La imagen de abandono que durante décadas ha acompañado a uno de los accesos más transitados de Valencia comienza a desaparecer. El Ayuntamiento ha iniciado, este martes, la demolición del edificio degradado situado entre las calles de Pare Doménech y Pare Diego Mirón, en el barrio de Campanar, conocido popularmente como 'Chernóbil' por su avanzado estado de deterioro.
La actuación supone el primer paso visible para la ejecución del Programa de Actuación Integrada (PAI) Pare Doménech, una intervención urbanística que permitirá remodelar por completo el entorno situado junto a la avenida de Pius XII, una de las principales puertas de entrada a la ciudad desde el noroeste.
La alcaldesa de Valencia, María José Catalá, que ha asistido al inicio de los trabajos, ha destacado que la ciudad comienza a saldar una deuda histórica con Campanar tras casi cuatro décadas de degradación urbanística en este punto estratégico.
Antes de autorizar el derribo, el Ayuntamiento ha tenido que afrontar una compleja intervención previa debido a la presencia de amianto, la proximidad de un centro educativo y la existencia de una colonia felina en el interior del edificio. Los trabajos incluyeron la retirada de materiales contaminantes por una empresa especializada, controles ambientales para garantizar la ausencia de fibras en suspensión y el traslado de los animales a un entorno seguro.
Además, se han adoptado medidas específicas para minimizar el impacto de la demolición sobre el vecindario, como sistemas de control de polvo y ruido, protección de edificios colindantes y planes alternativos de circulación.

Adiós a la gran "mancha urbana"
La desaparición del inmueble permitirá iniciar la regeneración de una parcela de más de 12.000 metros cuadrados que durante años ha concentrado edificios abandonados, solares vacíos y espacios utilizados como aparcamientos improvisados.
El objetivo es transformar este enclave, calificado como "mancha urbana", en una nueva fachada urbana para la avenida de Pius XII, mejorando la imagen de uno de los corredores de acceso más importantes a Valencia. La intervención contempla la construcción de 133 viviendas, una parte de ellas de protección pública, además de nuevas dotaciones y espacios públicos.
Catalá ha subrayado que el edificio acumulaba graves problemas de salubridad tras años de ocupación irregular. De hecho, durante las labores previas al derribo se han retirado cerca de 200 toneladas de residuos del interior del inmueble.
Más zonas verdes, carril bici y nuevas dotaciones
El proyecto urbanístico prevé incorporar cerca de 3.000 metros cuadrados de nuevas zonas verdes, una vía de servicio paralela a la avenida de Pius XII, un carril bici de 2,3 metros de ancho y sistemas de drenaje sostenible para mejorar la gestión del agua de lluvia.
También se instalará alumbrado LED, pavimento fonoabsorbente para reducir el impacto acústico del tráfico y se reservará espacio para una posible ampliación del colegio existente en la zona.
La demolición tendrá un plazo máximo de ejecución de tres meses. Una vez finalizada, comenzarán las obras de urbanización que permitirán convertir este vacío urbano en un nuevo entorno residencial y dotacional, mejor integrado en la ciudad y acorde con la relevancia de una de las entradas más visibles de Valencia.


