Casi dos años han pasado desde que la DANA del 29 de octubre de 2024 arrasara la comarca de l'Horta Sud y se cobrara más de 230 vidas, pero la herida sigue abierta. Ahora, la Generalitat Valenciana da un paso decisivo: ha lanzado el concurso internacional de diseño global del Sistema de Parques Inundables Metropolitanos de València, dotado con 6,3 millones de euros, el primer disparo de salida de una infraestructura verde que, en su conjunto, superará los 100 millones de inversión. La iniciativa no es solo una respuesta técnica a una catástrofe. Es, también, una declaración de intenciones sobre cómo construir el territorio que viene.
De la tragedia al proyecto: qué son los parques inundables
La pregunta que muchos ciudadanos se hacen es sencilla: ¿un parque puede detener una riada? La respuesta es matizada, pero esperanzadora. En condiciones normales, los parques funcionarán como zonas de recreo, corredores ecológicos y áreas agrícolas compatibles, mientras que durante episodios de lluvias intensas actuarán como áreas de expansión controlada del agua, reduciendo la presión sobre núcleos urbanos y evitando inundaciones más graves. No es magia: es ingeniería territorial al servicio de la prevención.
La Generalitat Valenciana ha estructurado el macroproyecto en 18 sectores que abarcan una superficie total de 1.485 hectáreas y contemplan la creación de más de 72 kilómetros de recorridos verdes y fluviales en el área metropolitana de València, vinculados a las cuencas del Poyo y del Túria. Para hacerse una idea de la escala: 1.485 hectáreas equivalen a más de 2.000 campos de fútbol. No se trata de un único parque, sino de un sistema continuo de sectores adaptados a la realidad de cada municipio, con funciones de laminación y retención de avenidas, renaturalización de cauces y riberas, y compatibilidad con usos agrarios y forestales.
Uno de los grandes pilares del proyecto es el Parque Metropolitano del Túria, que dará continuidad real al Jardín del Túria de València más allá del Parque de Cabecera, prolongándose a lo largo de 10,2 kilómetros por las riberas del río hasta conectar con la Pinada de la Vallesa. El segundo gran eje del sistema es el Parque Metropolitano del Poyo y l'Horta Sud, directamente vinculado a las zonas más castigadas por la DANA de 2024.
El concurso y sus dos actuaciones piloto
El concurso lanzado este martes no solo elegirá el diseño global de la infraestructura. La empresa ganadora será también la encargada de redactar los proyectos de construcción de los sectores Paiporta-Alfafar y València-Quart de Poblet, que actuarán como laboratorio real para validar el modelo antes de extenderlo al resto del sistema. Estas dos actuaciones piloto suman una superficie de 152 hectáreas y abarcan cinco de los 18 sectores del proyecto.
El proceso de selección se desarrollará en dos fases: en la primera se elegirán los cinco equipos finalistas; en la segunda, uno de ellos se llevará el encargo. El jurado incluirá expertos de reconocido prestigio en arquitectura, ingeniería de caminos, canales y puertos, e ingeniería agronómica o de montes, entre otras disciplinas. No es un trámite administrativo al uso: es una convocatoria de ideas sobre cómo debe verse, y comportarse, el territorio metropolitano del futuro.
La voz de los alcaldes: seguridad como imperativo colectivo
La presentación del concurso reunió a la alcaldesa de València, María José Catalá, junto al vicepresidente tercero de la Generalitat y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, Vicente Martínez Mus, así como a alcaldes y alcaldesas de los municipios beneficiados y a representantes sociales, económicos y empresariales.
"No podemos limitarnos a reconstruir lo que teníamos. Tenemos la obligación de construir un territorio más seguro, más preparado y mejor conectado" - María José Catalá, alcaldesa de València
Catalá fue directa: el futuro de València no puede construirse de espaldas a su entorno metropolitano. La DANA de 2024 demostró que los riesgos no entienden de límites municipales, y la respuesta tampoco puede hacerlo. Por su parte, el conseller Martínez Mus desgranó los tres ejes que articulan esta planificación: disponer de infraestructuras más preparadas, colaborar con los ayuntamientos para lograr una recuperación rápida y coordinada, y avanzar en la prevención mediante la planificación territorial y la revisión del PATRICOVA —el plan autonómico que regula los riesgos de inundación en la Comunitat Valenciana.
"La prevención debe estar presente en todas las fases de la planificación territorial, desde el diseño inicial hasta la ejecución de las actuaciones" - Vicente Martínez Mus, vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación de la Generalitat Valenciana
Más que un dique: huerta, acequias y vida cotidiana
Lo que hace singular a este proyecto no es solo su ambición en materia de seguridad hídrica, sino su voluntad de recuperar el paisaje cultural que la DANA también dañó. El resultado previsto es una red continua de parques metropolitanos interconectados, con paseos peatonales y ciclistas, zonas forestales, praderas, láminas de agua, espacios estanciales y equipamientos de uso extensivo. La alcaldesa Catalá también subrayó que el sistema contribuirá a recuperar espacios de huerta periurbana y a poner en valor elementos tradicionales como las acequias y los azudes, un patrimonio hidráulico que tiene siglos de historia en el territorio valenciano.
El plan pasa por transformar las zonas de mayor riesgo en una red de parques inundables que, además de actuar como barrera natural frente a futuras riadas, permitirá recorrer una quincena de municipios del área metropolitana de València sin necesidad de coger el coche. La infraestructura contará con 21 estaciones meteorológicas y ha sido diseñada en colaboración con los ayuntamientos de cada municipio implicado.
Queda mucho camino por recorrer: el concurso acaba de arrancar, la inversión se ejecutará en fases y los plazos dependerán de la complejidad técnica de una obra sin precedentes en la escala metropolitana valenciana. Pero el mensaje político y ciudadano que trasciende este martes es claro: la tragedia de octubre de 2024 no puede quedar solo en el recuerdo y en la reconstrucción de lo perdido. Tiene que transformarse, también, en la razón por la que este territorio decide, por fin, anticiparse al agua en lugar de esperarla.

