Una llave. Para muchas personas, es el objeto más cotidiano del mundo. Para las siete familias que este 16 de julio han recibido una vivienda social del Ayuntamiento de València, representa algo mucho más grande: un punto de partida. El consistorio ha hecho entrega de siete inmuebles integrados en el Programa de Acceso a la Vivienda Municipal a otras tantas unidades familiares en situación de vulnerabilidad, un total de trece adultos y doce menores que vivían en riesgo de exclusión social.
Familias al límite en una ciudad con el mercado de la vivienda disparado
La entrega no ocurre en el vacío. Valencia ha entrado en una emergencia habitacional estructural tras una década de decisiones erróneas e inacción prolongada. El Índice de Precios de Vivienda del INE situó la variación anual del precio de la vivienda en el 12,9% en el primer trimestre de 2026. Para las familias con ingresos precarios, ese contexto equivale, sencillamente, a quedar fuera del mercado. Las familias monoparentales y los colectivos vulnerables encuentran cada vez más difícil mantenerse en determinados barrios.
Es precisamente sobre ese colectivo donde más incide esta actuación municipal. Cinco de las siete viviendas adjudicadas han ido a parar a familias monoparentales. Una de ellas, la que refleja con más crudeza la magnitud de la emergencia habitacional, acoge a un progenitor con seis hijos, cinco de ellos menores de edad. No es un caso excepcional dentro del programa: otra unidad familiar monoparental tiene tres menores a cargo; una tercera, cuatro hijos menores en situación de dependencia.
"Son familias altamente vulnerables, mayoritariamente con menores a cargo y con grandes dificultades para acceder a una vivienda asequible, por lo que han requerido el apoyo de la concejalía de Servicios Sociales." - Marta Torrado, concejala de Servicios Sociales y Mayores del Ayuntamiento de València
Cada caso, una historia distinta de exclusión
El reparto de las siete viviendas ilustra la diversidad de situaciones que puede generar la exclusión residencial. Además de los núcleos monoparentales ya mencionados, una de las adjudicaciones ha beneficiado a una familia monoparental con dos hijos mayores de edad que están siendo atendidos desde el Servicio de Promoción a la Autonomía. La última vivienda se ha destinado a una pareja de dos adultos inmersos en un procedimiento de desahucio, un recordatorio de que perder el hogar no siempre está ligado a una situación de larga trayectoria en exclusión, sino que puede golpear de manera súbita.
La concejala Torrado ha subrayado que "la adjudicación de una vivienda municipal es un factor determinante en la labor de intervención social para la protección de familias en situación de riesgo de exclusión social". Hoy, añadió, ese trabajo se ha materializado con estas siete entregas.
Un programa con criterios claros de prioridad
El Programa de Acceso a la Vivienda Municipal del Ayuntamiento de València no adjudica sus inmuebles al azar ni por orden de solicitud. Establece una jerarquía de necesidad que sitúa en primer lugar a los perfiles con mayores dificultades estructurales para encontrar alojamiento en el mercado libre: jóvenes menores de 35 años sin capacidad de compra o alquiler, mayores de 65 años en condiciones de aislamiento o con viviendas no adaptadas, familias numerosas o monoparentales en situación de vulnerabilidad, víctimas de violencia de género, personas con discapacidad y personas afectadas por procedimientos de desahucio.
El problema ha dejado de afectar únicamente a los colectivos más vulnerables: la tensión residencial alcanza también a clases medias, profesionales jóvenes y trabajadores con empleo estable que encuentran cada vez más dificultades para acceder a una vivienda. En ese escenario, cuando la población crece y la capacidad de producir vivienda no lo hace, la presión recae siempre sobre los más frágiles. Las siete familias que este jueves han recibido las llaves de su nueva vivienda son, precisamente, el rostro más visible de esa presión: personas que han necesitado que la red pública respondiera donde el mercado ha fallado.


