El Puente de las Flores de Valencia estrena nueva vida en septiembre: geranios, sustrato, jardineras y riego se renuevan de arriba abajo

Valencia renovará por completo la plantación del Puente de las Flores en septiembre, cuando las temperaturas permitan garantizar el éxito del nuevo cultivo.

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Puente de las Flores de València
Puente de las Flores de València
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Hay monumentos que una ciudad lleva tatuados en la piel. El Puente de las Flores Alcaldesa Rita Barberá es uno de ellos: una estructura que une la plaza de América con el paseo de la Alameda, atravesando el antiguo cauce del Turia, y que desde su inauguración en 2002 ha mantenido vivo el eslogan del himno de la ciudad: "Valencia es la tierra de las flores". Ahora, casi cuatro años después de la última plantación, ese compromiso floral exige una renovación completa que llegará en septiembre.

Una renovación total, no un simple retoque

La Concejalía de Parques y Jardines ha anunciado que acometerá en septiembre la renovación integral de la plantación del puente. No se trata de sustituir unas pocas flores marchitas. El proyecto contempla el reemplazo completo de los geranios, el sustrato, las jardineras y el sistema de riego, una intervención de raíz que afecta a toda la infraestructura de cultivo. La licitación y adjudicación del suministro de todos estos materiales quedó firmada el pasado 20 de mayo, pero la ejecución se ha pospuesto deliberadamente hasta el final del verano.

¿Por qué esperar? La respuesta está en la biología, no en la burocracia. Plantar geranios en pleno agosto en Valencia, con temperaturas que en los últimos años han superado con frecuencia los 35 grados, equivale prácticamente a condenarlos antes de que echen raíces. Los técnicos municipales lo tienen claro: el otoño es el momento idóneo para garantizar el enraizamiento y el desarrollo correcto de las nuevas plantas.

"Siguiendo los criterios técnicos, hemos decidido posponer la plantación hasta después del verano, en un ejercicio de responsabilidad y de buena gestión de los recursos públicos, ya que las elevadas temperaturas propias de la época estival comprometen la supervivencia de las flores recién plantadas." - Mónica Gil, concejala de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Valencia

Casi cuatro años de servicio y el desgaste inevitable

La plantación que hoy puede verse en el puente —con algunas zonas visiblemente deterioradas— fue instalada en el otoño de 2022. Su característica más destacada es que siempre se encuentra adornado por flores, que históricamente se han cambiado cuatro o más veces al año dependiendo de la época y las festividades que se celebren. Sin embargo, en los últimos años la gestión se ha racionalizado y los ciclos de renovación se han alargado, con el objetivo de optimizar el gasto público.

Tras casi cuatro años, tanto las plantas como el sustrato han agotado sus condiciones óptimas de cultivo. Durante la primavera se realizó una poda de mantenimiento para eliminar las inflorescencias secas y equilibrar la masa foliar con el sistema radicular. Pero el calor ha podido más: las altas temperaturas registradas en las últimas semanas han provocado el colapso de entre un 3% y un 5% de los ejemplares. Un porcentaje que, sobre los miles de plantas distribuidas a lo largo del puente, no es un dato menor.

"Las plantas tienen su ciclo vital, y los técnicos han determinado que la mejor decisión es esperar a septiembre para garantizar el éxito de la plantación." - Mónica Gil, concejala de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Valencia

Septiembre, el mes clave

El plan es preciso en los tiempos. La actuación comenzará a principios de septiembre con la renovación completa de las infraestructuras de cultivo. La fase de plantación, la más visible para los ciudadanos, está prevista entre la última semana de septiembre y la primera de octubre, cuando las temperaturas en Valencia suelen moderarse de forma significativa y el suelo ofrece condiciones mucho más favorables para el arraigo de las raíces.

El puente se distingue por sus jardineras que albergan alrededor de 27.000 flores , lo que da una idea de la magnitud logística de la operación. En el pasado, cada renovación llegó a costar hasta 90.000 euros, aunque ese gasto se ha racionalizado con el tiempo. La decisión de actuar en el momento técnicamente óptimo responde también a esa lógica de eficiencia: si la plantación fracasa por el calor, el coste —económico y de imagen— sería mucho mayor.

El puente, símbolo que Valencia no puede permitirse perder

El puente fue inaugurado el 20 de diciembre de 2002, como parte de un esfuerzo por revitalizar el antiguo cauce del río Turia, transformado en el Jardín del Turia tras la devastadora riada de 1957. Desde entonces, se ha convertido en uno de los rincones más fotografiados de la ciudad y en un símbolo de su identidad. Durante la visita del Papa Benedicto XVI en 2006, las flores del puente fueron todas amarillas y blancas, en homenaje a la bandera del Vaticano , lo que da una idea del protagonismo que esta estructura ha tenido en los momentos más destacados de la ciudad.

La concejala Mónica Gil ha sido directa al resumir la filosofía que hay detrás de la decisión: "Gobernar también significa saber cuándo actuar. En Parques y Jardines apostamos por decisiones basadas en criterios técnicos, sentido común y eficiencia". El objetivo final es que, cuando llegue el otoño, los valencianos y los miles de turistas que cruzan el puente cada semana vuelvan a encontrar la explosión de color y aroma que lo ha hecho famoso. Una promesa sencilla sobre el papel, pero que requiere, como cualquier jardín que se precie, el momento justo para plantar.