El salón de actos de la avenida del Cid tenía este jueves el sabor agridulce de las grandes ceremonias celebradas en mitad de una crisis. Mientras la Policía Local de València recibía el reconocimiento de la ciudad en su día más señalado, 48 de sus efectivos se encontraban a kilómetros de distancia, en los municipios arrasados por la DANA Adam en las comarcas de la Safor y la Marina Alta, donde el temporal ha dejado tres fallecidos, unas 2.100 personas desalojadas y más de 500 rescates. La emergencia, que ha afectado especialmente a localidades como Xàbia, Pego y Els Poblets, en la Marina Alta, y Bellreguard, Daimús, Miramar, Oliva y Piles, en la Safor, ha convertido el acto institucional en algo más que un protocolo de medallas.
Una celebración marcada por la emergencia
La alcaldesa de València, María José Catalá, centró buena parte de su intervención en los agentes desplegados sobre el terreno desde el martes. La mandataria trasladó su apoyo a la población afectada y tuvo palabras de recuerdo para las víctimas y sus familias, en una jornada en la que los bomberos de la ciudad llevan desde el lunes participando en operaciones de rescate. La emergencia de la DANA Adam puso así un marco de urgencia real a una ceremonia que, en otro contexto, podría haber pasado por un acto de rutina institucional.
"La cooperación entre instituciones es esencial para cumplir con el objetivo común de proteger a nuestra ciudadanía" - María José Catalá, alcaldesa de València
Las palabras de Catalá resonaron con especial peso ante un cuerpo que, en este momento, tiene a casi cincuenta de los suyos trabajando en una zona donde se registraron acumulaciones superiores a los 700 litros por metro cuadrado en pocas horas, y donde la DANA Adam ha dejado pérdidas estimadas en 21 millones de euros en el sector agrícola. La magnitud del desastre no cabe en ningún discurso, pero sí cabe en el gesto de quienes acudieron uniformados al acto sabiendo que sus compañeros estaban en el barro.
157 condecoraciones, historias detrás de cada una
La ceremonia entregó un total de 157 condecoraciones a integrantes del cuerpo municipal. De ellas, 28 corresponden a la Medalla-Cruz al Mérito Profesional con Distintivo Azul por servicios de extraordinaria importancia o dificultad, y otras 36 reconocen, con la misma distinción, la responsabilidad y la conducta ejemplar en el desempeño diario. La Medalla-Cruz con Distintivo Blanco honró a 93 agentes por sus 25 años de servicio: un cuarto de siglo de trabajo que, en la calle, rara vez aparece en los titulares.
Entre las actuaciones destacadas hay historias que van mucho más allá del parte policial. Agentes que salvaron vidas en situaciones de riesgo extremo, que liberaron a una mujer retenida contra su voluntad o que evitaron agresiones sexuales. También figura la localización de un niño de ocho años desaparecido en la Devesa de El Saler y la primera atención a una joven que dio a luz en su propio domicilio. Son casos que, contados así en frío, apenas ocupan una línea. Pero detrás de cada uno hay un momento en el que alguien tomó una decisión y las cosas salieron bien.
La alcaldesa se dirigió específicamente a quienes reciben distinción por su larga trayectoria con una frase que merece ser citada sin rodeos:
"Gracias por todo lo que habéis evitado, aunque nunca lleguemos a saberlo" - María José Catalá, alcaldesa de València
Esa prevención invisible —los accidentes que no ocurren, los conflictos que no escalan, los peligros que se disuelven antes de materializarse— es, paradójicamente, el trabajo más difícil de reconocer y el más valioso de todos.
Cooperación: las instituciones también reciben su medalla
El acto no se limitó al reconocimiento interno. Dieciocho personas ajenas al cuerpo municipal recibieron la Medalla-Cruz al Mérito Profesional con Distintivo Azul por su colaboración con la Policía Local. La lista refleja la arquitectura de la seguridad pública moderna: es ancha, transversal y, en muchos casos, poco visible para el ciudadano de a pie.
Entre los distinguidos figuran representantes de las Fuerzas Armadas, como Luis Sáez, teniente general jefe del Cuartel General Terrestre de Alta Disponibilidad (CGTAD), y Fernando Gabriel Costa, teniente coronel de Infantería. De la Policía Nacional fueron reconocidos Carlos Holgado, comisario provincial de València, y Jaime Aníbal Marino, inspector jefe. La Guardia Civil estuvo representada por José Rafael Soler, coronel jefe de la Sección Operativa de la 6.ª Zona en la Comunitat Valenciana, entre otros mandos.
La dimensión internacional del reconocimiento añadió un matiz poco habitual en este tipo de actos: Patrick Padding, de la Policía Nacional de Países Bajos, y Robert Zolkiewski, inspector doctor de la Policía Nacional de Polonia, recibieron sus distinciones en un gesto que subraya que la seguridad urbana, hoy, no tiene fronteras estrictas. En el ámbito municipal, fueron condecorados Francisco Martín, comisario jefe de la Policía Local de Alboraia, y Aritz Irigoyen, coordinador informático de la Guardia Municipal de San Sebastián.
Las distinciones se extendieron también a perfiles menos convencionales: Vicente Mayans, jefe del Servicio Municipal de Alumbrado, y Ernesto Faubel, jefe del Servicio de Ciudad Inteligente y Gestión de Datos, son un recordatorio de que la seguridad depende también de quienes mantienen encendidas las farolas o gestionan los datos en tiempo real. Completaron la lista Joaquín Corcobado, director general de Igualdad y Políticas Locales de la Federación Española de Municipios y Provincias; Rafael Covas, presidente de la Asociación Nacional de Agentes Tutores (ANAT), y Marisa Concepción Blay, responsable de Relaciones Institucionales del Levante UD Femenino.
El recuerdo a Iván Peiró
El acto reservó su momento más íntimo para el recuerdo. La celebración incluyó una mención especial a Iván Peiró, integrante fallecido de la Policía Local, con un mensaje de cercanía a su familia y a sus compañeros y compañeras. En los cuerpos de seguridad, los homenajes póstumos forman parte inevitable del calendario. No son un trámite: son la forma en que una institución dice que no olvida a los suyos.
El Día de la Policía Local de València quedará este año marcado por esa doble imagen: la sala de actos con sus uniformes de gala y sus medallas, y los 48 agentes que, al mismo tiempo, seguían en las calles inundadas de la Safor y la Marina Alta. Ambas escenas son, en realidad, la misma historia contada desde dos escenarios distintos.


