Al amanecer, cuando los primeros rayos de luz tocan la Devesa de l'Albufera o los márgenes del Jardín del Turia, los pájaros comienzan a cantar. Ese coro natural, tan cotidiano como invisible para la mayoría de los ciudadanos, esconde información valiosa sobre el estado de salud de los ecosistemas urbanos de València. Ahora, una red de sensores inteligentes instalados en esos mismos espacios verdes escucha, analiza y traduce esos sonidos en datos de biodiversidad. La ciudad ha dado un paso inusual: convertir el paisaje sonoro en un indicador medioambiental.
Ocho micrófonos, miles de cantos y una base de datos única
El proyecto València-BioSoundScape, impulsado conjuntamente por el Ayuntamiento de València y el Instituto de Telecomunicaciones y Aplicaciones Multimedia (iTEAM) de la Universitat Politècnica de València (UPV), ha desplegado equipos de monitorización acústica en ocho localizaciones estratégicas: cinco puntos distribuidos a lo largo del Jardín del Turia y tres en la Devesa de l'Albufera. Los dispositivos graban durante los momentos de mayor actividad aviar —el amanecer y el atardecer— y envían los datos de forma automática a través de conectividad móvil. El resultado es lo que sus impulsores describen como una base de datos única sobre la biodiversidad acústica urbana.
Cada unidad integra un micrófono, un miniordenador con inteligencia artificial, una batería autónoma y conectividad móvil. No hace falta ningún técnico en el campo ni ninguna intervención manual: el sistema capta, procesa e identifica especies en tiempo real. Su diseño replicable y escalable está concebido para poder extenderse a otros parques y espacios naturales más allá de la ciudad de València. Dicho de otro modo: lo que hoy se prueba en el Turia podría funcionar mañana en cualquier ciudad que quiera escuchar a sus pájaros.
La IA que ya usa la ciencia mundial, ahora en los parques valencianos
Para identificar las especies a partir de los registros sonoros, el sistema se apoya en BirdNET, el clasificador de aves desarrollado por el Laboratorio de Ornitología de la Universidad de Cornell. BirdNET utiliza inteligencia artificial y redes neuronales para entrenar a los ordenadores a identificar más de 3.000 de las especies más comunes en todo el mundo. No es una herramienta menor: la variación en la diversidad aviar en el espacio y el tiempo se utiliza habitualmente como métrica para evaluar cambios ambientales, y los datos acústicos recogidos de forma pasiva están emergiendo rápidamente como técnica alternativa de estudio. La gran ventaja es que, a diferencia de los métodos tradicionales que requerían la presencia de observadores expertos, aquí la IA trabaja sin descanso, las veinticuatro horas, sin importar el tiempo que haga.
Paralelamente, investigadores del propio iTEAM y del Computer Vision and Behaviour Analysis Lab (CVBLab) de la UPV trabajan en el desarrollo de nuevos modelos de inteligencia artificial específicamente ajustados a las especies con mayor presencia en la ciudad. El objetivo es afinar aún más la identificación local, porque un mirlo del Turia no es exactamente igual —en comportamiento ni en contexto sonoro— a uno de los bosques de Nueva Inglaterra donde se entrenaron los modelos originales de Cornell.
Una plataforma abierta para ciudadanos y ornitólogos
Los resultados no quedan encerrados en archivos académicos. La plataforma web BioSoundScape, desarrollada por la empresa Artikode Intelligence, permite a cualquier ciudadano consultar las especies detectadas, escuchar sus cantos y conocer su estacionalidad, además de acceder a los indicadores acústicos de biodiversidad generados por el sistema. Es ciencia en abierto, pero pensada para el vecino curioso, no solo para el investigador.
La plataforma incorpora también rutas de observación de aves diseñadas por la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife), adaptadas a las distintas estaciones del año. Con ello, el proyecto apuesta por una dimensión que va más allá de la gestión municipal: el ecoturismo urbano y la divulgación ambiental como formas de reconectar a los valencianos con la naturaleza que tienen, literalmente, a la vuelta de la esquina.
"Este proyecto demuestra cómo la innovación puede ayudarnos a conocer mejor nuestro entorno natural y a avanzar hacia una ciudad más sostenible. El Sandbox Urbano permite probar soluciones innovadoras en condiciones reales y convertir València en un referente en innovación aplicada a los retos urbanos." - Paula Llobet, concejala de Innovación del Ayuntamiento de València
Dieciocho meses de escucha activa
El proyecto ha tenido una duración de dieciocho meses, entre diciembre de 2024 y junio de 2026, y ha sido liderado por Gema Piñero, investigadora del grupo GTAC del iTEAM-UPV. Su desarrollo ha contado con la colaboración de la Universidad de Sevilla, que aportó la componente de tecnología electrónica e informática industrial, así como con la participación de SEO/BirdLife y Artikode Intelligence. La instalación y coordinación de los dispositivos sobre el terreno corrió a cargo del servicio Sandbox Urbano del Ayuntamiento, el espacio municipal que actúa como banco de pruebas para soluciones innovadoras en entornos reales de la ciudad.
València-BioSoundScape fue seleccionado en la convocatoria de subvenciones públicas a la innovación del Ayuntamiento para el ejercicio 2024, bajo el título "Ecoturismo y biodiversidad en la ciudad de València mediante monitorización acústica e inteligencia artificial". El reto ahora no es técnico, sino político y cultural: que los gestores públicos integren estos indicadores acústicos en sus decisiones de mantenimiento y planificación de los espacios verdes. Si los pájaros dejan de cantar en un parque, que alguien en el Ayuntamiento lo sepa antes de que lo note cualquier vecino.


