Cinco vehículos de bomberos que durante años recorrieron las calles de València en respuesta a emergencias tendrán ahora una segunda oportunidad de salvar vidas. La Junta de Gobierno Local ha aprobado la cesión gratuita de estos vehículos a la ONG Bombers pel Món, que los destinará a reforzar cuerpos de bomberos voluntarios en Paraguay, República Dominicana y zonas rurales de España donde los medios disponibles son escasos.
Vehículos retirados del servicio, pero no del todo
La flota cedida incluye dos bombas nodrizas ligeras, una bomba forestal ligera, un furgón de salvamento y un vehículo de coordinación avanzada. Todos habían sido retirados del servicio por su antigüedad y sustituidos por modelos más modernos. Sin embargo, que un vehículo ya no sea apto para una gran ciudad no significa que no pueda ser decisivo en un municipio con pocos recursos. En contextos con carencias materiales severas, un camión de segunda mano puede marcar la diferencia entre contener un incendio y perder un pueblo entero.
La solicitud de cesión llegó por parte de Bombers pel Món el pasado mes de mayo. Al tratarse de bienes de servicio público, el Ayuntamiento tuvo que tramitar previamente la modificación de su calificación jurídica para convertirlos en bienes patrimoniales, un requisito legal que allanó el camino para la transferencia. A partir de la recepción, la entidad beneficiaria asumirá todos los gastos de reparación, conservación y mantenimiento, así como los trámites de cambio de titularidad.
Destino: Paraguay, República Dominicana y la España olvidada
Tres de los vehículos se enviarán al extranjero dentro de los proyectos de cooperación que Bombers pel Món desarrolla con cuerpos de bomberos voluntarios de diferentes países, tanto mediante la aportación de material como a través de acciones de formación. A Paraguay se destinarán una bomba nodriza ligera y una bomba forestal ligera; a la República Dominicana, una segunda bomba nodriza ligera.
Los otros dos vehículos permanecerán en España y se destinarán a servicios de bomberos voluntarios que operan en zonas rurales y de difícil acceso: un furgón de salvamento y un vehículo de coordinación avanzada. Se trata de un recordatorio de que las carencias materiales no son exclusivas de los países en desarrollo: en muchos rincones del interior de España, los bomberos voluntarios siguen actuando con medios muy limitados.
Bombers pel Món, la ONG nacida en los propios parques de bomberos
Bombers pel Món es una organización nacida en el seno del cuerpo de Bomberos de València e integrada por profesionales de emergencias que trabajan de forma voluntaria en proyectos de cooperación y ayuda humanitaria en todo el mundo. Formada en su mayoría por bomberos profesionales, impulsa proyectos en el ámbito de las emergencias, la formación y la mejora de recursos para servicios de bomberos en países con mayores necesidades. A través de donaciones, capacitación técnica y acompañamiento en territorio, contribuye a reforzar la seguridad y la capacidad de respuesta de comunidades vulnerables en vías de desarrollo.
Los proyectos que realizan se desarrollan en España y en 15 países de América, África, Oriente Medio y Europa. La Generalitat Valenciana ha firmado recientemente un convenio de colaboración con la ONG que establece por primera vez un marco estable de colaboración para el rescate internacional y la respuesta humanitaria inmediata. La cesión de estos cinco vehículos encaja, por tanto, en una relación entre el Ayuntamiento y la ONG que lleva años consolidándose.
El mensaje del concejal responsable
"Con esta donación colaboramos con la ONG en las labores que realiza de respuesta inmediata ante una emergencia y de cooperación con países que no tienen cuerpos de bomberos profesionales. Así podemos dar una segunda vida a vehículos de emergencia que han funcionado en la ciudad de València para que puedan seguir salvando a personas en otros países y en el nuestro" - Juan Carlos Caballero, concejal de Prevención y Extinción de Incendios del Ayuntamiento de València
La imagen de un camión de bomberos valenciano atravesando la Amazonia paraguaya o respondiendo a un incendio en un pueblo sin cuartel propio tiene algo de poético y, al mismo tiempo, muy práctico. Lo que para Valencia ya era historia, para otras comunidades puede ser el inicio de una protección que nunca habían tenido. Una segunda vida, en definitiva, que no es solo la de los vehículos, sino también la de quienes los esperan al otro lado.


