El Consell Agrari de València garantiza el reciclaje de plásticos del campo durante dos años para proteger L'Horta

El CAV adjudica el contrato de recogida y reciclaje de residuos plásticos agrícolas para las campañas de 2026 y 2027 en L'Horta de València.

Guardar

Plásticos en el campo
Plásticos en el campo
Añadir ValènciaExtra.com como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora

Los agricultores de L'Horta de València tendrán garantizada la recogida y el reciclaje de sus residuos plásticos durante los próximos dos años. El Consell Agrari de València (CAV) ha adjudicado el contrato para la prestación del servicio de recogida, tratamiento y reciclaje de plásticos agrícolas en el ámbito de L'Horta del municipio para las campañas de 2026 y 2027, asegurando así la continuidad de un servicio que lleva años siendo una pieza clave en la gestión medioambiental del campo valenciano.

Un contrato pensado para quien trabaja la tierra

El acuerdo, impulsado por el presidente del CAV, José Gosálbez, contempla el suministro, la colocación, la recogida y el traslado de contenedores específicos para el depósito de plásticos agrícolas. Una vez retirados del campo, los materiales serán trasladados a instalaciones autorizadas para su tratamiento y reciclaje. En la práctica, esto significa que un agricultor que utilice mantas térmicas, films de acolchado o plásticos de invernadero no tendrá que preocuparse por qué hacer con ellos al final de la temporada: habrá un contenedor esperándole y un servicio que se encargará del resto.

"Quien trabaja la huerta merece una administración que le facilite las cosas, no que le ponga más obstáculos. Con este servicio aseguramos una gestión eficaz de los plásticos agrícolas para que nuestros agricultores puedan centrarse en lo verdaderamente importante: producir." - José Gosálbez, presidente del Consell Agrari de València

No es un detalle menor. Las entidades que generan residuos están obligadas a contratar un gestor autorizado que asegure la recogida, clasificación y valorización conforme a la normativa ambiental. Sin un servicio organizado como este, los agricultores podrían verse obligados a gestionar por su cuenta el cumplimiento de esa obligación legal, con los costes y trámites burocráticos que ello conlleva.

El plástico agrícola, un residuo que no se puede ignorar

El uso de plásticos en la agricultura moderna es casi inevitable. La gestión correcta de estos materiales implica no solo recogerlos del campo, sino también registrar las recogidas y gestionar los primeros procesos de reciclado —lavado, triturado y aglomerado— para que el plástico pueda ser reutilizado posteriormente. Sin ese circuito organizado, el riesgo es que los residuos acaben abandonados en los márgenes de los campos o en vertederos no autorizados, con el consiguiente impacto sobre el paisaje y el suelo de una comarca tan sensible como L'Horta.

Ayudar en todo el proceso de reciclado de plástico es tan importante como la correcta gestión de los residuos fitosanitarios en la agricultura. Reciclar ya no es una opción: es una obligación por sostenibilidad. El propio sector lo tiene cada vez más asumido, y la administración local parece querer estar a la altura de esa exigencia.

El compromiso del CAV con L'Horta

Gosálbez ha insistido en que el objetivo es reducir la carga burocrática sobre los agricultores y ofrecer soluciones concretas a sus necesidades cotidianas. "Nuestro compromiso es estar al lado de quienes mantienen viva L'Horta de València con servicios útiles, soluciones prácticas y una gestión que responda a sus necesidades reales. Menos trámites y más apoyo a nuestros agricultores", ha subrayado el concejal.

L'Horta de València es uno de los paisajes agrícolas periurbanos más antiguos de Europa, con una historia que se remonta a la época árabe y que hoy convive —no sin tensiones— con la presión urbanística y el avance de las infraestructuras. Que una institución como el Consell Agrari renueve su apuesta por servicios de este tipo no es solo una cuestión de gestión de residuos: es también una señal de que la actividad agrícola en el entorno de la ciudad sigue teniendo espacio y respaldo institucional. En un territorio donde cada parcela cultivada es una victoria contra el cemento, que alguien se ocupe de recoger el plástico puede parecer un gesto menor, pero es, en realidad, parte de lo que mantiene vivo el campo.