Una solera oculta de 620 m² frena —pero no detiene— la transformación del entorno del Edificio del Reloj en la Marina de València

La Junta de Gobierno adjudica por 18.070 € la demolición de una solera imprevista para iniciar ya la reurbanización del Edificio del Reloj.

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Cuando los operarios comenzaron a derribar la Casa de la Copa, nadie esperaba encontrar lo que había debajo. Enterrada bajo el suelo del edificio, una solera de hormigón macizo de 50 centímetros de altura y 620 metros cuadrados de superficie —equivalente a poco más de un campo de baloncesto— aguardaba sin que nadie la hubiera registrado en ningún plano ni contrato. El hallazgo imprevisto obligó a paralizar el avance de las obras y a tramitar una nueva adjudicación. Esta semana, la Junta de Gobierno Local de València ha dado respuesta: ha aprobado encargar su demolición a la empresa Canalizaciones y Derribos Safor S.L. por un importe de 18.070,64 euros, IVA incluido.

Un edificio levantado para la gloria náutica, hoy en ruinas

La Casa de la Copa se construyó con motivo de la 32ª edición de la America's Cup y en sus inicios albergó una exposición permanente sobre la competición náutica. Ubicada entre la Autoridad Portuaria y el Tinglado 2 del Puerto, con el paso de los años el espacio fue reconvertido en centro de información turística, gestionado por València Turisme, la Agencia Valenciana de Turismo y la Fundació Turisme València, aunque en la actualidad se encontraba en desuso. La demolición afecta al bloque principal del antiguo complejo, una construcción que había quedado fuera de uso y que se encontraba cerrada desde hacía tiempo, convirtiéndose en un espacio degradado dentro de un enclave estratégico del frente marítimo de la ciudad.

La demolición de la Casa de la Copa se integra en uno de los tres proyectos de regeneración paisajística impulsados conjuntamente por el Ayuntamiento de València y la Autoridad Portuaria de València (APV). No es, pues, un derribo aislado: es una pieza clave en una transformación más amplia del frente portuario que lleva tiempo gestándose y que ahora, por fin, empieza a materializarse sobre el terreno.

Lo que vendrá: jardines, sombra y espacio para las personas

Una vez eliminada la solera, el camino queda despejado para iniciar las obras de reurbanización del entorno del Edificio del Reloj, declarado Bien de Relevancia Local (BRL) de la ciudad. El proyecto contempla la creación de una zona de jardín peatonal alrededor de este edificio emblemático, con áreas ajardinadas, cenadores, espacios de sombra, mobiliario urbano y un pavimento que orientará los recorridos a pie. También se mantendrá el arbolado existente y se renovará el alumbrado con una mejora de la eficiencia energética y de la calidad ambiental del espacio nocturno.

El ámbito de actuación comprende más de 12.000 metros cuadrados entre el Edificio del Reloj y la antigua Estación Marítima. La eliminación de este inmueble permitirá la integración paisajística de toda la plaza lateral al Edificio del Reloj. En otras palabras: donde hoy hay escombros y hormigón, habrá pronto un espacio pensado para pasear, sentarse y disfrutar de la entrada marítima a la ciudad.

1,85 millones financiados íntegramente por el Puerto

Los tres proyectos de regeneración de espacios que se van a acometer, en el paseo elevado de La Marina, en el Muelle de la Aduana y en los alrededores del Edificio del Reloj, cuentan con una financiación de 14 millones de euros de la Autoridad Portuaria de València. De esa cifra global, 1,85 millones de euros corresponden específicamente a la reurbanización del entorno del Edificio del Reloj, una inversión que corre íntegramente a cargo de la Autoridad Portuaria, sin coste directo para las arcas municipales.

La alcaldesa de València y la presidenta de la Autoridad Portuaria han destacado que estos proyectos muestran la colaboración entre el Ayuntamiento y el Puerto para ganar espacio para la ciudadanía y afianzar la Marina como polo de emprendimiento y atracción turística. Una colaboración que, de momento, ha topado con el hormigón más inesperado —literal y metafóricamente— pero que no da señales de detenerse. La solera imprevista no es más que un contratiempo menor en un proyecto que promete devolver a los valencianos uno de los rincones con más historia y simbolismo de su frente litoral.