Patricia Herrero (Grupo Vericat): "La especialización es nuestro valor diferencial sin ninguna duda"

La nueva CEO defiende que la formación propia, la experiencia y el enfoque exclusivo en implantología han convertido a la compañía en un referente

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Patricia Herrero, nueva CEO de Grupo Vericat
Patricia Herrero, nueva CEO de Grupo Vericat
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Patricia Herrero apenas lleva unos meses en Grupo Vericat, pero su aterrizaje no ha pasado desapercibido. Tras incorporarse a principios de año para liderar la transformación de la compañía, ahora asume el reto de convertirse en su nueva CEO con una hoja de ruta clara: crecer de forma sostenible, situar siempre al paciente en el centro, acelerar la innovación tecnológica y reforzar un modelo basado en la especialización y el talento de las personas. En esta entrevista, Herrero habla de la responsabilidad de tomar el relevo de Alberto Vericat, de cómo imagina la odontología del futuro, del papel que jugará la inteligencia artificial y de por qué, por encima de cualquier estrategia empresarial, sigue creyendo que la vocación sanitaria y la calidad humana son el verdadero motor de una compañía que aspira a seguir siendo referente en implantología inmediata.

Patricia Herrero, CEO de Vericat
Patricia Herrero, CEO de Vericat

Acabas de asumir la dirección general de Grupo Vericat. Antes de nada, enhorabuena por esta nueva etapa. ¿Cómo recibiste la propuesta de convertirte en CEO y qué fue lo primero que pensaste?

Muchas gracias. Cuando alguien recibe una propuesta así, lo primero que siente es una enorme confianza por parte de la empresa. Creo que también es fruto de la trayectoria que llevo en el sector dental y eso me dio mucha tranquilidad. Al mismo tiempo, se me vinieron a la cabeza todas esas ideas que llevaba tiempo desarrollando.

Yo me incorporé a Vericat en enero como responsable de Transformación, pero ya tenía claro que había muchas cosas que se podían mejorar, optimizar y hacer crecer. Siempre miraba un poco más allá. Evidentemente, asumir una responsabilidad así impone respeto pero también sentía la tranquilidad de saber cómo ejecutarlo y cuál era la estrategia que quería plantear.

Ese nombramiento llega además después de presentar un proyecto estratégico que ya ha sido aprobado por el comité de dirección, así que ahora toca convertir todas esas ideas en una realidad.

Ese plan estratégico marca el rumbo de los próximos años. ¿Cuáles son las principales líneas que quieres desarrollar?

Vengo de dirigir equipos multidisciplinares dentro del sector dental y de trabajar en una clínica de referencia en Madrid donde tratábamos casos muy complejos llegados de toda España. Esa experiencia me ha dado una visión muy global de la odontología.

Vivimos un momento en el que la innovación y la inteligencia artificial están ganando un peso enorme, así que la estrategia pasa por integrar todos esos elementos: invertir más en investigación, incorporar nuevas tecnologías, ofrecer tratamientos cada vez más multidisciplinares y seguir creciendo, pero de una manera sostenible y escalable.

Para mí hay una idea que está por encima de todas: el paciente. Siempre he tenido una vocación sanitaria muy fuerte. Me gusta decir que conviven dos partes en mí: la estrategia empresarial y esa vocación por ayudar a las personas. Al final hablamos de salud, pero también de autoestima y de emociones. Esa combinación es la que quiero seguir desarrollando.

Ponerse al frente de una compañía como Grupo Vericat supone un reto importante. ¿Qué es lo que más ilusión te hace de esta nueva responsabilidad?

Sin duda, las personas.

Desde el primer momento Alberto Vericat vio en mí un recorrido que iba más allá del puesto de responsable de Transformación, pero para mí era fundamental conocer primero la realidad de la empresa desde dentro. Soy una persona muy de estar en la trinchera. Necesitaba ir a las clínicas, trabajar con los equipos y entender cómo funcionaba todo.

Cuando se anunció mi nombramiento, lo que más me emocionó fue precisamente la respuesta de todos los profesionales. Sentir ese apoyo unánime te da todavía más confianza y demuestra que el trabajo realizado durante estos meses ha servido para mejorar pequeñas cosas que facilitan el día a día.

