El Ayuntamiento de València ha dado un paso más en su apuesta por convertir la música en columna vertebral de la ciudad. La Junta de Gobierno Local ha aprobado este 18 de septiembre una subvención de 45.000 euros para financiar la próxima edición de Periscopio València, un encuentro de profesionales de la cultura que se celebrará los días 25 y 26 de noviembre en el Palau de la Música. El hilo conductor de esta edición será la estrategia municipal València Music City 2025-2030, un ambicioso plan que busca situar a la música como motor cultural, social y económico de la ciudad.
Un encuentro que ya tiene historia en la ciudad
Periscopio no es una cita nueva para València. La ciudad acogió por primera vez estas jornadas en 2022 y, desde entonces, se ha consolidado como una de las sedes estables de este encuentro itinerante, organizado por la Fundación Contemporánea y diseñado para impulsar la profesionalización del sector cultural en diferentes territorios. Cada edición escoge un tema que actúa como lente para analizar la cultura contemporánea. La última versó sobre algo tan urgente como la cultura entendida como refugio climático. Ahora le toca el turno a la música. Y no es casualidad.
València Music City 2025-2030 es la estrategia que guiará la consolidación de la música como un pilar clave en el desarrollo urbano, social y económico de la ciudad. Liderada por el Ayuntamiento de València con la participación de entidades culturales, empresariales y educativas, tiene como objetivo alinear las acciones públicas y privadas para maximizar el impacto de la música en el desarrollo urbano y social. Una apuesta que, en el fondo, plantea una pregunta provocadora: ¿puede una ciudad construir parte de su futuro sobre las notas musicales?
Cinco ejes para transformar el ecosistema musical
Periscopio València profundizará en las cinco líneas estratégicas que articulan la iniciativa Music City. La primera gira en torno al impulso de la música en vivo y la descentralización de la programación, lo que en la práctica significa llevar los conciertos y actividades más allá del centro y de los grandes recintos. La segunda apunta a la profesionalización del sector a través de la formación, la digitalización y la innovación. La tercera pone el foco en la educación musical y la participación ciudadana, entendiendo que una ciudad musical no es solo la que produce artistas, sino también la que forma públicos.
El cuarto eje convierte a València en destino de turismo musical con proyección internacional, una dimensión que cobra fuerza en una ciudad que ya cuenta con una identidad sonora reconocible, desde su tradición bandística hasta su escena contemporánea. A través de este modelo, el Ayuntamiento impulsa una gobernanza colaborativa que conecta administración, industria y ciudadanía para fortalecer el ecosistema musical. Precisamente, esa gobernanza público-privada constituye el quinto y último eje de la estrategia: una estructura de coordinación que garantice que todas las piezas encajen y que las acciones no se queden en papel mojado.
La música como política urbana
"Con esta estrategia, València consolida una visión que entiende la música como motor cultural, social, económico y urbano, reforzando el papel de la ciudad como ecosistema musical innovador, sostenible y conectado" , en palabras del director general comisionado para València Music City, Juan Pablo Valero.
El plan, basado en buenas prácticas internacionales, análisis de datos y metodología participativa, cuenta con el respaldo de la Universitat de València y el apoyo de la Music Cities Network. No es, por tanto, un proyecto improvisado ni una mera declaración de intenciones. València refuerza así su apuesta por la música con una nueva convocatoria de ayudas que en 2026 ha alcanzado los 200.000 euros.
Periscopio València llega, en ese contexto, como un espacio de reflexión colectiva en el que los profesionales de la cultura tendrán la oportunidad de debatir, cuestionar y enriquecer una estrategia que aspira a definir el rumbo de la ciudad durante los próximos cinco años. El Palau de la Música como escenario no es un detalle menor: reunir en ese edificio a quienes piensan la cultura envía un mensaje claro sobre dónde quiere posicionarse València. Si la música puede ser motor económico, social y cultural a la vez, el reto está en hacer que ese motor arranque y que sus beneficios lleguen también a los barrios, a las aulas y a los ciudadanos de a pie.


