Valencia se convierte en aula global del clima: ciudades de Japón, India, Nueva Zelanda y Europa aprenden de sus soluciones contra las inundaciones

La Generalitat acoge una misión internacional del programa IURC para intercambiar experiencias en resiliencia climática y gestión del agua.

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Programa europeo de Cooperación Urbana y Regional Internacional
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Pocas regiones en Europa pueden presumir de haber convertido su propia vulnerabilidad climática en un modelo de referencia internacional. La Comunitat Valenciana acoge esta semana, del 20 al 23 de septiembre, una misión de estudio impulsada por el programa europeo de Cooperación Urbana y Regional Internacional (IURC), que reúne a representantes de ciudades tan diversas como Hamburgo, Kawasaki, Christchurch o Pimpri Chinchwad para aprender, precisamente, de cómo Valencia ha aprendido a convivir con el agua.

La visita no es un encuentro diplomático al uso. Es, en esencia, una sala de trabajo a cielo abierto: los delegados no solo debaten en salas de reuniones, sino que recorren humedales, tanques de tormenta y parques diseñados para inundarse de forma controlada. El objetivo es claro: identificar soluciones que puedan trasladarse a sus propios territorios frente a un clima cada vez más impredecible.

Un programa europeo con vocación global

Desde 2017, el programa IURC apoya iniciativas de soluciones basadas en la naturaleza a través del intercambio de conocimientos mediante visitas de estudio, eventos de redes y seminarios, ayudando a los gobiernos locales a integrar enfoques ecosistémicos en la planificación urbana. En este marco, la misión cuenta con representantes de Sofía (Bulgaria), Hamburgo (Alemania), Kioto y Kawasaki (Japón), Pimpri Chinchwad (India) y Christchurch (Nueva Zelanda), ciudades que forman parte de la Comunidad de Prácticas de Adaptación Climática liderada por la Comunitat Valenciana. También participa Kumanovo, en Macedonia del Norte.

Que sea precisamente Valencia quien lidere esta comunidad de prácticas tiene una lógica difícil de ignorar. La región acumula décadas de experiencia en gestión hídrica, desde la histórica presencia de la Albufera hasta proyectos más recientes de infraestructura verde urbana, y ha tenido que reinventarse frente a episodios extremos de lluvias torrenciales que, lejos de ser excepcionales, se han vuelto parte del paisaje climático mediterráneo.

La organización de esta misión se enmarca en la estrategia de la Generalitat para reforzar la presencia de la Comunitat Valenciana en las redes europeas e internacionales de cooperación, favoreciendo el intercambio de buenas prácticas y la creación de alianzas que mejoren las políticas públicas.

De la Albufera al tanque de tormentas del Cabanyal

El programa de visitas es tan revelador como el propio encuentro. Los delegados internacionales recorren algunos de los espacios más singulares de la geografía valenciana en clave climática: el humedal de l'Albufera y el Tancat de la Pipa, el tanque de tormentas del Cabanyal —una infraestructura subterránea capaz de retener grandes volúmenes de agua en episodios de lluvia intensa—, el parque inundable La Marjal de Alicante y el Observatorio de Cambio Climático de València. La agenda también incluye una sesión específica sobre el futuro sistema metropolitano de parques inundables, una apuesta que busca convertir la gestión del riesgo en oportunidad urbana.

En estos espacios, la teoría se hace tangible. Un parque inundable no es simplemente una zona verde: es infraestructura crítica disfrazada de jardín, capaz de absorber el agua que, de otro modo, anegaería calles y sótanos. Es el tipo de solución que ciudades como Kawasaki o Christchurch —ambas con experiencias traumáticas de inundaciones y terremotos— buscan con urgencia.

En la apertura institucional del encuentro, la secretaria autonómica de Representación ante la Unión Europea y Acción Exterior, Ruth Merino, puso en valor el aprendizaje mutuo y la transferencia de conocimiento entre regiones. La cita llega además acompañada de una ambición concreta en materia de financiación europea.

"El peso creciente que la Unión Europea otorga a la adaptación climática y a la cooperación entre territorios para afrontar este desafío es cada vez mayor." - Pablo Gándara, responsable del programa IURC para Asia-Pacífico y Australia

Una propuesta para Horizon Europe: respuesta de emergencia a escala global

La Generalitat trabaja junto con otras regiones participantes en una propuesta para presentar a Horizon Europe, el principal programa europeo de financiación de la investigación y la innovación, con el objetivo de desarrollar nuevas soluciones que mejoren la respuesta de los equipos de emergencia ante inundaciones, incendios o terremotos. El programa Horizon Europe ofrece posibilidades para promover las acciones piloto identificadas en la cooperación de ciudad a ciudad y de región a región entre socios de la UE y de terceros países. Si la propuesta prospera, el impacto sería directo: mejores protocolos, mejores herramientas y, en última instancia, vidas que pueden salvarse cuando el reloj corre en una emergencia.

En las sesiones técnicas participan entidades especializadas como el Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM), el Ayuntamiento de València, Aguas de Alicante y Living Urban Adaptation (LUA), que aportan su experiencia en investigación climática, gestión hídrica y adaptación urbana. También están presentes la directora general de Representación ante la UE, Raquel Aguado; el director general de Calidad y Educación Ambiental, Jorge Blanco, y la jefa de la Unidad de Coordinación de Asuntos Europeos, Silvia Martínez Rocher.

Valencia no es solo el escenario de este encuentro, sino también su argumento principal. En un momento en que el debate sobre la adaptación climática tiende a quedarse en los titulares o en los informes del IPCC, la apuesta valenciana demuestra que hay soluciones concretas, transferibles y ya en marcha. Esa es, quizás, la lección más valiosa que Hamburgo, Kawasaki o Christchurch se llevarán de regreso a casa: que construir resiliencia no es una promesa de futuro, sino una obra que ya está en pie.