Un solar okupado en Benicalap se convertirá en 102 viviendas y una plaza-jardín abierta al barrio

El Ayuntamiento de València firma el convenio del PAI de Gil Sumbiela para transformar un solar degradado en 102 viviendas —55 de protección pública— y más de 2.000 m² de zonas verdes.

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Un solar infrautilizado, con naves abandonadas y problemas de ocupación ilegal, lleva años siendo una espina en el costado del barrio valenciano de Benicalap. Pero ese paisaje de descuido está a punto de cambiar. El Ayuntamiento de València ha firmado el convenio del Programa de Actuación Integrada (PAI) de Gil Sumbiela, el paso que abre definitivamente la puerta a la urbanización de 5.967 m² en el cruce de las calles del Periodista Gil Sumbiela y del General Llorens, con 102 nuevas viviendas y más de 2.000 m² de zonas verdes para uso público.

La firma del convenio formaliza los compromisos entre el Ayuntamiento y el agente urbanizador —la empresa Landcompany 2020, SL— y da paso a la tramitación del proyecto de reparcelación, el trámite técnico previo al inicio de las obras de urbanización. Esas obras cuentan con un presupuesto de más de 812.000 euros (sin IVA) y un plazo de ejecución de cuatro meses. No es una cifra espectacular para una gran infraestructura, pero sí suficiente para transformar de raíz un rincón olvidado de la ciudad.

Una plaza que antes no era para todos

Uno de los cambios más significativos del proyecto final respecto a la propuesta inicial tiene que ver con quién podrá disfrutar del espacio verde resultante. El Plan de Reforma Interior definitivo incluye mejoras para redistribuir la edificabilidad y reorientar el espacio libre: la propuesta original planteaba una plaza interior de uso exclusivo para los residentes de la nueva edificación, pero el nuevo diseño la convierte en un jardín exterior de acceso público, abierto directamente desde las calles Gil Sumbiela y General Llorens. Un matiz que, en la práctica, marca toda la diferencia entre un patio privado y un espacio comunitario real.

"Esta decisión mejora sustancialmente la vertebración del barrio y garantiza que todos los vecinos puedan disfrutar de la nueva zona verde, no solo los residentes de las nuevas viviendas" - Juan Giner, concejal de Urbanismo y Vivienda del Ayuntamiento de València

La actuación permitirá obtener un total de 2.069 m² de suelo dotacional de uso público, en los que se incluyen 1.372 m² de zona verde computable y 697 m² de viario de prioridad peatonal. La gran plaza-zona verde resultante contará con zona de juegos infantiles, sistemas urbanos de drenaje sostenible para la gestión eficiente de las aguas pluviales y especies arbóreas de bajo consumo hídrico. El proyecto incluye también alumbrado público con luminarias LED de alta eficiencia y telegestión, pensado para mejorar la seguridad y la calidad del espacio público nocturno.

Más de la mitad de las viviendas, protegidas

En un contexto de crisis de acceso a la vivienda que golpea especialmente a las grandes ciudades españolas, el porcentaje de vivienda protegida que incorpora este desarrollo resulta llamativo. El PAI de Gil Sumbiela prevé una edificabilidad de 10.239 m² de techo, que permitirá construir un total de 102 viviendas, de las que 55 serán de protección pública, lo que representa el 54% del total. Es decir, más de la mitad de lo que se construya tendrá precio regulado.

"El problema de la vivienda se soluciona con más vivienda", subrayó el concejal Juan Giner al valorar la firma del convenio, enmarcando la actuación dentro de la política municipal de activar suelos pendientes de urbanizar. No es la primera vez que el consistorio recurre a este tipo de programas integrados para recuperar vacíos urbanos: el solar ha permanecido vacío y en desuso durante décadas, tras la desaparición de las antiguas industrias que lo ocupaban.

Movilidad y conexión urbana, también en el diseño

El proyecto no se limita a levantar edificios y plantar árboles. Mejora la conexión entre la calle del Periodista Gil Sumbiela y la calle del General Llorens, facilitando la movilidad peatonal en el barrio. Incluye también la reubicación del Centro de Transformación y el ajuste de la intersección vial y el carril bici según las determinaciones del Servicio de Movilidad, garantizando una adecuada integración con la red de infraestructuras existente.

El diseño busca, además, mejorar la imagen urbana de la zona: el desarrollo urbanístico logra una unidad funcional que mejora las fachadas y elimina, en la medida de lo posible, elementos perturbadores como las medianeras vistas. Esas paredes ciegas que delatan el paso del tiempo y el abandono son, quizás, el símbolo más visible de lo que este proyecto pretende dejar atrás.

Benicalap lleva años esperando que este cruce deje de ser un problema y empiece a ser un activo. Con la firma del convenio, el reloj administrativo ha comenzado a correr: el proyecto de reparcelación deberá tramitarse antes de que arranquen las máquinas, pero el horizonte de cuatro meses de obras sitúa la transformación de este solar mucho más cerca de la realidad cotidiana de sus vecinos.