Los bosques valencianos no son un lugar seguro esta semana. La Generalitat ha activado el nivel de preemergencia 3 —el máximo contemplado por el Plan Especial frente al Riesgo de Incendios Forestales— en todo el territorio de la Comunitat Valenciana desde este lunes, 6 de julio, hasta el próximo jueves, 9 de julio, ambos inclusive. La medida no es una advertencia, sino una declaración formal de emergencia preventiva que arrastra consigo un amplio catálogo de prohibiciones de obligado cumplimiento.
La decisión ha sido adoptada de forma conjunta por la Agencia Valenciana de Seguridad y Respuesta a las Emergencias y la Secretaría Autonómica de Medio Ambiente y Territorio. El detonante: una combinación especialmente peligrosa de temperaturas significativamente elevadas y la posibilidad de tormentas secas en el interior, ese fenómeno en el que los rayos alcanzan el suelo sin que la lluvia llegue a mojarlo, provocando igniciones sin el alivio de la humedad. Es, en términos meteorológicos, uno de los escenarios más temidos por los gestores de emergencias forestales.
Qué está prohibido y dónde
La declaración del nivel máximo de riesgo suspende de golpe buena parte de la vida al aire libre en el entorno forestal. Quedan prohibidos el tránsito de personas por senderos y campo a través, la realización de obras o trabajos en terrenos forestales o sus inmediaciones, y el uso del fuego con cualquier motivo —festivo, recreativo o de otro tipo— tanto dentro de los montes como en una franja de hasta 500 metros a su alrededor. Dicho de otro modo: una barbacoa en el jardín de una casa que esté a 400 metros del bosque también entra dentro de la prohibición.
Pero las restricciones adicionales van más lejos. Dieciséis espacios naturales protegidos quedan completamente cerrados a la circulación, incluida la que se realiza a pie, en bicicleta o en cualquier tipo de vehículo por sus pistas y caminos forestales. Los parques afectados son: Serra d'Irta, Penyagolosa, Desert de les Palmes, Tinença de Benifassà, Serra d'Espadà, Serra Calderona, Chera-Sot de Chera, Puebla de San Miguel, Túria, Hoces del Cabriel, Serra de Mariola, Font Roja, El Montgó, Serra Gelada, Prat de Cabanes-Torreblanca, Marjal Pego-Oliva y la zona forestal de l'Albufera. Solo se permiten desplazamientos vinculados a la gestión, el mantenimiento, la vigilancia o el acceso a residencias y explotaciones agrarias enclavadas dentro de estos espacios.
Las pruebas deportivas que discurran por terreno forestal también quedan suspendidas, incluyendo las que ya tenían autorización previa para este periodo. Carreras de montaña, cicloturistas o cualquier evento similar deberán esperar al viernes, como mínimo. Las áreas recreativas, zonas de acampada, campamentos y campings ubicados en terrenos forestales no podrán organizar actividades deportivas o recreativas fuera de sus propias instalaciones.
Una ola de calor que también golpea en las ciudades
Más allá de los montes, las autoridades han aprovechado la resolución para lanzar recomendaciones a la población ante lo que describe como una situación meteorológica extraordinaria. El calor extremo no solo eleva el riesgo de incendio: también pone en jaque la salud de los más vulnerables. Menores, personas mayores, enfermos y personas con condiciones de salud delicadas son los colectivos que concentran mayor riesgo durante los episodios de calor intenso.
Los consejos son los de siempre, pero no por ello menos pertinentes: mantener la vivienda fresca y ventilada, evitar la exposición directa al sol especialmente entre las 12:00 y las 16:00 horas, usar protección solar, beber mucha agua, optar por comidas ligeras y vestir con ropa clara que cubra la mayor parte del cuerpo. Y una advertencia que cada verano sigue siendo necesaria repetir: no dejar a nadie —ni personas ni animales— en el interior de un vehículo cerrado bajo el sol.
La declaración del nivel máximo de preemergencia recuerda, en definitiva, que la protección del territorio forestal no es solo tarea de los bomberos forestales o de los gestores de emergencias. Empieza, mucho antes, en las decisiones individuales de quienes deciden dar un paseo por el monte en plena ola de calor. Esta semana, la Generalitat ha dejado esa decisión fuera de la ecuación: los bosques valencianos están, sencillamente, cerrados.
