Hay edificios que acumulan demasiada historia como para dejar que la lluvia los deteriore en silencio. Las Antiguas Cocheras de Marxalenes, un inmueble que en el siglo XIX albergaba los depósitos del ferrocarril metropolitano de Valencia y que hoy funciona como comedor social y espacio de envejecimiento activo, va a recibir una intervención urgente en su cubierta. La Junta de Gobierno Local ha adjudicado las obras de rehabilitación por un importe de 400.075,02 euros, con un plazo de ejecución de cuatro meses.
Un edificio patrimonial contra las goteras
El problema no es menor. La cubierta presenta actualmente desperfectos que producen filtraciones de agua de lluvia , un deterioro que afecta directamente a las personas que cada día utilizan el espacio. La intervención, impulsada por la Concejalía de Servicios Sociales, tiene un objetivo claro: impermeabilizar la estructura para que el edificio vuelva a cumplir con dignidad su función social.
La empresa adjudicataria, Proyectos y Subcontratatas SL, llevará a cabo unos trabajos que, según el proyecto aprobado en octubre de 2025, "mejorarán la protección de este equipamiento frente a la intemperie". La intervención contempla conservar la estructura original y sustituir los elementos de remate y canalización, una solución que busca el equilibrio entre la preservación del patrimonio y la funcionalidad del espacio.
Del ferrocarril al comedor: más de un siglo de transformaciones
Entre las edificaciones del parque se encuentra la primera estación del ferrocarril metropolitano de finales del siglo XIX y sus antiguas cocheras. Lo que en su día fue un nudo logístico del transporte valenciano —un lugar de máquinas, vapor y vías— se convirtió con el tiempo en un testimonio vivo de la historia industrial de la ciudad. Las cocheras de los Ferrocarriles de Vía Estrecha se conservaron con el objetivo de salvaguardar su importancia histórica, y el proyecto de rehabilitación data de 1999, aunque no fue hasta febrero de 2003 que finalizó la obra.
La conservación de las cocheras ayuda a preservar el patrimonio arqueológico de las edificaciones vinculadas al mundo del transporte y permite rescatar el valor paisajístico e histórico del lugar. Hoy, ese mismo espacio acoge a personas mayores que se sientan a comer, conversar o participar en actividades de convivencia. El contraste entre lo que fue y lo que es dice mucho sobre cómo Valencia ha sabido —o ha intentado— reutilizar su herencia.
Un parque con capas de historia
El Parque de Marxalenes es en la actualidad un parque urbano de 80.000 m², uno de los más tranquilos y extensos de la ciudad. El parque cuenta con cuatro espacios diferenciados: un área de vegetación, un espacio de huerta, una zona deportiva y un conjunto de edificios integrados en el jardín. Entre los elementos más destacados figuran tres alquerías medievales, las propias cocheras —convertidas en cafetería y museo del ferrocarril—, una antigua fábrica de aceite y la primera estación de ferrocarril metropolitano de la ciudad. Es, en definitiva, un territorio donde conviven siglos de historia valenciana bajo la misma sombra de árboles.
La intervención busca mejorar sustancialmente las condiciones de este inmueble municipal, que desempeña una función crucial como comedor social del Centro Municipal de Actividades de Personas Mayores del barrio de Marxalenes. Un equipamiento que no solo da de comer, sino que articula la vida cotidiana de cientos de vecinos del barrio. Que una gotera amenace ese espacio es, más allá del deterioro material, un recordatorio de que el mantenimiento del patrimonio heredado exige atención constante, no solo grandes rehabilitaciones puntuales cada dos décadas.


