Cada segundo domingo de julio, algo que parece sacado de otra época ocurre a orillas de l'Albufera. Los pescadores de El Palmar se congregan, como llevan haciendo desde el siglo XIII, para que un bombo decida quién pesca dónde durante los próximos doce meses. No es un folklore de escaparate: el sorteo de los redolins es un sistema de gestión pesquera vivo, funcional y con más de ocho siglos de historia ininterrumpida. Este domingo, la cita tuvo un significado especial: coincidió con el 40 aniversario de la declaración de l'Albufera como Parque Natural.
Un bombo que decide el sustento de todo un año
La mecánica es sencilla, pero su peso es enorme. Cada segundo fin de semana de julio, los pescadores profesionales viven este evento con gran nerviosismo y expectación, ya que el lugar que les toque determina la cantidad y tipo de capturas que podrán obtener durante todo el año. No es exagerado decir que el bombo hace las veces de oráculo económico para las familias de El Palmar.
El sorteo supone uno de los motores financieros del pueblo, ya que define los ingresos anuales de sus familias marineras. Obtener un puesto privilegiado en las golas principales asegura una temporada de alta rentabilidad gracias al paso masivo de la anguila. Este evento regula además el mercado local de la anguila, ingrediente clave para el tradicional 'all i pebre', y al repartir los puestos de forma equitativa, se evita el monopolio de las mejores zonas y la sobreexplotación del lago.
Cada pescador custodia un símbolo propio y secreto grabado en trozos de madera o metal para identificar su puesto en el lago. Estos jeroglíficos tradicionales se transmiten de generación en generación y funcionan como una firma identitaria que toda la comunidad respeta de forma estricta. Las marcas, compuestas por líneas, cruces y flechas, forman un sistema criptográfico centenario que evita disputas de propiedad en las aguas de la Albufera. Hoy en día, estos grafismos se cuidan como verdaderas reliquias familiares, simbolizando el orgullo de pertenecer a una de las cofradías más antiguas de Europa.
La literatura también dejó constancia de este ritual. Esta auténtica joya medieval que sobrevive hoy en día fue 'colocada en el mapa' por Blasco Ibáñez gracias a su obra «Cañas y Barro», en la que reflejaba el interés de todos los participantes en poder elegir zona de pesca en primer lugar.
Martínez Mus destaca el papel "fundamental y ejemplar" de los pescadores
El vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, Vicente Martínez Mus, participó este domingo en la clausura del sorteo junto al vicepresidente segundo y conseller de Presidencia, José Díez. Lejos del protocolo habitual, el conseller aprovechó el acto para reivindicar el papel activo de los pescadores en la preservación del ecosistema.
"Cada uno de los sectores presentes en l'Albufera es el mejor ejemplo de buenas prácticas y de la convivencia entre los usos tradicionales, el desarrollo de la actividad humana y la preservación de un ecosistema único" - Vicente Martínez Mus, vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente de la Generalitat Valenciana
Martínez Mus subrayó que el sorteo de los redolins "forma parte de las señas de identidad de los valencianos y de nuestro patrimonio natural". Pero más allá del simbolismo, insistió en que los pescadores son algo más que protagonistas de una tradición: son custodios cotidianos del lago, personas que conocen de primera mano su evolución, sus necesidades y las especies que alberga. Los calificó de "verdaderos agentes de proximidad", una figura difícil de reemplazar por cualquier sistema de monitorización tecnológico.
Cuarenta años de Parque Natural: una efeméride con deudas pendientes
Esta edición del sorteo adquirió un relieve especial al enmarcarse en el 40 aniversario de la declaración de l'Albufera como Parque Natural. Cuatro décadas en las que el lago ha pasado de estar al borde del colapso ambiental — en los años sesenta se podía pescar en una noche lo que ahora cuesta un año entero; la contaminación, los sedimentos y la expansión de los arrozales fueron convirtiendo el lago en un vertedero — a ser uno de los humedales más reconocidos de la Península.
Para conmemorar la efeméride, la Generalitat ha puesto en marcha el programa '40 años, 40 acciones por l'Albufera', con el que se pretende visibilizar tanto la conservación de los ecosistemas como las tradiciones, los oficios y el patrimonio cultural del entorno. Pescadores, agricultores, regantes, cazadores y barqueros son mencionados expresamente como protagonistas de esa historia colectiva de conservación.
Pero la celebración no oculta la urgencia. Martínez Mus fue claro al respecto: "Sin agua no hay futuro para este enclave natural." Para garantizar el caudal necesario, el Consell ha impulsado el Pacto del Agua por l'Albufera, suscrito con las comunidades de regantes, y ha aprobado un decreto que permite mantener la conexión continua de la laguna con el mar, una medida adoptada ante los efectos excepcionales de las inundaciones del pasado otoño y las altas temperaturas registradas en los últimos meses.
El reto del relevo generacional sigue planeando sobre El Palmar. La dureza de las jornadas nocturnas y la inestabilidad de los ingresos alejan a los jóvenes de los botes. Muchos prefieren trabajar en la hostelería o el turismo local, y ante el peligro de que los puestos queden desiertos, la cofradía ha tenido que abrir el sorteo a profesionales ajenos a las familias históricas. Este sorteo no es solo una herramienta de organización y reparto justo, sino un verdadero ritual comunitario que ha sabido mantenerse siglo tras siglo, transmitiéndose de generación en generación. Que siga así depende, en buena medida, de que haya quien quiera recoger los aparejos cuando los veteranos los dejen.

