Más de 13 calles y una docena de caminos rurales recuperan el asfalto en La Torre: València cierra el capítulo viario de la dana con tres millones de euros

El Ayuntamiento de València culmina el asfaltado de las últimas vías dañadas por la dana del 29-O en Sant Jordi de La Torre, con una inversión de 710.000 euros.

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Casi veinte meses después de la noche que cambió para siempre la imagen de las pedanías del sur de València, el Ayuntamiento da por cerrado uno de los capítulos más visibles de la reconstrucción. Las últimas calles y caminos rurales de la zona de Sant Jordi de La Torre que aún conservaban las cicatrices del asfalto arrancado por la dana del 29 de octubre de 2024 han sido completamente reasflaltados. Con esta actuación, el consistorio pone punto final a un proceso de rehabilitación viaria que ha movilizado más de tres millones de euros en total.

Una inversión de 710.000 euros para cerrar la herida más visible

La actuación en Sant Jordi ha contado con un presupuesto de 710.495,65 euros, ejecutado por la empresa Asfaltos y Construcciones Elsan. Los trabajos han afectado a trece vías urbanas, entre ellas la avenida Real de Madrid y calles como Giménez i Costa, Concepción Arenal, Pintor Joan Miró, Pic de Calderón, Marià Brull, Pedro de Luna, Hellín, Ovidi Montllor i Mengual, Ismael Blat, Algar de Palància, Alexandre de Laborde y Molí de Pala. No se trata solo de asfalto nuevo: el pavimento instalado es de tipo fonoabsorbente, lo que reducirá tanto el ruido del tráfico como la contaminación acústica en la zona.

Pero la intervención no se limitó al entramado urbano. Más de una docena de entradas y caminos rurales de Faitanar también han sido rehabilitados, incluyendo accesos a alquerías históricas como L'Alqueria de Rocatí, Cases de Masero, Casa dels Cudols, Casa Fornerot, Alqueria Nova, Casa del Mudet y Alqueria de Colau. Para muchos agricultores y residentes de estas masías, la imposibilidad de acceder a sus parcelas o viviendas había sido uno de los efectos más cotidianos y persistentes del desastre.

Los daños que dejó la dana: baches, hundimientos y accesos cortados

La DANA del 29 de octubre de 2024 fue un fenómeno de dimensiones excepcionales. El sistema convectivo produjo lluvias extremas que superaron en algunos puntos los 770 litros por metro cuadrado, con un periodo de retorno estimado de 1.000 años, provocando el desbordamiento de ríos y barrancos con inundaciones especialmente catastróficas en la provincia de Valencia. El desastre causó al menos 238 fallecidos oficiales y 2.641 heridos, situándose entre las peores riadas de la historia de España.

En las pedanías del sur de la ciudad, el impacto sobre las infraestructuras viarias fue directo y devastador. Los técnicos del Servicio de Obras y Mantenimiento de Infraestructura documentaron desprendimientos del firme asfáltico, formación de baches y hundimientos, acumulación de tierras, gravas y arrastres sobre la calzada, colapso parcial o total de elementos de drenaje y salvacunetas, así como la dificultad o imposibilidad de acceso a viviendas y parcelas agrícolas. Un panorama que, calle por calle, ha tardado meses en revertirse.

Tres millones de euros y un compromiso municipal con las pedanías del sur

El Ayuntamiento de València ha movilizado un total de 52 millones de euros, desde noviembre de 2024, para hacer frente a la reconstrucción y a las actuaciones de emergencia derivadas de la dana. Dentro de ese esfuerzo global, la rehabilitación viaria de las pedanías más afectadas ha concentrado más de tres millones de euros, repartidos entre Castellar-L'Oliveral, El Forn d'Alcedo, La Torre, la zona de Sant Jordi y los caminos de las alquerías de Faitanar.

"Con esta actuación finalizamos el reasfaltado de las últimas vías que se vieron afectadas por la dana" - Juan Giner, concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de València

Giner también subrayó que los vecinos de estas pedanías no solo recuperan la normalidad, sino que lo hacen con un valor añadido: el nuevo pavimento fonoabsorbente instalado representa una mejora objetiva respecto a la situación previa a la catástrofe. Es uno de esos casos en que la reconstrucción no se limita a restaurar lo que había, sino que aprovecha la intervención para mejorar la calidad de vida de quienes más sufrieron.

Más allá del asfalto, el Ayuntamiento ha impulsado también acciones de reconstrucción de las infraestructuras dañadas, incluyendo la adecuación de la red de alcantarillado, la reparación de colectores, la sustitución de sumideros e imbornales en La Torre y la renovación de la iluminación en las tres pedanías afectadas. La reconstrucción, en definitiva, avanza en múltiples frentes. Que las últimas calles de Sant Jordi estrenen asfalto en julio de 2026 es, a la vez, un logro y un recordatorio de la magnitud de lo que ocurrió aquella tarde de octubre.