Un nuevo carril bici de 1.100 metros recorrerá el suroeste de València conectando los barrios de Patraix, Sant Isidre, Safranar, Favara y Camí del Real. La Junta de Gobierno Local ha aprobado este 3 de julio sacar a licitación el proyecto por un importe de 649.298,21 euros, IVA incluido, una cifra que lo convierte en una de las apuestas más asequibles dentro del plan de expansión ciclista de la ciudad. La obra, que tiene un plazo de ejecución previsto de cinco meses, discurrirá por las calles Campos Crespo, Pius XI y Conca, desde Tres Creus hasta Beat Nicolau Factor, y nació directamente de una demanda ciudadana: los presupuestos participativos de 2022-2023.
Una red que no para de crecer
El contexto no es menor. La red urbana de València cuenta aproximadamente con 164 kilómetros de carril bici que cubren gran parte de la ciudad y está diseñada para conectar puntos clave como el centro con zonas residenciales. Sin embargo, el suroeste de la ciudad ha sido históricamente uno de los flancos con menor cobertura ciclista, y este nuevo tramo apunta directamente a cerrar esa brecha. La estrategia de movilidad sostenible de València para el horizonte 2030 prevé la creación de 40 kilómetros adicionales de carril bici, muchos de ellos en zonas aún poco conectadas. El tramo de Campos Crespo-Pius XI-Conca encaja, pues, en una hoja de ruta más ambiciosa que se está ejecutando pieza a pieza.
El nuevo itinerario se suma a una serie de intervenciones recientes en la misma área. En enero de 2025, la Junta de Gobierno ya había aprobado la construcción de 3,2 kilómetros más de carriles bici enclavados dentro de los barrios de Arrancapins, Patraix, Favara, La Raïosa, Creu Coberta y Sant Marcel·lí. El patrón es claro: el sur y el suroeste de la ciudad están recibiendo una atención sostenida que, acumulada, empieza a cambiar el paisaje urbano de estos distritos.
Sin perder aparcamiento: la promesa que marca la diferencia
Uno de los puntos que suele generar más fricción cuando se anuncia un nuevo carril bici es la pérdida de plazas de estacionamiento para vehículos. En esta ocasión, el Ayuntamiento ha querido desactivar ese debate desde el principio: no se perderá ninguna plaza de aparcamiento. Es más, en algunos tramos se ganarán plazas, porque el estacionamiento en cordón pasará a ser en batería, una configuración que permite colocar más vehículos en el mismo espacio. Un detalle técnico que, para los vecinos de Campos Crespo, Pius XI y Conca, tiene una traducción muy cotidiana: podrán aparcar igual o mejor que antes.
El trazado irá segregado por calzada en la banda noroeste, lo que garantiza una separación física entre ciclistas y vehículos motorizados. Solo en algunos puntos concretos, como la conexión con el carril bici de Tres Creus, el recorrido se apoyará puntualmente sobre la acera para permitir el enlace con la infraestructura ya existente. Esa continuidad con los carriles bici de las calles adyacentes es, precisamente, lo que convierte este tramo en algo más que un simple añadido: es una pieza que completa un mosaico.
Más que asfalto y pintura: accesibilidad y seguridad peatonal
El proyecto no se limita a trazar una línea verde sobre el mapa. La intervención incluye también mejoras pensadas para quienes van a pie: ampliación de aceras, reducción de la longitud de los cruces y adecuación de los pasos de peatones. En otras palabras, los peatones de estos barrios también saldrán ganando, aunque no suban a una bicicleta.
"El proyecto también incluye mejoras en la accesibilidad y seguridad vial de los peatones con la ampliación de aceras, reducción de la longitud de los cruces y adecuación de los pasos de peatones." - Acuerdo de la Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de València
La Junta de Gobierno Local también ha aprobado el pliego de prescripciones técnicas que fijará las condiciones de ejecución de las obras. Ese documento regula aspectos como el control de materiales, la realización de ensayos, la coordinación de los trabajos y la señalización de la obra, así como las medidas para mantener el tráfico fluido y seguro durante los cinco meses que duren los trabajos.
Un proyecto que vino de los vecinos
Quizá el dato más significativo de este expediente no sea el presupuesto ni los metros de asfalto, sino su origen. Este carril bici nació de los presupuestos participativos de 2022-2023, el mecanismo por el que los ciudadanos de València proponen y votan en qué se gasta una parte del dinero público municipal. Que una propuesta llegue desde las urnas vecinales hasta la licitación oficial dice algo sobre cómo funciona, cuando funciona, la democracia participativa a escala de barrio. Con más de 160 kilómetros de carriles bici y una red que no para de crecer, la ciudad se consolida como uno de los referentes nacionales en movilidad ciclista, aunque el mapa ciclista de 2025 muestra que aún quedan retos por superar, tanto en conectividad como en seguridad y convivencia. Este nuevo tramo de 1.100 metros no resuelve todos esos retos, pero sí da respuesta a quienes, hace tres años, levantaron la mano para pedir que su barrio también apareciera en el mapa.

