Una decisión tomada un viernes, fuera del orden del día y por vía de urgencia, puede parecer un trámite menor. Pero detrás del acuerdo que la Junta de Gobierno Local de Valencia aprobó este 16 de octubre hay algo más concreto: la garantía de que los cimientos de la futura pasarela sobre el río Túria estarán listos cuando llegue la gran pieza de acero que la ciudad lleva meses esperando. El reloj corre, y la obra no puede permitirse pausas.
Un cambio técnico que desbloquea el calendario
El motivo de la urgencia es sencillo de entender: la pasarela metálica de 54 metros que cruzará el antiguo cauce del Túria se está fabricando ahora mismo en un taller especializado, y cuando esté lista habrá que instalarla con precisión milimétrica. Si los pilotes que deben sostenerla no están colocados a tiempo, todo el calendario de obras se desmorona. Para evitarlo, el Ayuntamiento ha autorizado modificar el contrato de obras del camino ciclopeatonal del Grau y encargar una solución diferente a la prevista originalmente.
En concreto, se sustituyen los pilotes ejecutados in situ de 45 centímetros de diámetro —los que figuraban en el proyecto inicial— por pilotes prefabricados de hormigón armado de sección cuadrada, considerados técnicamente más idóneos y, además, más económicos. El cambio ha sido solicitado por la dirección facultativa y avalado tanto por el Servicio de Proyectos Urbanos como por la Oficina Municipal de Supervisión de Proyectos.
El coste de esta modificación asciende a 64.918,78 euros (IVA incluido), lo que representa apenas un 3,46% sobre el presupuesto de adjudicación original de 1.874.423,25 euros. No es una cifra que altere el conjunto de la inversión, pero sí una que resultaba imprescindible aprobar cuanto antes. La nueva fecha límite para la finalización de los trabajos queda fijada el 2 de abril de 2027.
La pasarela que cerrará el gran corredor verde de Valencia
Para entender por qué este puente importa tanto a los vecinos, conviene recordar que la conexión permitirá completar el recorrido del gran corredor verde del Túria en su tramo final, uniendo el Tramo XVI del Jardín del Túria, a la altura del entorno del Oceanogràfic, con el Pont de les Drassanes, por el borde derecho del antiguo cauce. Es decir, el Jardín del Túria —ese parque lineal de once kilómetros que nació de la catástrofe de la riada de 1957— quedará por fin completo hasta el mar.
El concejal de Urbanismo, Juan Giner, ha subrayado que este camino es "una demanda histórica de los vecinos y vecinas" , una reivindicación que llevaba años circulando por las asociaciones de barrio sin encontrar respuesta. Ahora, con las obras ya en marcha desde junio, el proyecto empieza a tomar forma física.
El elemento más singular del proyecto es una gran pasarela metálica de doble vano —de 35 y 19 metros de luz—, con una longitud total de 54 metros y 4,5 metros de anchura útil, que cruzará el canal sin apoyos intermedios para no afectar a su capacidad hidráulica. Su diseño responde a un estudio hidráulico específico, de manera que el tablero se sitúa por encima de la lámina de agua de una avenida de 500 años de período de retorno. En una ciudad que conoce bien lo que significa una crecida del río, ese detalle no es menor.
Tres distritos, 1,3 kilómetros y una apuesta por la movilidad sostenible
El itinerario tendrá una longitud aproximada de 1,3 kilómetros y un ancho variable de entre 3 y casi 6 metros, concebido como una senda de uso compartido con prioridad peatonal. El diseño del camino garantiza la separación entre peatones y ciclistas, otorgando prioridad al peatón. Cuando esté terminado, conectará los distritos de Poblats Marítims, Camins al Grau y Quatre Carreres con la fachada marítima de la ciudad.
Las obras corren a cargo de la empresa Orthem Servicios y Actuaciones Ambientales y están cofinanciadas por la Generalitat Valenciana en el marco de la Capitalidad Verde Europea, el distintivo que la Comisión Europea otorgó a Valencia y que ha servido de palanca para impulsar una nueva generación de infraestructuras verdes y de movilidad sostenible en la ciudad. El recorrido se extenderá desde el entorno de Penya-roja hasta el Pont de les Drassanes, en el barrio de Natzaret, con continuidad a través del PAI de les Moreres, en el distrito de Quatre Carreres.
La decisión adoptada este viernes garantiza, además, que las obras no se detendrán mientras se tramita administrativamente la modificación del contrato. La continuidad provisional aprobada por la Junta de Gobierno evita que el vallado de seguridad se prolongue innecesariamente a lo largo del trazado y que el calendario de recepción de la pasarela metálica —que viajará desde su taller hasta el cauce del Túria— quede en entredicho. Poca gente repara en los pilotes cuando cruza un puente. Pero sin ellos, no hay puente que cruzar.
