València abre la puerta a que asociaciones gestionen los huertos urbanos de Malilla, Orriols y el Grau: 20 días para presentar candidaturas

La Junta de Gobierno Local aprueba las bases para ceder la gestión de tres huertos urbanos municipales a entidades inscritas en el Registro Municipal.

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Cultivar en medio de la ciudad no es una utopía en València. Es, de hecho, una política pública consolidada que acaba de dar un nuevo paso: la Junta de Gobierno Local ha aprobado este 3 de julio las bases que regularán el proceso para autorizar la gestión de los huertos urbanos municipales de Malilla, Orriols y la calle Vaisell del Grau. Tres enclaves distintos, con historias y vecindarios propios, unidos por la misma vocación: devolver la tierra al ciudadano.

Quién puede aspirar a gestionar estos espacios

No se trata de un concurso abierto a cualquier particular. Solo podrán optar a la gestión las entidades legalmente constituidas e inscritas en el Registro Municipal de Asociaciones de la ciudad de València. Un requisito que prioriza el tejido asociativo local y garantiza que sean colectivos arraigados en los barrios quienes cuiden estos espacios. El plazo para presentar solicitudes será de 20 días hábiles, contados a partir del día siguiente a la publicación de la convocatoria en el tablón electrónico municipal de anuncios. Toda la información estará disponible en la web del Ayuntamiento de València.

Tres barrios, tres oportunidades

Que Malilla tenga huertos urbanos no es casualidad. El jardín urbano de Malilla ocupa una antigua zona de huerta en la que se han cultivado toda clase de verduras hasta hace pocos años, siendo históricamente una de las zonas más prolíficas de la ciudad en productos hortícolas. A la hora de diseñar el espacio ajardinado, se respetó el valor paisajístico y medioambiental de la huerta valenciana, destinando una importante superficie a huertos urbanos que conservan una red de acequias que emulan las originalmente existentes en el terreno desde hace siglos. El parque cuenta ya con 86 huertos urbanos cuya superficie supera los 12.000 metros cuadrados , un legado verde que ahora busca nuevos gestores.

En Orriols, el valor del proyecto va más allá de lo agrícola. Este tipo de iniciativas no solo se enfocan en el beneficio ecológico, también buscan fortalecer los lazos comunitarios: en un barrio tan diverso como Orriols, los huertos se convierten en una vía para que personas de diferentes orígenes se conozcan, compartan experiencias y colaboren en un fin común. Una parcela de tierra puede ser, en el fondo, mucho más que tierra.

Una apuesta verde con raíces en la huerta valenciana

La iniciativa se inscribe en una estrategia municipal más amplia. El Plan de Agriculturas Urbanas de València contempla medidas para recuperar los vínculos de la ciudad y la ciudadanía con la huerta, y para potenciar un modelo agroecológico que promueva los cultivos en diferentes rincones urbanos, desde parques, jardines y plazas hasta balcones y azoteas, reconociendo el servicio ambiental y social que aportan los huertos del término municipal.

Con carácter general, los huertos urbanos municipales nacen como huertos de ocio vinculados al colectivo de jubilados, con una función esporádica de educación ambiental para escuelas, y posteriormente se han abierto a personas con discapacidades. La función social del huerto urbano también incluye fomentar la integración de inmigrantes y el sentimiento de pertenencia al lugar. Son espacios que, en pocas décadas, han pasado de ser un complemento anecdótico a convertirse en un pilar del urbanismo sostenible.

La convocatoria que acaba de aprobarse representa, por tanto, algo más que un trámite administrativo. Es una invitación directa al tejido asociativo de tres barrios valencianos para que tome las riendas de unos espacios que combinan tradición agrícola, cohesión social y compromiso medioambiental. Las entidades interesadas harán bien en no esperar demasiado: el reloj empieza a correr desde el momento en que la convocatoria aparezca publicada en el tablón electrónico municipal.