Las grúas ya trabajan sobre la cubierta del Mercat de Russafa. El Ayuntamiento de València ha puesto en marcha la instalación de los nuevos equipos de aire acondicionado en lo alto del edificio, una operación que requiere maquinaria de gran tonelaje para elevar las unidades hasta su posición definitiva y que marca uno de los momentos más visibles de una reforma integral que lleva meses transformando, desde adentro y desde arriba, uno de los mercados más queridos de la ciudad.
Un mercado de casi 70 años que se pone al día
El Mercat de Russafa, ubicado en la plaza Barón de Cortes de Pallás, fue concebido por el arquitecto Júlio Bellot Senet en 1957. Es un mercado de titularidad municipal y uno de los monumentos más característicos del barrio de Ruzafa. Con sus 4.780 m² y 160 puestos, es el segundo mercado más grande de la Comunitat Valenciana, solo por detrás del Mercat Central de Valencia. Casi siete décadas de actividad ininterrumpida dejan una factura inevitable en las instalaciones: los equipos de climatización que ahora se retiran acumulaban un elevado grado de antigüedad y dificultades de mantenimiento que ya no podían seguir ignorándose.
La renovación forma parte de un proyecto de la Delegación de Comercio y Mercados con una inversión de 1,6 millones de euros. El objetivo no es solo cambiar ocho máquinas viejas por otras nuevas, sino dar un salto cualitativo en la eficiencia energética de todo el recinto, reducir el consumo y mejorar las condiciones de trabajo y compra para las personas que cada mañana dan vida al mercado.
Mucho más que aire acondicionado
La reforma que ejecuta el Ayuntamiento va bastante más allá de la climatización. La intervención contempla también la modernización de los sistemas de ventilación, alumbrado y protección contra incendios. Se actuará sobre la impermeabilización de la cubierta —una de esas obras que no se ven pero que lo cambian todo cuando llueve—, se mejorarán las carpinterías y se sustituirán las siete puertas automáticas de acceso al recinto. Además, está prevista la vitrificación del pavimento y la mejora de acabados y revestimientos en distintas zonas del mercado.
El alcance de los trabajos refleja una estrategia más amplia del consistorio valenciano: impulsar la modernización de toda su red de mercados municipales, reduciendo consumos energéticos y mejorando las condiciones térmicas, de ventilación e iluminación en espacios que siguen siendo el corazón comercial de muchos barrios. El Mercat de Russafa ha crecido en oferta gastronómica, y la calidad y especialización lo convierten en una de las plazas imprescindibles de Valencia, lo que hace que su puesta al día tenga un impacto directo en miles de vecinos.
Las obras conviven con el mercado abierto
Uno de los retos más delicados de cualquier reforma de estas características es no interrumpir la actividad de los comerciantes. El Ayuntamiento ha planificado los trabajos para que sean compatibles con el funcionamiento cotidiano del mercado y con la actividad de quienes trabajan en él. Eso sí, el horario de apertura se ha adaptado a las circunstancias: desde el pasado 22 de junio, el Mercat de Russafa abre de lunes a viernes de 7:30 a 14:00 horas, y los sábados de 7:30 a 15:00 horas.
Comprar en el mercado con grúas moviéndose sobre la cubierta puede parecer una incomodidad menor, pero es también la señal de que algo está cambiando a mejor. Cuando los nuevos equipos entren en funcionamiento, los puestos de fruta, carne y pescado que llevan décadas resistiendo los veranos valencianos —y sus cuarenta grados de rigor— contarán por fin con una climatización a la altura de un mercado que es, a su manera, parte del patrimonio vivo de la ciudad.

