La joven voluntaria de barro y bronce: València inmortaliza el espíritu de la dana con una escultura de Paco Roca en La Torre

El Ayuntamiento instala en La Torre una escultura de bronce de Paco Roca que homenajea a los voluntarios de la dana del 29 de octubre de 2024.

 - Actualizado a 06/11/2026 16:08

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Escultura de Paco Roca en La Torre
Escultura de Paco Roca en La Torre
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Una chica joven, con la ropa llena de barro, una escoba en una mano y un barreño en la otra, mirando al frente. Esa imagen sintetizó, mejor que cualquier discurso, lo que fue la respuesta ciudadana tras la dana del 29 de octubre de 2024. Ahora, casi dos años después de aquella catástrofe, esa figura ha dejado de ser solo un dibujo o un mural para convertirse en bronce. El Ayuntamiento de València ha instalado este 6 de noviembre de 2026 el monumento al voluntariado de la dana en la plaza de l'Església de la Mare de Déu de Gràcia de La Torre, la pedanía valenciana que quedó entre las más golpeadas por las inundaciones y que hoy acoge este homenaje permanente a quienes acudieron sin que nadie los llamara.

Del mural a la estatua: una imagen que ya era un símbolo

La escultura no parte de cero. Su origen está en un dibujo que el ilustrador valenciano Paco Roca realizó pocas semanas después de la tragedia, una imagen que después se convertiría en el alma del monumental mural de 16 metros de alto por casi ocho de ancho que preside la fachada del Centro Cultural de La Rambleta de València . La Rambleta fue elegida porque está en el barrio de San Marcelino, el más contiguo e inmediato a la zona más afectada por la dana al otro lado del río. Aquel mural, obra de Roca junto al muralista Martín Forés, se convirtió desde el primer día en uno de los grandes símbolos de la respuesta solidaria. Ahora, esa misma figura ha sido traducida al bronce y anclada en el suelo de La Torre.

La escultura ha sido diseñada por Paco Roca y ejecutada por los artistas Ángel de Fabero y José Ramón Puchades. Mide 2,30 metros de altura y pesa 370 kilos. No es un monumento grandilocuente ni heroico en el sentido clásico: es una chica anónima, embarrada, con herramientas humildes. Esa anonimidad es, precisamente, su mayor virtud, porque representa a las miles de personas que llegaron a Valencia desde todos los rincones de España sin buscar reconocimiento.

"La escultura nace a partir de un dibujo que realicé al poco de suceder la dana y representa ese movimiento solidario y espontáneo que fueron los voluntarios. Toda esa gente, en su mayoría joven, que se trasladó de forma desinteresada a València para auxiliar a los demás en los primeros compases del desastre." - Paco Roca, dibujante y autor del diseño

Un proceso artístico de más de un año

Convertir un dibujo en bronce no es sencillo, y el proceso lo demuestra. En junio de 2026 concluyó el modelado de la escultura a escala real en el estudio 5PUNTO1, con sede en Riba-roja de Túria. Fue entonces cuando el Servicio de Patrimonio Histórico y Artístico del Ayuntamiento visitó el taller para determinar la tonalidad definitiva de la pátina, ese acabado que da al bronce su carácter y su temperatura visual. En julio, los escultores enviaron la obra a un taller de fundición artística en Alcantarilla, Murcia, donde se realizaron los moldes de silicona, la reproducción en cera y, tras la visita personal de Paco Roca, se inició la fundición a la cera perdida, una técnica milenaria que permite obtener piezas de extraordinaria fidelidad al original.

En octubre de 2026, la figura superó la colada térmica en bronce. A partir de ahí comenzó la fase final: repaso de uniones, esmerilado, ensamblado y aplicación de pátinas al fuego. Cada etapa contó con la presencia del equipo artístico para garantizar que el resultado final respetara la intención del autor. Un proceso minucioso, casi obsesivo, que justifica por qué una escultura de estas características requiere meses de trabajo antes de que el público pueda verla.

Elegida por los ciudadanos, instalada con precisión de ingeniería

La iniciativa no fue una decisión tomada en despachos. La propuesta resultó elegida en la octava edición de los presupuestos participativos del Ayuntamiento de València correspondiente al período 2025/2026, el mecanismo por el que los vecinos deciden directamente en qué se gasta una parte del presupuesto municipal. El coste total del monumento asciende a 50.600 euros, IVA incluido.

Instalar una estatua de 370 kilos en una plaza pública tampoco es tarea trivial. El Ayuntamiento contrató a la empresa Ibaizabal Técnicos y Obras para calcular y supervisar la cimentación, y adjudicó a Mesquecons S.L. los trabajos de obra civil por un importe de 7.080,57 euros. La solución técnica fue una zapata única capaz de soportar el peso y las cargas de la pieza. Dado que el emplazamiento elegido —consensuado con el propio Paco Roca— coincidía con un alcorque en el centro de la plaza, fue necesario retirar la capa orgánica, limpiar a fondo la excavación, rellenarla con hormigón hasta la cota de cimentación y trasplantar dentro de la misma plaza el árbol que ocupaba ese espacio.

La Torre como epicentro del recuerdo

Desde La Rambleta se organizaba a los voluntarios que llegaban desde todos los puntos, no solo de la ciudad, sino de la Comunitat Valenciana y de toda España , para bajar a ayudar a los pueblos afectados. Muchos de ellos pasaron por La Torre. Que sea precisamente esta pedanía la que acoja el monumento tiene, por tanto, una lógica que va más allá de lo simbólico. Es un reconocimiento situado donde el drama fue más tangible, frente a la parroquia de la Mare de Déu de Gràcia, en medio de una plaza que los vecinos recuperaron, como tantas otras cosas, palada a palada.

La escultura de Paco Roca no pretende cerrar ninguna herida. Pretende mantenerla visible el tiempo suficiente para que no se olvide lo que ocurrió ni, sobre todo, cómo respondió la gente. Una chica con barro en la ropa y la mirada al frente puede parecer una imagen sencilla. Pero a veces, las imágenes más sencillas son las que más pesan, especialmente cuando están hechas de bronce y se quedan para siempre.