Al final todo repercute en lo mismo: cuanto mejor trabaja el equipo, mejor es la experiencia del paciente.

Has mencionado varias veces a Alberto Vericat. Él ha construido una marca con una identidad muy definida. ¿Qué fue lo que más te sorprendió al llegar?

Conociendo el sector, sabía más o menos lo que me iba a encontrar, pero hubo algo que me llamó muchísimo la atención.

Normalmente, cuando un odontólogo crea una empresa y esta crece, le cuesta desprenderse de la parte empresarial. En cambio, Alberto tiene una vocación clínica extraordinaria. Vive cada paciente de una manera muy personal.

Recuerdo que durante mi primera semana le pedí acompañarle en consulta durante toda una jornada. Me impresionó comprobar que, después de tantos años, sigue conociendo a sus pacientes por su nombre, recuerda detalles de sus vidas y mantiene intacta esa ilusión por operar y ayudar a la gente.

Entendí enseguida que él quería dedicar cada vez más tiempo a lo que realmente le apasiona, que es la cirugía, y dejar la gestión empresarial en otras manos. Eso fue probablemente lo que más me sorprendió.

El doctor Albert Vericat
El doctor Albert Vericat

Desde fuera, mucha gente identifica a Grupo Vericat con la implantología inmediata. Pero desde dentro, ¿qué hace realmente diferente a la compañía?

Sin ninguna duda, la especialización.

Hoy en día existen muchas clínicas que hacen un poco de todo, pero cuando alguien intenta abarcar demasiado, al final aprieta menos. Nosotros llevamos muchísimos años especializados exclusivamente en implantología.

Además, todos nuestros doctores se forman dentro de la propia organización, con un máster que tiene una carga práctica enorme. La mejor manera de aprender es practicando y esa experiencia acumulada durante tantos años es lo que nos permite ofrecer tratamientos que muy pocos centros pueden realizar.

Ese nivel de especialización hace posible que un paciente pueda salir el mismo día con una prótesis fija provisional, recuperar la funcionalidad y volver a sonreír con confianza. Eso no se consigue de un día para otro; es el resultado de muchos años de trabajo.

Hablabas antes de innovación y de inteligencia artificial. La odontología está evolucionando muy deprisa. ¿Cómo imaginas la clínica dental del futuro?

Siempre he sido una persona muy curiosa y con muchas ganas de incorporar procesos nuevos. Ya existen ayudas robóticas para la implantología y toda la planificación digital está cada vez más presente, aunque creo que todavía queda recorrido en investigación para aprovechar al cien por cien todo el potencial de la inteligencia artificial.

Con mi llegada hemos puesto en marcha una herramienta muy potente. A partir de una sola fotografía, un paciente puede ver en tres dimensiones cómo será el resultado de su tratamiento antes incluso de empezarlo. En la primera visita, que además es gratuita, hacemos un análisis completo de su caso y ya puede visualizar cómo quedará su sonrisa.

Ver el impacto que eso genera en las personas es impresionante. Muchos llegan con miedo o con muchas dudas y poder verse antes de comenzar supone una motivación enorme.

Además, el sector dental arrastra todavía muchos prejuicios por experiencias del pasado. Ayudarles a visualizar el resultado les da mucha tranquilidad y confianza.

Hablas mucho de transformar sonrisas, pero también de transformar vidas. ¿Hay algún paciente que te haya marcado especialmente desde que llegaste a Vericat?

Sí, sin ninguna duda.

Mi primera semana aquí quise pasarla íntegramente en Valencia acompañando al doctor Vericat. Uno de esos días operábamos a una chica muy joven con un cierto grado de discapacidad que no podía asumir económicamente un tratamiento de este tipo.

Alberto realiza cada año varios casos completamente altruistas para personas que realmente lo necesitan y ese fue uno de ellos. Recuerdo que la cirugía empezaba a las siete de la mañana y yo estaba allí desde las seis, esperando para recibirla junto a sus padres. Como madre, ver la emoción de esa familia fue algo que me llegó muchísimo.

Poder asistir a la intervención y verla al final del día con su nueva sonrisa fue una sensación difícil de explicar. Se te ponen los pelos de punta.

