El sueño marinero de València se hace museo: la Casa dels Bous abre sus puertas tras más de 60 años de espera

València inaugura el Museu de la Mar en la histórica Casa dels Bous del Cabanyal, el primer museo municipal nuevo en casi dos décadas.

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Museo del Mar Valencia
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Tardó más de seis décadas en encontrar su sitio, pero por fin lo tiene. Este martes 15 de septiembre, la ciudad de València ha inaugurado el Museu de la Mar, el primer museo de titularidad municipal que abre sus puertas en la ciudad en casi dos décadas. El escenario elegido no podía ser más significativo: la Casa dels Bous del Cabanyal, un edificio del siglo XIX que fue durante generaciones el corazón logístico de la pesca artesanal valenciana y que hoy vuelve a latir con una misión nueva: preservar la memoria de quienes hicieron del Mediterráneo su modo de vida.

Un museo que tardó dos generaciones en llegar

La Casa dels Bous se construyó entre 1877 y 1895 por iniciativa de la sociedad Marina Auxiliante, fundada para defender los intereses de los pescadores. El inmueble servía para guardar los bueyes utilizados para botar y varar las embarcaciones, así como las redes empleadas en la pesca de arrastre. Es decir, este edificio que hoy acoge vitrinas, audiovisuales y testimonios orales fue durante décadas, literalmente, una cuadra y un almacén. Esa transformación dice mucho del valor simbólico de lo que se inaugura hoy.

La alcaldesa de València, María José Catalá, presidió el acto inaugural acompañada del concejal de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales, José Luis Moreno, y del titular de Cultura en la Diputació Provincial de València, Francisco Teruel. También estuvieron presentes el autor del proyecto museológico, Rubén Pacheco, y los responsables del diseño museográfico, la empresa Matra Museografía, junto a numerosos representantes del tejido cultural y asociativo de Poblats Marítims.

"Hoy no abrimos únicamente las puertas del primer nuevo museo municipal en casi dos décadas. Hoy recuperamos una parte fundamental de la historia de la ciudad que durante demasiado tiempo estuvo esperando un lugar permanente desde el que poder contarse, reconocerse y transmitirse a las siguientes generaciones" - María José Catalá, alcaldesa de València

El acto concluyó con un gesto tan cargado de simbolismo como el propio museo: la colocación en vitrina de los cuernos recuperados de las ménsulas talladas con forma de cabeza de buey del balcón del edificio, y una demostración en vivo del trabajo de un redero.

Lo que guarda dentro la antigua casa de los bueyes

El nuevo museo nace tras la rehabilitación y adecuación de la Casa dels Bous y permitirá conocer desde el origen de la tradicional pesca del bou hasta las embarcaciones y oficios vinculados al litoral valenciano, pasando por el teñido de las antiguas redes de cáñamo, la evolución del puerto de Valencia y la historia de los barrios marineros. Con una inversión total superior a los 2,2 millones de euros, el recorrido abarca también la devoción popular del barrio, forjada en buena medida por los peligros cotidianos del mar.

Entre las piezas y elementos que podrán contemplarse destaca un llaüt, una embarcación tradicional mediterránea, acompañado de aparejos de pesca y otros objetos relacionados con la actividad pesquera. La exposición también contará con reproducciones a escala real de dos bueyes, animales que tuvieron un papel fundamental en la antigua actividad pesquera, ya que eran utilizados para sacar y botar las embarcaciones desde la playa.

Los espacios expositivos se distribuyen en tres áreas: la planta baja y la primera planta de la Casa dels Bous y las llamadas casitas de Tenyidors, pequeñas construcciones históricas donde se teñían las redes. La Casa dels Bous conserva elementos históricos de notable valor, como canecillos atribuidos al escultor Mariano Benlliure y un reloj de sol que marca la fecha de finalización de su construcción. La primera planta quedará destinada a exposiciones temporales, mientras que la gestión del conjunto correrá a cargo de l'ETNO, institución adscrita a la Diputació, que ha cedido una parte muy importante de los fondos.

Sesenta años buscando un lugar en el mapa cultural

Pocos proyectos museísticos pueden presumir de una gestación tan larga. Rubén Pacheco, autor del plan museológico, lo resume con crudeza: desde las primeras iniciativas para impulsar un museo del mar en València hasta hoy han transcurrido más de 60 años, un período en el que la actividad ligada a la pesca y a la cultura marinera fue desapareciendo hasta su práctica extinción.

"No ha sido una tarea fácil. A pesar de su cercanía cronológica, los vestigios materiales de la cultura del mar son más bien escasos" - Rubén Pacheco, autor del Plan museológico del Museu de la Mar

La solución llegó por donde siempre llega cuando los objetos desaparecen: por las personas. El proyecto se sustentó en un intenso trabajo de campo entre los vecinos de Poblats Marítims, quienes aportaron fotografías, herramientas, documentos y, sobre todo, relatos familiares. Entre las piezas rescatadas figuran un banco de carpintero, un compás, varias sierras, tiralíneas, cepillos, formones, limas, remos, gatos y diferentes poleas , recuperadas de un antiguo taller de carpintería naval. Parte de estos materiales ya ha sido restaurada y se exhibirá de forma permanente en el Museu de la Mar.

Entidades como l'ETNO y el Museo de Santa Pola colaboraron aportando fondos clave para completar el relato expositivo. Pero el verdadero peso del proyecto, como reconoció el propio Pacheco en el acto inaugural, lo cargaron los vecinos del barrio: gente anónima que guardó durante décadas lo que nadie más quiso custodiar.

Una semana de fiesta para estrenar el museo

Para celebrar su apertura, el Museu de la Mar ha organizado una variada programación cultural del 16 al 20 de septiembre. Los visitantes podrán disfrutar de visitas guiadas, tertulias, conferencias y conciertos. Entre las actividades sobresale una demostración en vivo del trabajo de redero y la degustación de paella con Denominación de Origen Arròs de València. Una forma de arrancar que mezcla cultura, oficio y gastronomía, tres pilares que siempre fueron inseparables en la vida del Cabanyal.

El museo abrirá de martes a sábado de 10:00 a 19:00 horas, mientras que los domingos y festivos podrá visitarse de 10:00 a 14:00 horas. Los lunes permanecerá cerrado. La entrada general tendrá un precio de 2 euros, mientras que habrá una tarifa de 1 euro para grupos, estudiantes, pensionistas y familias numerosas. Además, el acceso será gratuito los domingos y festivos.

Este museo no es solo el primero en casi veinte años: es también el primero que nace mirando al mar desde el propio mar. Sorolla lo pintó. Blasco Ibáñez lo escribió. Los pescadores del Cabanyal lo vivieron. Ahora, por fin, tiene un lugar donde contarse, y ese lugar les pertenece a ellos.