Después de décadas de espera, El Cabanyal-El Canyamelar está a punto de tener el museo que siempre mereció. El Ayuntamiento de València ultima los preparativos para abrir el Museu de la Mar en septiembre, con sede en la histórica Casa dels Bous, un edificio del siglo XIX que guarda en sus muros la memoria de los pescadores, los bueyes y el mar que durante generaciones definieron la identidad de este barrio marinero.
Una cuenta atrás en el tramo final
La Delegación de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales trabaja contrarreloj para tener listo el montaje de la exposición permanente. Los últimos pasos han incluido la rehabilitación de los restos arqueológicos de Tenyidors y la limpieza del material recuperado de un antiguo taller de carpintería naval de la zona.
No es un trámite menor: en esos hornos y calderas rescatados se teñían las redes de los pescadores a caballo entre el siglo XIX y el XX, un oficio que el museo se propone reivindicar.
Los trabajos fueron adjudicados en mayo de 2025 a la empresa Cultural Media Design, S.L., por un importe económico de 151.249,94 euros, y están financiados con fondos europeos Next Generation. Es decir, parte del gran fondo de recuperación postcovid termina materializándose en vitrinas, maquetas y reproducciones a escala real a orillas del Mediterráneo.
"El museo permitirá a los visitantes conocer la cultura de El Cabanyal-El Canyamelar, brindándoles la oportunidad de sumergirse en su tradición pesquera y de conocer los oficios asociados a ella. Un espacio muy necesario para hablar de la historia de València y de su gente", señala José Luis Moreno, concejal de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales del Ayuntamiento de València.
Un edificio con historia propia
La Casa dels Bous fue construida entre 1877 y 1895 por la sociedad Marina Auxiliante para guardar los bueyes utilizados para botar y varar las embarcaciones y las redes empleadas en la pesca de arrastre. El nombre lo dice todo: aquí vivían los bous, los bueyes de trabajo que arrastraban las barcas desde la orilla.
Una imagen que hoy puede parecer remota pero que durante décadas fue cotidiana en este frente marítimo. El edificio conserva elementos históricos como canecillos atribuidos a Mariano Benlliure y un reloj de sol que marca la fecha de finalización de su construcción.
En el siglo XVIII, los pescadores del Cabanyal adoptaron la innovadora técnica de la pesca del bou, aumentando significativamente sus capturas. Sin embargo, esta práctica no estuvo exenta de controversia, enfrentando críticas por su impacto ambiental y competencia desleal, aunque el Cabanyal floreció como un importante centro pesquero, inmortalizado en obras de artistas como Sorolla y Blasco Ibáñez.
Sorolla, Blasco Ibáñez y un llaüt en el centro de la escena
El corazón del museo será la nave central del edificio histórico, un espacio de 18 metros de largo por seis de ancho donde el visitante se encontrará de frente con un llaüt, la embarcación tradicional mediterránea por excelencia, rodeado de aparejos y objetos de pesca.
Pero lo que quizá más sorprenda son sus acompañantes: reproducciones a escala real del pintor Joaquín Sorolla y del escritor Vicente Blasco Ibáñez, junto a dos bueyes, presidirán la escena como figuras protagonistas.
La elección no es caprichosa. Sorolla retrató como nadie la luz, la playa y los pescadores del Cabanyal, y llegó a pintar la propia Casa dels Bous. Blasco Ibáñez, por su parte, describió magistralmente ese mundo en su novela Flor de mayo, donde los pescadores y su oficio ancestral cobran vida literaria. Dos valencianos universales que convergen en un mismo espacio para contar una historia compartida.
Los espacios expositivos del Museu de la Mar serán principalmente tres: la planta baja y la primera del edificio histórico de la Casa dels Bous y las casitas de Tenyidors. La primera planta acogerá exposiciones temporales, accesibles mediante escalera y ascensor, mientras que en los espacios laterales de la nave baja se desarrollarán los demás contenidos temáticos.
Piezas prestadas y herramientas rescatadas del olvido
El discurso expositivo se nutrirá en buena medida de fondos cedidos por L'ETNO, el Museo Valenciano de Etnología dependiente de la Diputación de València. Entre las piezas prestadas destacan el propio llaüt, una maqueta de la embarcación, conjuntos de indumentaria de pescadores y una amplia colección de artes, redes, cestas y útiles de pesca. Ambas instituciones trabajan además en una exposición temporal sobre la pesca que se espera inaugurar en los primeros meses de vida del museo.
Hay también una historia dentro de la historia. El Servicio de Investigación Arqueológica Municipal (SIAM) recuperó maquinaria y herramientas procedentes de un antiguo taller de carpintería naval situado en la calle Eugènia Viñes, dedicado históricamente a la fabricación de remos y poleas para embarcaciones.
El taller cerró en los años 60 del siglo pasado y sus herramientas llevaban décadas en el olvido. Entre lo rescatado: un banco carpintero, un compás, varias sierras, tiralíneas, cepillos, formones, limas, remos y gatos. Parte de estos materiales, ya restaurados, se exhibirán de forma permanente en el futuro museo, como si el tiempo hubiera decidido devolver al barrio lo que el barrio siempre tuvo.
Más que un museo, un punto de retorno
Tras la apertura del Museu de la Mar, El Cabanyal-El Canyamelar tendrá por fin un espacio largamente esperado y fundamental para la interpretación de la historia y de la identidad cultural del barrio, y ganará un nuevo punto de encuentro para los vecinos de la zona. Un barrio que ha vivido décadas de tensión urbanística, de amenazas sobre su trama histórica y de una identidad que se defendió con uñas y dientes, merece que alguien cuente su historia con el rigor y el respeto que le corresponden.

