El autobús toma el relevo del metro en Valencia: la EMT refuerza seis líneas durante 67 días por las obras en el túnel de L'Albereda al Marítim

La EMT refuerza las líneas 4, 31, 32, 81, 92 y 93 desde hoy hasta el 30 de agosto por el cierre de las líneas 5 y 7 de Metrovalència.

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Bus de la EMT
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Desde este jueves 25 de junio, Valencia tiene un verano diferente bajo tierra. Las líneas 5 y 7 de Metrovalència han cortado su circulación entre las estaciones de Alameda y Marítim, y no volverán a funcionar en ese tramo hasta el 30 de agosto. Son 67 días en los que cuatro estaciones —Aragó, Amistat, Aiora y Marítim— se quedan sin servicio de metro. La razón: unas obras de rehabilitación y renovación del túnel que conecta ambos extremos del recorrido, con una inversión de 10 millones de euros. Para que la ciudad no se quede sin respuesta, la EMT València ha activado hoy mismo el refuerzo de seis de sus líneas de autobús.

Seis líneas de autobús para cubrir el hueco del metro

El dispositivo puesto en marcha por la EMT afecta a las líneas 4, 31, 32, 81, 92 y 93, que aumentarán sus frecuencias de paso e incorporarán autobuses articulados para ganar capacidad. No es una respuesta improvisada: el objetivo es absorber el previsible incremento de viajeros que habitualmente usaban las líneas de metro para desplazarse entre el centro de la ciudad y los Poblats Marítims.

Cada línea tiene su propia fórmula de refuerzo. La línea 32 operará con autobuses articulados y sumará un vehículo adicional en días laborables y festivos, y dos más los sábados. La línea 92, por su parte, añadirá un autobús en laborables y sábados que se acumula al refuerzo ya introducido el verano pasado —tres autobuses los sábados y cinco los festivos—, y todos sus vehículos serán articulados. La línea 81 incorporará un autobús adicional los sábados en horario nocturno, mientras que la 93 recupera el esquema del verano anterior: un vehículo más en festivos y dos en laborables. Las líneas 4 y 31 también se suman al dispositivo: la primera con un autobús más, y la segunda con dos.

Un corte que se repite por segundo verano consecutivo

Las obras continúan los trabajos iniciados el pasado año en un periodo similar, lo que convierte esta intervención en la segunda fase de un proceso de renovación que FGV está llevando a cabo de manera escalonada para no colapsar la red. No es casual que la interrupción se programe en verano: se ha elegido el periodo con menor volumen de viajeros para minimizar la repercusión sobre los usuarios. Aun así, el momento elegido no está exento de paradoja: el corte coincide con la temporada de playa, lo que afectará especialmente a quienes usaban estas líneas para desplazarse hacia el litoral.

El tramo afectado tiene unos tres kilómetros de longitud y las obras buscan cumplir con los estándares de seguridad ferroviaria exigidos por la legislación autonómica. Esta intervención forma parte del Plan de Actuación de FGV 2026-2030, que cuenta con un presupuesto superior a los 830 millones de euros y tiene como objetivo modernizar las infraestructuras e instalaciones y mejorar el servicio de Metrovalencia y TRAM d'Alacant.

La estación de Alameda asume el protagonismo y el tranvía también ayuda

Durante estas semanas, Alameda pasará a ser principio y final de las líneas 5 y 7 de metro, mientras que las líneas 3 y 9 continuarán circulando por esta estación sin cambios. La estación de Marítim permanecerá abierta como acceso a las líneas tranviarias 6, con destino Tossal del Rei, y 8, con destino Neptú, lo que permite mantener opciones de conexión con la red tranviaria en la zona marítima, aunque los trenes de metro de las líneas 5 y 7 no circularán entre Alameda y Marítim.

FGV ha previsto reforzar la presencia del personal de atención al cliente en la estación de Alameda, que se convertirá en cabecera de las líneas afectadas, así como en la estación de Benimaclet, punto estratégico para los usuarios que se desplacen hacia las playas de València, desde donde es posible enlazar con las líneas 4 y 6 del tranvía.

Reorganizar rutinas durante más de dos meses no es tarea menor para miles de valencianos. Pero la combinación de autobuses reforzados, tranvía operativo y personal de atención al cliente desplegado en los nodos clave dibuja una red de alternativas que, sobre el papel, aspira a que el verano fluya con la menor interrupción posible. La gran prueba llegará en los días pico de afluencia a la playa, cuando la demanda real se enfrente a la capacidad planificada.

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