos en vertical de niños tan pequeños. La distribución de plazas responde a las distintas franjas de edad:
- Dos aulas para niños y niñas de 0 a 1 año, con 8 plazas cada una.
- Dos aulas para la franja de 1 a 2 años, con 13 plazas por aula.
- Dos aulas para alumnado de 2 a 3 años, con 16 y 17 plazas respectivamente.
El centro también dispondrá de un aula multiusos y otra de psicomotricidad, además de cocina, comedor, lavadero, sala para el profesorado y espacio específico para las familias. Una infraestructura pensada para que la vida cotidiana del centro funcione con fluidez, tanto para los pequeños como para los adultos que los acompañan.
Un modelo pedagógico con foco en la inclusión y el valenciano
El centro está dirigido prioritariamente a familias con escasos recursos económicos y apuesta por un modelo pedagógico "innovador, inclusivo y centrado en el desarrollo integral de la infancia". El proyecto educativo incorpora el fomento del valenciano como lengua vehicular y la introducción progresiva del inglés a partir de los dos años. Además, priorizará el acceso de familias con menos recursos y podrá reservar plazas para menores en situación de riesgo social, para reforzar así su función compensadora de desigualdades.
El modelo de comedor escolar se basa en la alimentación saludable siguiendo la dieta mediterránea, con menús adaptados a alergias, intolerancias y necesidades culturales. Los horarios también podrán ampliarse para facilitar la conciliación laboral y familiar, una demanda histórica de las familias trabajadoras con hijos en edades tempranas.
Un barrio con deuda histórica en dotaciones públicas
La nueva escoleta forma parte del plan EDUSI y está financiada al 100% con fondos FEDER. El presupuesto de construcción asciende a 1.511.895 euros y el proyecto se integra en el Plan de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado del barrio Cabanyal-Canyamelar-Cap de França. El año pasado, el gobierno local aprobó el modificado del proyecto de construcción del nuevo centro escolar, a petición de la empresa constructora, por la necesidad de llevar a cabo trabajos no contemplados en el proyecto inicial, así como por la aparición de elementos imprevistos en la parcela. Ese imprevisto retrasó los plazos, pero no cambió el destino: el Cabanyal tendrá su primera escoleta municipal.
La apertura de este centro supone algo más que sumar plazas a un mapa educativo. Es la señal de que un barrio históricamente postergado empieza a contar con los servicios básicos que otras zonas de la ciudad llevan décadas dando por descontados. Para las familias del Cabanyal con hijos menores de tres años, el próximo septiembre no será un inicio de curso como cualquier otro.


