Casi dos años después de la DANA, el Consell Agrari de València supera las 200 gestiones para devolver la vida al campo arrasado por las riadas

El organismo municipal tramita más de 200 solicitudes agrícolas y refuerza su coordinación con TRAGSA para restaurar las parcelas afectadas por la DANA de octubre de 2024.

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Más de veinte meses han pasado desde que el agua lo arrasó todo. La DANA que golpeó Valencia los días 29 y 30 de octubre de 2024 no solo dejó una tragedia humana sin precedentes recientes en España, sino también un campo devastado: parcelas anegadas, suelos arrastrados, cultivos perdidos y explotaciones enteras sin capacidad productiva. Ahora, con la reconstrucción todavía en marcha, el Consell Agrari de València (CAV) ha alcanzado un hito relevante en la gestión de la crisis agrícola: más de 200 solicitudes tramitadas para facilitar el acceso de los agricultores a las actuaciones de restauración.

Un organismo de proximidad en medio del desastre

No es un dato menor. Cada solicitud tramitada representa una familia, una explotación y, en muchos casos, un modo de vida que el temporal puso en jaque de un día para otro. El Consell Agrari ha actuado como puente entre los propietarios afectados y la maquinaria administrativa, gestionando los expedientes durante 2025 y 2026 con un seguimiento continuo de cada caso. El organismo municipal no solo ha procesado el papeleo: también ha desempeñado un papel de acompañamiento que, según sus responsables, marca la diferencia entre una gestión fría y una respuesta real.

"Desde el primer momento hemos estado al lado de nuestros agricultores. No solo ayudándoles con la tramitación de más de 200 solicitudes, sino haciendo un seguimiento permanente de cada actuación para que ninguna explotación se quede atrás." - José Gosálbez, concejal de Agricultura y presidente del Consell Agrari de València

Coordinación con TRAGSA sobre el terreno

El avance más reciente ha sido el refuerzo de la coordinación con TRAGSA, la empresa pública encargada de ejecutar los trabajos de adecuación y restauración de las parcelas dañadas. El Consell Agrari ha estrechado lazos con TRAGSA para supervisar directamente los trabajos de restauración en la zona agrícola afectada. En una reunión técnica reciente, el personal de la Oficina Técnica del CAV analizó junto a los responsables de TRAGSA el estado de ejecución de las actuaciones en curso y la planificación prevista para las próximas intervenciones. Más allá de los informes, los técnicos del Consell Agrari trasladaron recomendaciones concretas para adaptar los trabajos a las características específicas de cada parcela —porque no todas las tierras sufren igual ni se recuperan igual— y pusieron a disposición de TRAGSA tanto a la Guardería Rural como al equipo técnico municipal.

Es aquí donde el conocimiento local se convierte en una herramienta tan valiosa como cualquier excavadora. Gosálbez ha destacado que el conocimiento que el Consell Agrari tiene de los caminos, las parcelas y los problemas del campo de València permite mejorar la coordinación y resolver las incidencias con mayor rapidez. Difícil rebatir ese argumento cuando hablamos de un territorio agrícola con siglos de historia y una orografía que nadie conoce mejor que quien la trabaja.

"El Consell Agrari conoce cada camino, cada parcela y cada problema del campo de València. Esa cercanía nos permite coordinar mejor los trabajos, resolver incidencias con mayor rapidez." - José Gosálbez, concejal de Agricultura y presidente del Consell Agrari de València

Un marco de ayudas que fue creciendo con la magnitud del desastre

La actuación municipal se enmarca en un esfuerzo de reconstrucción agrícola que implicó desde el primer momento a múltiples administraciones. Los titulares de parcelas afectadas pudieron acceder a ayudas directas por pérdida de renta, con un presupuesto total de 200 millones de euros, y a medidas de recuperación del potencial productivo para la reparación de caminos rurales, infraestructuras de regadío y parcelas agrícolas, para las que existe una dotación de 170 millones de euros. Además, la Generalitat impulsó una segunda fase de investigación sobre suelos agrícolas afectados con una inversión de 205.000 euros, con el objetivo de evaluar la recuperación alcanzada en los terrenos dañados por las riadas y avanzar en protocolos de actuación ante futuros episodios climáticos extremos.

El panorama, sin embargo, sigue siendo exigente. Los trabajos de investigación analizan la evolución de parcelas representativas y la eficacia de las medidas aplicadas, buscando también identificar prácticas agronómicas que favorezcan la conservación del suelo, reduzcan la erosión y recuperen la fertilidad en zonas afectadas por arrastres, sedimentación o anegamientos. Dicho de otro modo: la tierra sobrevive, pero necesita tiempo y atención especializada para volver a producir.

El campo no puede esperar a que pasen los expedientes

La gestión de una catástrofe agrícola tiene un ritmo propio que no siempre encaja con el de la burocracia. Los cultivos no esperan, las temporadas se suceden y cada campaña perdida es un golpe económico que puede hundirse de forma permanente. Por eso, el compromiso que el Consell Agrari ha querido subrayar va más allá del recuento de solicitudes.

"Nuestro compromiso no termina con la gestión administrativa. Seguiremos acompañando a los propietarios afectados hasta que todas las parcelas recuperen la productividad, porque el campo de València merece respuestas ágiles, coordinación entre administraciones y soluciones reales." - José Gosálbez, concejal de Agricultura y presidente del Consell Agrari de València

Superar las 200 solicitudes tramitadas es, sin duda, una señal de que la maquinaria avanza. Pero la verdadera medida del éxito no estará en los expedientes cerrados, sino en el momento en que cada agricultor pueda volver a mirar su tierra y ver, de nuevo, una cosecha posible.