El paellero de la Casa Museo Benlliure resucita: València invierte 12.000 euros en restaurar un rincón con historia de la familia del pintor

El Ayuntamiento de València completa la restauración del paellero de la Casa Museo Benlliure por 12.357 euros, dentro de un plan de recuperación patrimonial.

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En el jardín trasero de la Casa Museo Benlliure, arropado por cipreses, pinos, jazmines, limoneros y naranjos, existe un pequeño rincón que durante décadas sirvió de testimonio de la vida doméstica de una de las sagas artísticas más importantes de la Valencia del siglo XIX. El paellero del museo acaba de recuperar su aspecto original tras una intervención de consolidación y restauración de su cubierta que ha costado 12.357,05 euros (IVA incluido), sufragados íntegramente por el Ayuntamiento de València. Un gesto aparentemente menor que, en realidad, forma parte de un esfuerzo mayor por preservar la memoria de un lugar único.

Un museo con historia de familia

José Benlliure Gil, nacido en Canyamelar en 1855 y fallecido en 1937, fue un pintor de considerable relevancia internacional que dedicó la mayor parte de su producción a la pintura de género y costumbres. En 1896 compró el edificio terminado de construir en 1883, diseñó el romántico jardín y, al final de este, le añadió en 1902 su pabellón de pintura. En 1957, su hija María Benlliure Ortiz donaba la casa al Ayuntamiento de Valencia junto a una gran variedad de obras de arte y objetos, aunque no es hasta 1982 cuando se procede con su inauguración como museo.

La Casa Museo Benlliure acoge la colección de la familia y recrea el ambiente donde vivió una de las sagas de artistas más importantes de la Valencia de finales del siglo XIX. A diferencia de los museos convencionales, es un ámbito doméstico abierto al público, como testimonio de la decoración de interiores y del espacio privado de una época de esplendor. Es precisamente ese carácter íntimo, casi cotidiano, lo que hace que la restauración del paellero no sea un simple asunto de tejas y mortero, sino un acto de memoria.

El deterioro silencioso de una cubierta histórica

El paellero, datado entre finales de los años sesenta y principios de los setenta del siglo XX, y reformado entre 1979 y 1982, llevaba años recibiendo el impacto silencioso del arbolado que lo rodea. La acumulación de pinocha y restos vegetales había obstruido las juntas entre tejas, provocando filtraciones de agua y el deterioro progresivo de la estructura portante. No era espectacular, pero era irreversible si no se actuaba a tiempo.

"Se trata de un elemento que forma parte del conjunto arquitectónico y que recuerda el ambiente doméstico original del inmueble vinculado a la familia Benlliure" - José Luis Moreno, concejal de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales del Ayuntamiento de València

La solución técnica adoptada fue la más contundente y también la más respetuosa: retirada completa de los elementos de la cubierta y reconstrucción integral. Pero hacerlo sin borrar la huella del tiempo fue el verdadero reto.

Restaurar sin falsificar: el arte de intervenir lo menos posible

Los trabajos siguieron criterios estrictos de mínima intervención y compatibilidad material. Se desmontó la cubierta de teja vidriada existente recuperando los elementos cerámicos en buen estado, se retiró el armazón de madera deteriorado, se sanearon los muros y se colocó una nueva estructura de madera tratada. Sobre ella, una base cerámica con mortero de cal y teja vidriada de nueva producción elaborada artesanalmente completaron la reconstrucción.

El detalle que marca la diferencia está en las nuevas piezas: fueron elaboradas a mano por maestros artesanos especializados y presentan tres tonalidades diferenciadas dentro de una misma gama cromática, seleccionadas a partir del estudio de las variaciones de color de las tejas históricas conservadas. Su colocación se realizó de forma aleatoria y equilibrada para evitar que el conjunto resultara artificioso, manteniendo esa riqueza tonal irregular y auténtica que caracteriza las cubiertas tradicionales valencianas. La diferencia entre restauración y falsificación es, precisamente, ese tipo de matiz.

Además, el ceramista responsable conservó y registró la composición del vidriado empleado, garantizando la trazabilidad de los materiales para facilitar futuras intervenciones. Un gesto técnico que, en términos patrimoniales, tiene un valor incalculable.

Un plan de mantenimiento para no volver a empezar desde cero

La intervención ha concluido con la redacción de un plan de mantenimiento preventivo. El protocolo establece inspecciones visuales ordinarias una vez al año, limpiezas preventivas con periodicidad mínima trimestral —especialmente por la proximidad del arbolado— e inspecciones extraordinarias tras episodios meteorológicos adversos, caída de ramas o aparición de filtraciones. Porque el mayor enemigo del patrimonio no suele ser el vandalismo ni los terremotos, sino el abandono y la falta de revisiones rutinarias.

Una rehabilitación que no se detiene aquí

El paellero no es el único elemento del museo que ha recibido atención reciente. El Ayuntamiento también ha restaurado de forma integral el panel Alegoría eucarística con San Pascual Bailón y San Felipe Neri, la pieza de mayores dimensiones de la colección de cerámica arquitectónica conservada en los muros del jardín interior.

Y hay más en marcha. El consistorio ha adjudicado recientemente el contrato para la redacción del proyecto de intervención y rehabilitación de las fachadas de la Casa Museo José Benlliure, por un importe de 18.029 euros (IVA incluido) y un plazo estimado de diez semanas. Un paso previo necesario para planificar la restauración del conjunto, ese edificio de la calle Blanquerías que desde 1982 guarda, entre sus paredes y su jardín romántico, el pulso artístico de toda una familia que dejó una huella indeleble en la historia del arte valenciano.