El calor ya no es una sorpresa estacional: es una amenaza que se planifica con meses de antelación. Con ese convencimiento, el Ayuntamiento de València ha activado este 3 de junio su red de refugios climáticos para el verano de 2026, duplicando prácticamente el número de espacios disponibles: de los 18 que existían el año pasado a los 39 con los que contará la ciudad esta temporada. Una ampliación que no es solo numérica, sino estratégica: por primera vez, cada uno de los distritos de la ciudad tendrá al menos un refugio accesible para sus vecinos.
La medida llega en un momento en que las previsiones meteorológicas no invitan precisamente a la tranquilidad. Tras un final de mayo con temperaturas anormalmente altas para la época, las previsiones estacionales apuntan a un escenario claro: el verano de 2026 será, probablemente, más cálido de lo normal en buena parte de España. La AEMET considera más probable que se registren valores superiores a los habituales sobre todo en el este peninsular, incluyendo la Comunidad Valenciana. Para una ciudad mediterránea como València, eso no es una abstracción estadística: es la diferencia entre un paseo al mediodía y un golpe de calor.
Qué es y qué ofrece un refugio climático
La idea es tan sencilla como necesaria. Los refugios climáticos son equipamientos municipales o espacios públicos adaptados para que cualquier persona pueda resguardarse cuando el termómetro se dispara. Ofrecen sombra, climatización, zonas de descanso y acceso a agua potable, y están pensados especialmente para quienes más lo necesitan: personas mayores, niños, embarazadas, personas con patologías previas o trabajadores expuestos al calor, que son quienes más sufren cuando la temperatura se mantiene elevada durante horas.
Entre los espacios habilitados se encuentran las oficinas de la energía y el Observatori del Canvi Climàtic —gestionados por València Sostenible—, el Palau de Congressos, centros municipales de actividades para personas mayores, museos municipales, el Museo de las Ciencias, centros culturales y bibliotecas. Son lugares que ya forman parte del día a día de los vecinos y que ahora asumen también una función de protección sanitaria.
"Ya hace meses que empezamos a hacer una previsión y una planificación de refugios climáticos ante la expectativa de un verano duro por las altas temperaturas y la estrategia ha tenido muy buenos resultados porque hemos pasado de 18 refugios en la ciudad de València a 39 y así llegaremos a todos los distritos de la ciudad de València." - María José Catalá, alcaldesa de València
Una visita para poner cara al problema
La alcaldesa María José Catalá, junto al concejal de Mejora Climática, Carlos Mundina, visitó este martes uno de los nuevos espacios: la oficina de la energía de Aiora, en la calle de José María Haro. Una visita con la que el equipo de gobierno quiso subrayar que los refugios climáticos son, en palabras de Catalá, "unos mecanismos de previsión para evitar que las personas sufran golpes de calor y tengan dificultades en el día a día en los momentos de mayor estrés climático".
El concejal Mundina fue más allá en su diagnóstico y puso el foco en la dimensión colectiva de la iniciativa:
"La red de refugios climáticos es un ejemplo de colaboración entre distintos servicios y entidades municipales y de apuesta por una ciudad más resiliente, con recursos descentralizados y accesibles en los diferentes barrios para garantizar que toda la ciudadanía disponga de espacios próximos y seguros contra el calor." - Carlos Mundina, concejal de Mejora Climática del Ayuntamiento de València
Más allá de los refugios: energía solar y comunidades de vecinos
La red de refugios es solo una pieza de una estrategia más amplia. La alcaldesa aprovechó la visita para anunciar otras medidas en materia energética que el consistorio ya ha puesto en marcha. Una de las más llamativas es la instalación de placas solares en las cubiertas de los cementerios municipales, un uso poco convencional de esas infraestructuras que, según Catalá, podría "generar la suficiente energía para abastecer 800 hogares vulnerables a los que podríamos asistir y asumir su coste energético".
A ello se suma el impulso a las comunidades energéticas locales. La de Castellar-L'Oliveral y El Forn d'Alcedo ya está operativa y genera energía suficiente para cubrir el gasto de la luz de 12 viviendas de ese ámbito territorial, un modelo que el Ayuntamiento quiere replicar y escalar en otros barrios de la ciudad.
En paralelo, Catalá ha solicitado al Gobierno central que mantenga durante todo el verano la bonificación del IVA en la factura eléctrica de los hogares, una medida cuyo impacto, en los meses de mayor consumo por el aire acondicionado, puede ser significativo para las economías más ajustadas.
Un abanico de materiales reciclados como gesto simbólico
Coincidiendo con la apertura de los refugios, las oficinas de la energía y el Observatori del Canvi Climàtic repartirán abanicos elaborados con materiales reciclados y sostenibles entre todas las personas que se acerquen a conocer los espacios, hasta agotar existencias. Es un gesto pequeño, pero cargado de intención: recordar que protegerse del calor y hacerlo de forma sostenible no son objetivos contradictorios.
Toda la información sobre ubicaciones, horarios y consejos prácticos está disponible en la web de València Sostenible, donde los ciudadanos pueden consultar el mapa completo de la red. El verano se vuelve más largo y caluroso, y los episodios de calor extremo son cada vez más frecuentes y precoces , y en ese contexto, saber dónde está el refugio climático más cercano puede dejar de ser una curiosidad para convertirse en una necesidad real.


