Un nuevo barrio está cambiando el mapa de Valencia y todavía tiene mucho camino por delante. Turianova, la zona residencial situada detrás del Hospital La Fe, empieza a dejar atrás su etapa inicial con edificios habitados, nuevas promociones en marcha y un proyecto comercial de grandes dimensiones en el horizonte. El crecimiento ya es visible, pero la transformación no está completa, puesto que el aumento de población deberá ir acompañado de nuevos servicios y de una planificación capaz de responder a las necesidades de sus residentes.
La evolución del barrio se aprecia en sus cifras. Unas 1.300 familias viven ya en Turianova, que comenzó a recibir vecinos en 2022, tres años después de que arrancara la urbanización. De las alrededor de 2.300 familias contempladas en las previsiones iniciales, todavía queda una parte por llegar. En la actualidad, seis edificios de quince plantas más ático están ocupados y una séptima promoción se encuentra a punto de entregar las llaves. Al mismo tiempo, las grúas empiezan a ganar protagonismo en otros terrenos donde se levantarán tres nuevas fincas.
Más de 400 viviendas protegidas previstas para 2027
El acceso a la vivienda es uno de los factores que marcarán los próximos pasos de Turianova. Entre las promociones que están a punto de completarse destaca un edificio con 86 viviendas destinadas al alquiler asequible. A esta oferta se incorporarán más de 400 viviendas de protección pública para la venta, según las previsiones del Ayuntamiento de Valencia, que sitúa su construcción a finales de 2027.
Sin embargo, disponer de más pisos no es el único desafío de un barrio de reciente creación. Turianova también debe completar una red de servicios que permita atender a sus habitantes sin depender en todo de otras zonas de la ciudad. En el ámbito sanitario, los vecinos tienen asignados los centros de salud de Fuente de San Luis o Malilla, en función de su distribución, y el Hospital Doctor Peset como referencia hospitalaria. Los terrenos públicos reservados en el barrio no contemplaban la construcción de un centro de salud propio.
El transporte público también ha sido una de las reivindicaciones de los residentes. Durante los primeros años, quienes necesitaban coger el autobús debían cruzar el paso elevado de Malilla hasta las paradas situadas frente al Hospital La Fe. La conexión directa llegó el 3 de octubre de 2025 con la línea 8 de la EMT, que enlaza Turianova con Porta de la Mar, en el centro de Valencia.

Infinity Shopping prepara su llegada para 2029
La futura oferta comercial es otro de los elementos que pueden modificar la vida cotidiana de Turianova. En una parcela de 113.000 metros cuadrados se proyecta Infinity Shopping, un complejo que aspira a convertirse en el centro comercial más grande de Valencia. Las primeras grúas comenzaron a verse en el terreno el pasado agosto, aunque todavía queda tiempo para que el proyecto abra sus puertas.
La previsión inicial apuntaba a 2028, pero General de Galerías Comerciales, propietaria del complejo, calcula ahora que serán necesarios unos tres años para ponerlo en funcionamiento. El horizonte de apertura se sitúa así en 2029. En total, el recinto prevé reunir más de 240 tiendas de marcas nacionales e internacionales.
Por otro lado, contempla la posibilidad de incorporar un hotel y una amplia oferta de ocio, aunque esta última todavía está por concretar. Entre las propuestas que podrían formar parte del complejo figuran cines, gimnasio, espacios de realidad virtual, escape rooms, zonas de juego y actividades como la escalada o el freestyle en interiores. A esta oferta se añadirá un aparcamiento de varias plantas con capacidad para unos 4.000 vehículos.
La actividad que genere el centro comercial también podría favorecer la apertura de negocios en los bajos de los edificios residenciales, muchos de los cuales permanecen cerrados actualmente. Con más residentes y nuevos visitantes, estos espacios podrían incorporar comercios y servicios de proximidad.
Más zonas verdes, pero con servicios todavía pendientes
Turianova cuenta ya con 65.000 metros cuadrados de zonas verdes, uno de los espacios disponibles para el paseo y el uso cotidiano de sus habitantes. El planeamiento incluye, además, suelo reservado para un centro educativo y un complejo deportivo, aunque ambos proyectos siguen pendientes y no tienen fecha de ejecución.
La movilidad será otro aspecto que deberá acompañar la expansión. Desde el paso elevado de Malilla, el barrio dispone de una conexión con las carreteras V-30 y V-31. Algunos conductores utilizan esta salida para evitar los atascos que se producen en otros accesos del sur de Valencia.
Dentro de la urbanización, la circulación todavía es escasa, pero la falta de semáforos y la señalización limitada en algunas zonas pueden convertirse en un problema si los vehículos atraviesan las calles a velocidades elevadas. Con el aumento de residentes y la futura llegada de visitantes al complejo comercial, la seguridad vial adquiere una importancia creciente.


