La prostitución no ocurre en un lugar lejano y abstracto. Puede estar en el mismo edificio, detrás del mismo telefonillo, subiendo en el mismo ascensor. Con ese mensaje incómodo y deliberadamente cercano, la Generalitat Valenciana ha presentado su nueva campaña institucional 'La prostitución vive aquí', una iniciativa que busca sacudir la conciencia colectiva ante una forma de violencia que, según advierte el Consell, se ha vuelto invisible precisamente porque ha dejado de sorprender.
La vicepresidenta primera y consellera de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad, Susana Camarero, ha sido la encargada de presentar la campaña con motivo del Día Internacional contra la Explotación Sexual y el Tráfico de Mujeres, Niñas y Niños, que se conmemora el próximo 23 de septiembre. El acto ha contado con la participación de la secretaria autonómica de Igualdad y Diversidad, Asunción Quinzá; el Comisionado para la lucha contra la violencia sobre la mujer, Felipe del Baño; y el director creativo de Sapristi Estudio Creativo, Alfred Pavía, además de representantes de organizaciones especializadas en violencia de género.
"La explotación sexual es insoportable, intolerable e inadmisible y no se puede normalizar, debemos prevenirla, combatirla y, sobre todo, proteger y acompañar a las víctimas" - Susana Camarero, vicepresidenta primera y consellera de Igualdad de la Generalitat Valenciana
Un mensaje que apunta a la demanda
La campaña, creada por Sapristi Estudio Creativo, no apunta únicamente a quienes explotan o trafican con personas. Apunta también, y con especial énfasis, a quienes generan la demanda. La lógica es sencilla y contundente a la vez: sin clientes, el negocio de la explotación sexual no existe. "Sin puteros no hay prostitución, no hay demanda, y es ahí donde tenemos que poner el foco", ha señalado Camarero, recordando que detrás de cada transacción sexual pueden existir extorsión, amenazas, coacciones y violencia sistemática sobre la mujer.
La campaña recurre a imágenes cotidianas y familiares para hacer visible lo que muchos prefieren ignorar: que la trata y la prostitución forzada no son fenómenos de otras ciudades o de otros países, sino que pueden estar ocurriendo a metros de distancia. Solo en 2024, en España se identificaron 648 víctimas de trata y explotación sexual, de las cuales el 98% eran mujeres, procedentes en su mayoría de Sudamérica, y entre ellas había 16 menores de edad. Una cifra que, por sí sola, debería bastar para entender la urgencia.
Camarero ha subrayado además un fenómeno que complica la detección: la prostitución se está desplazando masivamente a los pisos particulares, donde resulta mucho más difícil identificar a las víctimas. Lo que antes podía verse en ciertos espacios públicos ahora queda oculto tras puertas cerradas y fachadas anónimas. De ahí el nombre de la campaña. De ahí la incomodidad buscada.
Doce mil carteles y contenido en tres idiomas
La iniciativa tiene un alcance concreto y medible. En total, se distribuirán 12.000 carteles en institutos, centros de salud, hospitales, universidades y ayuntamientos de toda la Comunitat Valenciana. La campaña incluye también dos cuñas radiofónicas y un vídeo editado en castellano, valenciano e inglés, además de cuatro versiones audiovisuales más breves adaptadas para redes sociales. No es solo publicidad: es una apuesta por llegar a todos los rincones donde alguien pueda reconocer una situación de riesgo o decidir denunciar.
Una estrategia con presupuesto y datos que inquietan
La campaña no es una acción aislada. Se enmarca en una estrategia institucional más amplia que el Consell ha ido construyendo en los últimos meses. La Estrategia Valenciana contra la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual 2026–2027 busca reforzar la actuación pública en este ámbito y consolidar un modelo de atención centrado en las víctimas, avanzando en la erradicación de las causas estructurales que la perpetúan. Para su ejecución se ha estimado un coste presupuestario de 5.931.633,48 euros, distribuidos entre los seis ejes de actuación previstos. En su elaboración han participado 24 organizaciones especializadas.
Los números que acompañan a esta estrategia son reveladores. Durante el año 2025, el Programa Alba atendió en la Comunitat Valenciana a un total de 6.035 mujeres, frente a las 4.407 de 2024 y las 2.487 de 2023, lo que supone un incremento del 36,9% respecto a 2024 y del 142,6% respecto a 2023. El crecimiento sostenido no refleja necesariamente que haya más víctimas que antes, sino también que cada vez más mujeres acceden a los recursos disponibles. Aunque la diferencia entre ambas interpretaciones no debería ser motivo de alivio.
El Programa Alba: acompañar la salida
El Programa Alba ofrece itinerarios de promoción y acompañamiento para asesorar y facilitar el acceso a derechos de mujeres víctimas de violencia sexual por explotación sexual en contextos de prostitución y/o trata, así como de sus hijos e hijas menores dependientes. Es, en la práctica, el recurso especializado de la Generalitat para que una mujer que quiere salir de la explotación no tenga que hacerlo sola.
El Consell ha reforzado este programa con un incremento de financiación de más del 35%, hasta alcanzar una dotación superior a los 3,5 millones de euros para el periodo 2025-2027. La itinerancia del servicio permite hacer llegar la atención a todos los municipios de la provincia, incluidos entornos rurales donde hasta ahora ha resultado más complejo acceder.
Camarero ha insistido en que la salida de la trata no puede depender de la voluntad individual de la víctima, sino de un sistema público sólido y coordinado. La campaña 'La prostitución vive aquí' es, en ese sentido, mucho más que una serie de carteles en los pasillos de un hospital o en los muros de un instituto. Es una interpelación directa a una sociedad que con demasiada frecuencia ha optado por mirar hacia otro lado, convencida de que este problema sucede siempre en otro lugar. La Generalitat ahora le dice que no: sucede aquí, y que reconocerlo es el primer paso para actuar.

