Una banda llegada desde el extremo occidental de Sicilia se plantó en el Palau de la Música de València y se marchó con el primer premio con mención de honor en la Sección Tercera del 138.º Certamen Internacional de Bandas de Música "Ciudad de València". La Orchestra Fiati Maria SS di Custonaci, bajo la batuta de Alessandro Vinci, acumuló 220,5 puntos en una noche de jueves en la que la competencia fue intensa y los márgenes, ajustados.
El certamen más antiguo del mundo, en su edición más histórica
No es un concurso cualquiera. El Certamen Internacional de Bandas de Música "Ciutat de Valencia" está considerado el certamen de bandas de música más antiguo del mundo en activo, y en 2026 cumple 140 años , lo que convierte esta 138.ª edición en una cita especialmente cargada de significado. Las jornadas se celebran del 15 al 19 de julio en el Palau de la Música, con la participación de agrupaciones procedentes de Lituania, Italia, Portugal y Países Bajos , además de formaciones de toda España. Un escaparate musical que València lleva construyendo desde el siglo XIX y que hoy sigue siendo referencia mundial en el ámbito bandístico.
Durante cinco intensas jornadas, más de 1.000 músicos pertenecientes a 44 formaciones llenan las salas del Palau; de las agrupaciones participantes, 24 compiten directamente por los galardones, mientras que el resto se reparte entre formaciones invitadas y aquellas que amenizan los actos previos. El importe total de los premios asciende a 36.500 euros.
220,5 puntos y mención de honor para la banda siciliana
La Orchestra Fiati Maria SS di Custonaci afrontó su participación con un programa ambicioso. Para la obra de interpretación obligada —Assur, de Ana Galiana, partitura exigida para toda la Sección Tercera—, y después desplegó su propuesta libre con Lexicon of the Gods, de Rossano Galante, precedida por Sivigliana, de Adolfo Di Zenzo. El resultado: 220,5 puntos y el galardón más alto de la noche, la mención de honor, que distingue a las formaciones que no solo ganan, sino que superan con claridad el umbral de excelencia fijado por el jurado.
A siete puntos y medio de la italiana, la Banda de Bullas (Murcia) obtuvo el primer premio con 213 puntos, demostrando que el nivel de la sección fue alto de principio a fin. El segundo premio quedó repartido entre cuatro agrupaciones, clasificadas por orden de puntuación: la Unión Musical La Nucia (Alicante), el Centro Estudio Musical de Almàssera, la Banda Musicale Isola di Procida —otra representante italiana— y la Agrupación Artístico Musical de Tavernes Blanques.
El jurado encargado de evaluar esta sección estuvo compuesto por Clara Ziegelbauer, Joan Enric Lluna y Nino Díaz, responsables también de las secciones Libre y Segunda. La banda invitada de la velada fue la Societat Musical Barri de Malilla, dirigida por Borja Martínez, que cerró la jornada ante un público que llenó el aforo del Palau.
5.000 euros y el relevo, ya en marcha
La mención de honor de la Sección Tercera lleva aparejado un premio de 5.000 euros , que la formación siciliana se lleva de vuelta a Italia como recompensa a un trabajo que comenzó mucho antes de pisar el escenario valenciano. Preparar un programa de estas características —con obra obligada, obra clásica y repertorio libre— exige meses de ensayo y una precisión que el jurado supo reconocer con la máxima distinción.
El certamen no se detiene. Este viernes 17 de julio, a las 17.30 horas en el Palau de la Música, le llega el turno a la Sección Segunda. Seis agrupaciones se disputarán el siguiente escalón del podio: la Banda de Música La Lira de Cheste, la Sociedad Musical de Cehegín (Murcia), la Unión Musical de Paiporta, la Studenten Harmonie Orkest Twente (Países Bajos), la Sociedad Musical Santa Cecilia de Chelva y la Asociación Banda Sinfónica de Reus (Tarragona). Todas ellas tendrán que enfrentarse a Leyendas del bosque, de Enrique Cárcel Villalba, como obra de interpretación obligada. Una nueva batalla musical en la que la competencia internacional vuelve a poner a prueba el nivel de las bandas españolas, en un certamen que, a sus 140 años, demuestra que la música de banda sigue siendo mucho más que una tradición: es una forma de identidad compartida.