Pero, más allá del resultado clínico, lo que más me emocionó fue la calidad humana de todo el equipo. Ver el cariño con el que la trataban el doctor, la directora de la clínica, las higienistas... Esa humanidad me impactó muchísimo y fue una de las primeras cosas que descubrí de Vericat.

También gestionas un equipo de más de un centenar de profesionales. ¿Qué importancia tiene para ti el talento y cómo entiendes el liderazgo?

Para liderar personas hace falta muchísima inteligencia emocional y mucha sensibilidad.

Mi forma de trabajar siempre pasa por escuchar antes de ser escuchada. Antes de tomar cualquier decisión quiero conocer cómo viven las cosas los equipos, porque al final es imposible estar en todos los sitios al mismo tiempo.

Siempre digo que en cualquier profesional hay dos cosas: la actitud y los conocimientos. Los conocimientos se pueden adquirir, pero la actitud viene de serie.

Por eso nosotros seleccionamos personas por sus ganas, por su implicación, por su capacidad para cuidar a los demás. Después ya nos encargamos de formarles con procesos de incorporación muy sólidos y con una formación continua para que todos trabajen de la misma manera, independientemente de la clínica en la que estén.

La experiencia del paciente tiene que ser exactamente igual en Valencia, Madrid o cualquier otra clínica del grupo, y eso solo se consigue con personas comprometidas.

Cada director general acaba dejando su propia huella. ¿Qué sello personal te gustaría imprimir en esta nueva etapa?

Me gustaría dejar una huella muy humana. En mi anterior proyecto tomé decisiones muy difíciles y lo que más me sorprendió cuando me marché fue comprobar cómo había conectado con las personas.

Eso me hizo pensar que, más allá de los resultados empresariales, lo importante es cómo te recuerdan.

Me gustaría que cualquier persona del equipo sintiera que, cuando surge un problema, puede acudir a mí con la tranquilidad de que vamos a encontrar una solución. Que sepan que siempre habrá una buena gestión y alguien dispuesto a escucharles. Para mí, ese sería el mejor legado.

Patricia Herrero, nueva CEO de Grupo Vericat
Patricia Herrero, nueva CEO de Grupo Vericat


Hay muchas personas que quieren recuperar su sonrisa, pero siguen teniendo miedo al dentista. ¿Qué les dirías?

Lo primero es que les entiendo perfectamente. Venimos de décadas en las que la odontología era muy distinta a la actual y todavía existe ese miedo.

Por eso siempre digo que den una oportunidad a la primera visita. Es completamente amistosa. No hacemos ninguna intervención. Simplemente conocemos al paciente, estudiamos su caso y resolvemos todas sus dudas. Normalmente, solo con entrar en la clínica ya cambia la percepción que tienen.

Y para quienes sienten un miedo muy intenso contamos con la sedación consciente. Realizamos la cirugía en un entorno hospitalario para que el paciente esté completamente relajado. No es una anestesia general, pero prácticamente no recuerda nada del procedimiento y la recuperación suele ser mucho más cómoda.

Aun así, siempre intentamos que el paciente pueda superar ese miedo acompañado por todo el equipo. Creamos un entorno muy cercano y muy familiar porque creemos que esa confianza también forma parte del tratamiento.

¿Qué perfil de pacientes suele recurrir más a la sedación consciente?

Sobre todo personas mayores de cincuenta años. Son pacientes que vivieron otra odontología, donde muchas veces la única solución era extraer piezas y la experiencia en consulta era completamente distinta a la de hoy.

En rehabilitaciones completas, más de la mitad optan por la sedación consciente. También la recomendamos en cirugías más complejas, como los casos de atrofia maxilar severa, donde utilizamos implantes cigomáticos para pacientes a los que en otros lugares les habían dicho que no tenían solución.

Lo importante es que hoy podemos ofrecer alternativas para prácticamente cualquier caso y, además, hacerlo de una forma mucho más cómoda para el paciente.

Para terminar, imagina que dentro de cinco años volvemos a sentarnos para hacer esta entrevista. ¿Qué te gustaría poder contar entonces?

Me gustaría poder decir que todos los planes que hoy tenemos se han cumplido.

Espero que hayamos seguido creciendo, que la estrategia haya dado sus frutos y que podamos hacer esa entrevista desde un escenario tecnológico completamente distinto al actual. Estoy convencida de que así será.

Grupo Vericat
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