Las supermanzanas de Orriols y la Petxina, entre los futuros proyectos Next Generation

Se prevé que los fondos europeos Next Generation destinen 53 millones de euros para la implantación de zona de bajas emisiones

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Gente paseando por València
Gente paseando por València

València sigue avanzando en su objetivo de convertirse en una ciudad climáticamente neutra en 2030. En este contexto, desde Las Naves ya se puso en marcha el programa Missions València 2030 como una llamada institucional a todos los sectores económicos de la ciudad para reorientarse a un modelo neutro en carbono, pero además se están impulsando distintos proyectos para el ahorro energético, como el Proyecto 50/50 – que llega, este año, a 14 centros educativos – o la instalación de placas fotovoltaicas en diferentes edificios municipales.

Sin embargo, no se trata de las únicas iniciativas. Y es que el Ayuntamiento de València se ha presentado a todas las convocatorias abiertas de los fondos Next Generation para la puesta en marcha de acciones que permitan seguir caminando hacia la descarbonización de la ciudad. Así, tal y como anunció el alcalde de València, Joan Ribó, durante la presentación de los presupuestos municipales para 2022, se prevé que un total de 60 millones de euros, provenientes de los fondos Next Generation, se inyecten en la ciudad durante los próximos años.

¿El objetivo? Promover mercados sostenibles – por ejemplo, con la instalación de placas solares o cargadores de coches eléctricos – o la implantación de zona de bajas emisiones, donde se incluirán proyectos como la reurbanización de avenidas, la compra de autobuses eléctricos o la creación de las supermanzanas de Orriols y la Petxina, un nuevo concepto urbanístico que supondrá una nueva transformación para la ciudad.

La primera supermanzana que se pondrá en marcha será la de la Petxina, concretamente en el cruce de las calles Palleter y Calixto III. El diseño seguirá los principios establecidos en la Guía de diseño para la transformación sostenible del espacio público de Valencia, que fue aprobada con el propósito de unificar criterios para las nuevas actuaciones de urbanismo táctico. De esta manera, como explicó en su día la vicealcaldesa y concejala de Desarrollo Urbano, Sandra Gómez, las múltiples plazas de aparcamiento desaparecerán para llenarse de bancos, zonas verdes y juegos para todas las edades. Asimismo, el asfalto se pintará con motivos valencianos.

Ejemplos de supermanzanas
Ejemplo de una supermanzana

Respecto a la supermanzana de Orriols, el ámbito de actuación será el delimitado entre las calles Pare Viñas, Duc de Mandas, Reig Genovés y Sant Vicent de Paül. “El proyecto dotará al barrio de un espacio público de calidad con un carácter peatonal y singular que, además, engloba aspectos como el placemaking, creando un espacio amable para el vecindario; la sostenibilidad, incorporando criterios que transfieran resiliencia y funcionalidad al entorno; la accesibilidad como sinónimo de calidad de vida; y la regeneración del espacio urbano siguiendo la filosofía de València, Ciudad de Plazas”, señaló Gómez.

Las supermanzanas son una forma de recuperar espacio público en las ciudades, y consiste en aprovechar las intersecciones entre las calles propias de las estructuras urbanas de los ensanches u otras tipologías, cerrándolas al paso rodado – aunque siempre permitiendo la entrada de vehículos de emergencia, vecinos y el acceso a garajes privados – y creando nuevos recorridos peatonales, donde se involucran nuevas formas de movilidad que fomentan aspectos sociales y medioambientales dentro de las comunidades.

Ahora, gracias a los fondos Next Generation, este tipo de iniciativas cogen impulso en una ciudad que presentará su candidatura para ser una de las 100 ciudades climáticamente neutras que la Comisión Europea quiere impulsar para el 2030.

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